“Mi nuevo esposo quiere que durmamos calatos”

Pregunta:
Querida Tía:
Me enteré a través de un amigo que usted cumple años en este mes de marzo y por lo tanto le deseo muchos lustros más de vida, y en esta labor apostólica de orientarnos cuando las tinieblas nos rondan como una jauría desatada que nos muerden los talones.
Estaba divorciada ya que me casé muy joven con un tipo que era amigo de meterme codazos en las costillas por cualquier razón, empujones en la calle, y que cuando se enojaba mencionaba a todos mis ascendientes, incluida mi tatarabuela que era francesa. Finalmente y gracias a los consejos de “Laura de América,” me decidí, y aunque no llevé mi caso a su programa ya que se corren riesgos de bofetadas y asaltos; terminé dejando al abusador comiéndose un cable en una esquina lóbrega del pasado en la ciudad de Piura.
Conocí a mi nuevo esposo aquí en Connecticut en una fiesta del Señor de los Milagros al que yo soy muy devota. El es de un país del Caribe y mucho más liberal en costumbres, y hasta un poco dejado en esto de ir a misas y novenas. Nos enamoramos y tuvimos un hermoso noviazgo de un año en el que nos conocimos bastante, pero al parecer no lo suficiente. Me explico.
Este señor, que ya está en los 45 y que es muy juguetón, me está exigiendo cada vez más que durmamos calatos, es decir como Dios nos echó al mundo.
En mi familia somos bien recatadas y usamos unas batolas largas como las que usaba la esposa de Drácula. Mi esposo dice que sufre de calor intenso y que no soporta nada sobre la piel ya que le da picazón en la espalda. Hemos tenido varias discusiones amistosas y yo he tratado de pedirle que me excuse en esto porque soy tímida y no sé, como que me da una vergüenza interna que me vea calata.
Yo soy más joven que mi actual esposo y físicamente nos vemos bien, pero las pocas veces que he aceptado dormir calata, he tenido que levantarme después del hecho para ducharme y ponerme la batola, y el chullo. Cuando el despierta se enoja y dice que se le frustran las neuronas y que con la batola parezco vendedora de repostería.
Yo creo que aquí hay algo de poca vergüenza de su parte, y temo que si accedo en todo esto, después me hará danzar el baile del vientre y me tomará videos. Es cierto que hay más acercamiento entre nosotros cuando nos calateamos, pero es un poco agotante física y mentalmente.
¿Qué me aconseja?
Matti
Respuesta
Mattita:
Tu caso no es excepcional ni patológico ya que hay muchas parejas, sobretodo al comienzo de las relaciones, que duermen desnudos y calatos como dices tú, e incluso toman duchas en equipo para ahorrar agua potable.
Claramente estás enfrentando un importante problema en el que las costumbres y modos de vida de cada país son diferentes. En el trópico, región soleada, alucinante, y húmeda del planeta, es normal que la gente no use tanta ropa como en el Cono Sur de Latinoamérica donde debido a los problemas del petróleo, la gente pasa mas frío que pinguino calvo, y tienen que disfrazarse para dormir calientitos.
En tu caso, es cierto que vienes de una cultura mucho más recatada, en la que aun no se acepta la exhibición creciente de la ropa interior que se ve plenamente cos esos pantalones que van bajando poco a poco; ni tampoco estas minifaldas que exhiben el ombligo, pero por debajo.
Sin embargo, y sobretodo cuando nos encontramos en este terreno de diversidades de costumbres, debemos negociar y llegar a puntos de acuerdo como fueron los que se lograron en esta pelea entre Uribe, Chávez, Ortega, y Correa, y en la que el presidente dominicano ayudó a arreglar las piezas de ese domino que no entendía ni Walter Mercado y que confundiría a la misma Dra. Ana María Polo de “Caso Cerrado.”
Por otra parte y respetuosamente, a un nivel teológico; sería bueno que recordaras que nuestros primeros padres Adán y Eva, de acuerdo a lo que se dice aunque no hay testigos; andaban en el paraíso sin ropa y solamente cubrían sus partes privadas con una hoja de parra. Me imagino que en periodo de otoño la hoja se caía…
Después vino lo de la serpiente alcahueta, la manzanita envenenada y tú sabes el resto de la historia cuya conclusión es el hecho de que la mujer pare ahora a sus hijos con dolor, debemos trabajar para ganarnos los chavitos, y sufrir estos dolores de artritis que nos liquidan la espina dorsal. ¿Porqué Eva no le hizo a Adán un flan de peras? Ahora andaríamos todos desnudos y muy contentos.
Después en la historia, no hubo mucha ropita y la gente se cubría sus partes privadas en el día, pero me imagino que de noche no habría piyamas de seda china, batolas transparentes, ni calzoncillos tipo bikini con llamas en el área gluteana. Todo era más bien simple.
Ya en la edad media y con la predominancia de la idea del pecado y la no tan santa Inquisición que quemaba a las personas por meras sospechas y sin derecho a servicios legales gratuitos; la gente se cubría mucho más, tanto por el frío, como por el temor al pecado, al cuerpo, y a los rumores y chismes de los soplapotes de Don Torquemada.
Se sabe que los puritanos dormían con piyamas y gorras de color negro; y que la exposición de lo desnudo era de por si, de acuerdo a los sacerdotes que no son casados, una fuente de pecado.
Hoy día, siquiatras y consejeros sexuales hablan de la importancia de la comunicación y la exploración integral en la relación sexual, y este temita se discute hasta en algunas escuelas elementales y en periódicos que incluso publicaron las llamadas 230 posiciones.
La visión del cuerpo desnudo no debiera ser considerada pecaminosa, y como en esta región de los Estados Unidos hay calefacción central en invierno, no habría excusas para cumplir lo que te pide el caluroso de tu esposo.
Alguna experta de periódicos seudo llamados “intelectuales” diría que deberías sentirte halagada de que tu esposo te quiera en forma integral y que tu cuerpo le inspire a empresas épicas de bachatas infinitas. Peor sería el caso en que el hombre prefiera ver una lucha libre en el canal WAPA, una película mexicana barata con doblaje, o leer una revista de deportes.
Conversen acerca de esto, lleguen quizás a una solución intermedia de calatismo pragmático, o desnudos parciales, y sea lo que sea, les deseo que lo sigan pasando tan bien como hasta ahora.
Cariños,
Tu Tía
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Nota del editor: Rogamos a los lectores varones de la Tía Julia que no sigan preguntándonos por el nombre de las modelos que ilustran esta columna ya que ellas son profesionales y no andan sueltas como otras que salen en otros periódicos y revistas. Por favor, más respeto.
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