“Mi esposa exagera demasiado”

Pregunta:
Queridísima tía:
Le escribo ya que como dicen por allí, me estoy comiendo un cable.
Sucede que mi esposa es una mujer que exagera. Esto sucedía desde que éramos novios, pero como usted sabe, la pasión desenfrenada del amor juvenil nos impide ver a veces con claridad la cruda realidad. En otras palabras, es como en la política. A uno le meten a alguien por los ojos, y después sucede que el tipo era un jibarito aguzao, bien distinto a lo que se veía, y más terco que tortuga bajo presión. Por eso, jamás me imaginé que Nanny iba a ser tan exagerada en sus apreciaciones de la vida.
Nuestra primera diferencia surgió poco después que la convencí de que nos casáramos en un parque. Me costó mucho ya que ella es muy tradicional y quería desposarse en una catedral con aire acondicionado ya que nos casábamos en julio.
Como a mi me gusta el calor y las frías, soy de San Germán, y no me agrada gastar chavos de más, impuse el parque de doña Elizabeth en Hartford, pero lamentablemente el día antes de la boda, anunciaron lloviznas tempranas. Yo averigüé con un tío que trabajaba en los bomberos; y me confirmó que toda agua proveniente del firmamento cesaría a las 9 de la mañana, y que después el cara de gallo alumbraría con ímpetu.
Aun así, mi novia desarrolló una indigestión y se le puso entre ceja y ceja que habría una tormenta con rayos y centellas y que debíamos buscar pa’ seguida una parroquia con un techo seguro. En el medio de la pelea casi decidimos divorciarnos (antes de casarnos) ya que yo soy más “cool” y por eso me dicen el “senador.”
Con la ayuda de mis cuñados la convencimos y una doctora amiga le dio un medicamento para los nervios y otro para el estómago ya que novia o novio con diarreas en la noche de bodas no es algo muy romántico.
Con los años, la cosa ha ido empeorando ya que con la idea de que hay que “ponerse el parche antes de la herida,” Nanny ha puesto problemas para comprar casa diciendo que los vendedores son todos unos embaucadores; se preocupa demasiado con la política de Hartford y dice que esto es una dictadura, y que todos los alcaldes y gobernadores son unos pillos.
Yo le he dicho que eso no es así, ya que hay muchos que si se daba el caso que robaban, nadie lo notó y por lo general todavía quedan algunos que son, sino perfectos, algo pasables y no tienen que ir al Gran Jurado.
Olvídese de los embarazos y de la forma como trata de controlar a mis amigos. A uno que le dicen Sammy, se le puso que es un malhechor, a otros que va al gimnasio conmigo, se le puso en la cabeza que era muy fino y que quizás está enamorado de mi. A mi me tiene como con siete seguros de vida, y no sale de la casa sin rezar un rosario. Con respecto a nuestros hijos, siempre piensa que hay maestros que son inclinados a la pedofilia y pasa el tiempo buscando abusadores sexuales en el Internet y ha gastado como 200 dólares para tener acceso a informes confidenciales de amistades y políticos del área. Ahora con esto de que se está acabando el arroz, me ha mandado a comprar sacos de 10 libras a distintas ciudades ya que dice que se avecina una hambruna.
También tiene el sótano lleno de galones de agua porque dice que la sequía que se avecina es de madre.
Todo esto me tiene cansado ya que ella exagera mucho. Por favor aconséjeme.
Héctor
Respuesta
Héctor:
Me agrada tu transparencia y optimismo, y a primera vista pareciera que estamos lidiando con una chamaca que tiende a pensar en el peor de los escenarios y debería dedicarse a trabajar en la unidad de emergencias de la Cruz Roja. Pareciera que esta nena nació ansiosa y que sufre de una condición delicada que agota sus energías vitales. Sus síntomas sugiere, de acuerdo a como la describes, el de una conducta obsesiva que la lleva a intentar controlar los acontecimientos hasta su último detalle, es decir hay una tendencia intensa hacia el perfeccionismo acompañada de rituales tales como esto del rosario. Otros se pasan en esto de los despojos.
Sin embargo me parece que tú también aportas algo a este lío ya que desde un comienzo impusiste tu idea y fue injusto de tu parte decidir casarte en un parque lleno de abejas cuando a nosotras nos agrada casarnos de blanco en una iglesia con su buen techo y campanario.
Hay mucha gente por allí por la Broad que piensa que si no te casas en un lugar cerrado trae mala suerte
Ahora bien, creo que tu esposa Nanny tiene razón también en esto de las casas y los embelecos para sacarle los chavos a la pobre gente. Te venden una por $180,000 y a los cinco años te ha bajado de precio en un 50% debido a las “fluctuaciones” del mercado, en otras palabras, pillería.
En cuanto a lo de los seguros de vida tampoco se le puede criticar. Fíjate en la cantidad de enloquillados con licencia para conducir que andan en nuestras ciudades y que en cada esquina ponen en peligro tu integridad corporal y somática.
Por otra parte, ¿quién la puede criticar con respecto a los sinvergüenzas que se enamoran de niños chicos? Quizás ella debiera evitar mirar las noticias, pero esto de los degenerados es una realidad.
Héctor, en conclusión y para no ponerme pesada, tu esposa tienda ser exagerada, pero tiene algo de razón. Me he enterado que los restaurantes de comida china y algunos legisladores están en estado de pánico por lo del arroz. ¿Te imaginas que no se pueda una comer un arroz con gandules o con jueyes?
En cuanto a lo del agua tampoco es mala idea, aunque hay muchos por allí en la Broad con la Park a quienes esto les agrada ya que no tienen que bañarse todos los días Trata de entender el punto de vista de tu esposa, no te pongas con changuerías y piensa que detrás de sus supuestas exageraciones, siempre ha existido algo de realidad, incluido el asunto del mal tiempo en el mes de julio.
Finalmente, no seas tan afrentao.
Les quiere, La Tía.
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Nota del editor: Rogamos a los lectores varones de la Tía Julia que no sigan preguntándonos por el nombre de las modelos que ilustran esta columna ya que ellas son profesionales y no andan sueltas como otras que salen en otros periódicos y revistas. Por favor, más respeto.
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