“Mi esposo está obsesionado por los tamaños”
Pregunta
Querida Tía:
Me atrevo a escribirle acerca de un tema escabroso que me da pachó.
Hace unos meses atrás noté que mi esposo Ed, con el que llevamos varios años de convivencia armónica, se me estaba como quedando callado y mirando pa’ dentro. Yo pensé que era porque tenía mucho trabajo extra ya que labora en Correcciones y allí andan con el alma en un hilo por esto de la justicia alternativa, y las ejecuciones a patadas ejercida por los mismos reos.
En ningún caso me imaginé una traición, como la de la señora a quien el marido la engañó con la prima, e hizo un doble regalo. No, en este caso era algo más que de a poco e ido averiguando y me preocupa.
Buscando el otro día una ropa de verano en el ático ya que la cara de gallo (el sol) comienza a picar, encontré unos videos mexicanos de pésima calidad metidos disimuladamente en una caja de calcetines viejos. Cuando pude ver estas cintas en el televisor de pantalla gigante que adorna nuestra sala, me sorprendí mucho porque eran pornográficos y mostraban escenas bien atrevidas parecidas a la de “12 corazones” pero sin ropa.
Yo había visto algo así en algunas despedidas de soltera aquí en New Haven donde las muchachas le corren la máquina a la novia, pero en este caso, los protagonistas principales no eran las muchachas que eran para variar asiáticas, sino que unos tipos que parecían deformes por “eso.”
A uno le llamaban en la película el “Fenómeno de Maracaibo,” y realmente impresionaba y hacia pensar que estaría casado con una yegua. El otro se llamaba “Tin-tín, el terror de lecho” porque de allí le colgaba una campana que hacía “tin-tín” cuando Tin-Tín se movía.
Para hacer la cosa más corta aunque esto tiene que ver con cosas largas, guardé los videos como estaban, pero después encontré en otro closet unas cajas que se llamaban “Thingal, la pomada milagrosa.” En los documentos de presentación de este producto que fabrican unos sinvergüenzas en Miami, decía que al usarla aumentaría milagrosamente el tamaño de eso, al punto que debía advertírselo a su esposa para que no le fuera a dar un infarto por la impresión.
De todo esto concluyo y sin ser sicóloga; que mi esposo desarrolló al ver los videos un complejo de inferioridad ya que ahora no baila bachata con antes, es decir con pasión, sino que como que se enfría en la mitad del asunto y me dice que se cansa. Lo malo de esto es que se ha puesto muy celoso y no le gusta que hable con ningún varón, sobretodo sin son altos o tienen los zapatos grandes. Esta muy preocupado acerca de cómo yo me siento después del baile, y eso me molesta porque parece una obsesión.
El es una persona bajita, y era muy apasionada, y ahora como que lo noto triste y al parecer en las noches se embadurna eso con una crema que huele a caballo y me mancha a mi y a las sábanas.
¿Hablo con él acerca de esta manía y lo confronto fríamente? ¿Será que ha desarrollado complejo de inferioridad después de ver los videos? ¿Es esto culpa mía?
Nina
Respuesta
Nina:
Primeramente debo decirte que nada de esto es culpa tuya ya que en este bendito país hay siempre embaucadores que inventan cosas para sacarle los chavitos o los votos a la pobre gente.
Ahora que se ha confirmado que la obesidad entre empleados municipales y burócratas es una fuente de problemas de alta presión y diabetes; han surgido como setas silvestres los charlatanes y charlatanas ofreciendo brebajes misteriosos, o la última dieta milagrosa con la que las personas llenitas bajarían 20 libras de peso en una semana. ¡Mentira mija!
Para llamar la atención de los incautos, los embaucadores ponen la foto de una señora de 40 con el rótulo”antes,” y luego la de la hija de 18 años con el rotulo “después.” La gente se las cree y compran pa’ rápido las lechadas que saben a diablo, tal como un tiempo adquirían la famosa “baba de caracol” para dizque, hacer desaparecer las arrugas de la faz.
¿Te acuerdas de la famosa “uña de gato” que estuvo un tiempo muy popular para combatir el cáncer hasta que descubrieron que la hacían de corteza de álamo y quizás que otras basuras? ¿Cómo no olvidar los tratamientos fatulos para que creciera el busto de las mujeres, o desarrollar los glúteos como la Jennifer? Y ¿qué me dices de las fajas para sudar y lograr una cintura esbelta, pero que después de dos días cogía olor a perro y había que tirarla a la basura?
¿Cómo no olvidar a los recordados charlatanes “los mensajeros de la felicidad” y otros granujas que curaban todo con masajes que le daban a las muchachas jóvenes sin ropa y como a la diez de la noche en la calle Franklin y tuvieron que regresar pa’ rápido a Colombia después que dejaron a un par de nenas embarazadas?
Ahora han inventado esto de agrandar eso, y hasta ofrecen trasplantes. Por otro lado presentan todas esas películas donde salen unos tipos a los que presentan como fenómenos de natura porque parecen caballos, y entonces los tipos que son normales se sienten inferiores como tú dices y se les viene el ánimo por los suelos.
Es posible que tu esposo esté afectado por ese complejo y sería un problema serio ya que puede desarrollar impotencia y el Viagra está muy caro y no lo paga el seguro del Medicaid. La versión genérica me han dicho que no es de fiar ya que varios han quedado en ridículo y se les ha caído el pelo.
Bótale a Ed los videos mexicanos esos con las imágenes del “Aladino Suárez, el Super genio de KanKun,” el “Bombero Manguereador,” “José, El Mulato cabezón,” o “Papo y su inefable puñal de carne.” ¡Son solo majaderías!
El tratamiento para curarlo se lo puedes dar tu misma sin gastar chavos en seguros médicos ni tediosa consejería familiar.
Cuando estén en momentos íntimos de bachateo, exagera las cosas y dile “Ay papi yo me mato,” o “Me estás maltratando de amor, pero sigue, sigue” todo esto con muchos suspiros y ayes con una voz ronquita como la de la Olga Guillot. Verás como se le pasa ese complejo de apocado.
Te aseguro que a veces las mujeres debemos usar técnicas dramáticas para satisfacer a estos golosos y tal como decía el Dr. Baba, “todo es cuestión de técnica y oportunidades aunque seas chiquito.”
Habla también con tu ginecólogo ya que ahora hay unas cirugías baratas y seguras que te pueden ayudar para que tu hombre se sienta un ariete demoledor. En cuanto a la pomada que huele a caballo y que te ensucia las sabanas, reemplázala sin que tu esposo se de cuenta con vaselina común y corriente que para todo sirve.
Suerte,
Tu tía.
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Nota del editor: Rogamos a los lectores varones de la Tía Julia que no sigan preguntándonos por el nombre de las modelos que ilustran esta columna ya que ellas son profesionales y no andan sueltas como otras que salen en otros periódicos y revistas. Por favor, más respeto.
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