Joven siente maltratada su lengua por su noviecita
Pregunta:
Tía:
Soy un muchacho boricua criado en Santurce, pero radicado en la ciudad de New Britain desde que tenía ocho años. Hace unos meses conocí a una joven sudamericana en una fiesta de San Valentín. Como yo soy muy sociable, me gusta bailar y no tengo inhibiciones, terminamos siendo novios. Todo anduvo bien entre nosotros, pero una sombra oscura afecta en la actualidad nuestra relación. No se trata de otra persona, sino de la forma como ella me trata por mi forma de hablar. Yo al comienzo no entendía cuando me decía que hablara en buen castellano porque a mi parecer me entendía todo lo que yo le expresaba. Finalmente lo comprendí. A ella le molesta que yo diga por ejemplo, «mira nena, vamos el domingo al «mal.» Allí «vamo» a «disfrutal» mucho porque podemos «comel,» «correl,» y «nadal.»
Yo le he explicado que así hablamos en el Caribe, pero ella insiste en que esa es una forma inculta de expresarse. Me critica porque digo esa «penícula» esta «guena,» o «mi hermano se pasa too el día acostao.» Yo hable con una maestra de español, pero que no tiene doctorado, y me dijo que mi novia parece no entender lo que es el uso formal y el informal del idioma, y que el castellano como lengua ya no existe. Por ahora estamos medios enojados con mi novia que quiere que vaya a tomar unos créditos a la universidad para que me corrijan mi forma de hablar.
Por favol, ayúdeme
Norberto
Respuesta
Querido Norbi:
Creo que tu amiga la maestra tiene la razón en muchos sentidos y tu noviecita que ya me imagino de donde es, trata de controlar mucho.
Una cosa es el español académico y formal que se habla en algunos de los medios de comunicación, el mundo de la diplomacia y la política en las universidades, y otros es el uso coloquial de la lengua. Aquellas personas que todavía andan con la cosa esa de que ellos son mejores porque hablan «castellano puro,» están mas perdidas que juey bizco, porque al parecer no se han percatado que el idioma es una materia en constante cambio y que lo que se hablaba en el siglo XII en un pequeño reino llamado Castilla en España, en nada se diferenciaba de otras lenguas tales como el gallego, el catalán, y el aragonés, por dar solo algunos ejemplos.
Lo que sucedió es que la evolución del idioma castellano a través de los siglos estableció una diferenciación que se nota claramente en la diptongación que se hizo en Castilla de las vocales «e» que pasan a ser «ie,» y «o» que se transforma en «ue.» De este modo mientras en regiones de España se continúa diciendo «ferro,» pero en Castilla evolucionó a «fierro.» Por otra parte se dice que nosotros en Latinoamérica aprendimos el español andaluz y con esto quiero decir que sería una mala idea que tu novia fuera a Sevilla y le dijera a un sevillano que habla mal el «castellano.» Este le respondería sin lugar a dudas: «Mire usté, yo siempre he hablao bien el españó. ¿De ónde usted a sacao tanta inorancia valgame Dió.»
El castellano del Quijote de la Mancha, todavía en formación, logró afianzar el vocabulario de la lengua, la sintaxis y la gramática. Sin embargo, en el viaje de esta lengua que hablaban los conquistadores al Nuevo Mundo, ella sufre cambios y de acuerdo a teóricos, se va enriqueciendo con nuevos giros, palabras, y sonidos.
Si bien es cierto que la Real Academia Española de la Lengua rige el correcto uso del lenguaje, cada año se aceptan nuevas palabras, y también se ve en la práctica lo que se ha denominado la acción de la ley del menor esfuerzo. Es decir, como el sonido de la consonante «f» en palabras exigía una compleja acción de los labios, la lengua y el aire que impulsa el sonido, esta letra se transforma en la inútil «h muda» que hace más fácil hablar. Por eso ahora nosotros decimos (f)ablar y no «fablar,» o (h)ijo y no «fillo.» La consonante «d» que también exige un trabajo complejo de dicción en palabras como caminado, hablado, o vivido, se ha ido transformando paulatinamente en «caminao,» «hablao,» y «vivio.» Esto no es por vagancia, sino porque históricamente el ser humano trata de hacerse la vida más fácil, aunque hay algunos a los que se les pasa la mano.
Quizás esto no lo sepa tu novia que se da tantos aires, pero recomiéndale que tome un cursito acerca del idioma español o lingüística comparada que están un poquito caros, pero de los cuales uno aprende bastante.
Lo que pasa mijo es que aquí llega mucha gente que quiere de algún modo sentirse superior y utilizan el español formal como una forma de diferenciarse y ejercer cierto poder y superioridad sobre las personas que hablan un español distinto. Si ella es feliz hablándolo así en el mal llamado «castellano puro y virgen,» que lo haga, pero que no te venga a acomplejar ni mirar en menos porque es realmente injusto. También le recomendaría que vaya a un país sudamericano a dar consejos que nadie le pide y donde le dirán, «pero piba no seas fule, vos te hacés o sos. Dejáte de bobadas y hablá como querás, que para mi pasás piola.»
Adió y póltate bien.
Tu Tía
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Nota del editor. Envíe sus consultas a la Tía Julia a «La Voz Hispana de Connecticut.» Le advertimos que sus preguntas serán editadas, pero que mantendremos la esencia de su preocupación., |