«Mi esposo produce ruidos desagradables, y no le importa»
Pregunta:
Querida Tía:
Soy una asidua lectora de La Voz en la ciudad de Bridgeport, y leo su columna ya que educa. Me casé hace cuatro años con un muchacho bien juguetón, simpático y al que le gusta el trabajo. El es de Barcelonesa y yo soy de Juncos. Lo que sucede es que él es muy bullicioso durante el día y por las noches. Me explico. Por las mañanas se levanta como a las cinco y allí comienza el ruido. Lo peor a esa hora, entre otras cosas, son las gárgaras cuando se lava los dientes. Sinceramente parece un ganso y ya me molesta porque las repite cuatro o cinco veces. Cuando se mete en la ducha se pone a cantar aguinaldos y sobretodo una canción que dice «Qué le pasa a usted compadre con la esposa mía, usted baila con la suya y yo bailo con la mía.»
Ahora bien, esto no es nada ya que Tano no tiene ningún problema en eructar durante el desayuno, almuerzo o comida, pero después que lo hace dice, «Peldón, es que estoy satisfecho.» Ya no me atrevo a invitar amistades porque siempre sale con esa poca vergüenza, además que se ríe a carcajadas y mi mamá dice que mete más ruido que una hiena en celo. Por las noches si que es una tortura. En primer lugar ronca como un lechón y hace otros ruidos que me da vergüenza decir. Tenemos un nenito de tres años y este animal me lo despierta con las explosiones. Cuando lo critico me dice que todo esto es natural y que allá en Barcelonesa hacían hasta competencias sonoras durante las fiestas patronales. ¿Usted me entiende? Yo le he contado esto a mi mamá y ella se ríe y me recomendó que me comprara de estos aparatos que usan los tipos que trabajan con máquinas pesadas y que pusiera muchas flores en el cuarto para contrarrestar las emisiones.
Yo creo que él no me quiere ya que no se priva de estas cosas para el «naturales,» y «orgánicas.»
Por favor ayúdeme.
Lilly
Respuesta
Lilita:
Las abuelas de antes decían que después de la primera noche de bodas todo cambia, y ¡como cambia! Otro filósofo, creo que español y fraile, a quien caracterizaba su pesimismo hacia la existencia humana, decía que en el matrimonio «por el día se intercambian malhumores y por la noche mal olores.» Yo no estoy de acuerdo con esto ya que hay muchachos que siguen lo mejor que pueden las reglas básicas de la convivencia y urbanidad.
Que al tipo le guste cantar aguinaldos y seis chorreados, o décimas de pie forzado como las que declama un señor por allí para navidades, creo que es pasable. Ahora bien, estimo que es hora de que cambie el CD porque hay nuevos temas menos prosaicos como aquel de «La vaca quería al toro y el toro quería a la vaca Ay, Ay, Ay.»
Lo de las gárgaras en el baño donde el individuo hace más ruido que un romance de gatos tiene una solución fácil ya que le pides que las vaya a hacer al patio para que al gargarón le llamen los bomberos o a la policía y quizás hasta lo arresten por producir ruidos molestos. Explícale que con una gárgara basta ya que de acuerdo a lo que sé, él no es cantante o se lo cree como otros por aquí por los vecindarios que cantan en fiestas o picnics cuando nadie se los pide.
Referente a los ruidos durante la hora de almuerzo y la cena, vas a tener que ponerte fuerte y explicarle que te parece bien que exprese su satisfacción por las buenas comidas que haces, pero que es mejor que te traiga flores o que cuando expulse gases por la boca, se la tape y no se sobe la barriga.
Acerca de los ronquidos, convéncele de que esto puede ser esa peligrosa enfermedad que se llama apnea y que sufren varios engabanados de la municipalidad que están más cebados que lechón navideño. Esto es justificable ya que es un problema médico. Con respecto a los otros ruidos y emanaciones, tendrás que cambiarle la dieta y darle menos pan, habichuelas, y ensalada de garbanzos o lentejas. Disminúyele la cebolla en las ensaladas y no le sirvas nunca más en su vida aguacates. También convéncele de que después de la cena vaya a caminar por media hora para que ayude a la digestión y a despejarse los intestinos.
Lo del nenito puedes usarlo como un argumento adicional, pero que yo sepa no existen estudios científicos que demuestren que un niño pueda desarrollar traumas debido a emanaciones o sonidos explosivos.
Finalmente, creo que tú le quieres mucho a pesar de que el tipo por la noche parece una fábrica de explosivos, pero no has sabido imponerte y ponerle reglas. De todos modos haz lo que hacen en las escuelas las maestras y le pones cartelitos por todos lados que recen «no erupte en público,» «gargaree en forma moderada,» o «lo que quieres hacer aquí, hazlo en el toilet.» Eso a veces trabaja, pero recuerda que todo esto se aprende en la casa y quizás a su mismo papá los vecinos le decían en Barcelonesa «terrorista,» por lo de las explosiones.
Cariños,
July
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Nota del editor
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