Adulta mayor se queja de fogosidad y erotismo descontrolado de su esposo
Pregunta
Tía Julia:
Soy de East Hartford y leí con interés en su periódico la información con relación a que nosotros los adultos mayores podemos ser también muy apasionados y apasionadas. Yo no sé en que mundo viven los que tienen escuela, porque el hecho de nuestra actividad íntima es más conocido que el frío, pero como es un tema delicado, no se habla públicamente. En mi caso, tengo 67 años bien llevados y vivimos con mi esposo de 61 que es mi tercer marido. El primero tuvo un accidente en el trabajo y me dejó viuda con dos nenes, el segundo se fue con otra mujer, y finalmente como a los 47, me uní a William que también ha tenido una vida difícil. Llevamos todos estos años juntos y somos muy felices.
Mi único problema es que Willie es demasiado ardiente. Por allá por Yauco donde se crió le decían el «guatero del diablo» y una amiga argentina le puso «el bombilla de lata.» En su caso yo creo que va más allá de lo que dice la investigación que ustedes publicaron ya que a veces me tengo que esconder porque se pone muy necio y tocón. Yo jugando le digo enfermito y trato de contenerlo ya que tengo un problema en la espalda que es producto de sus ataques por sorpresa. Ahora con lo del Viagra está peor e incluso habla de ponerse «la bombita.» Lo peor de todo es que lo cuenta a medio mundo y en el barrio ya le llaman «el terrorista» por lo de la bomba.
Yo he tratado de hablar con él acerca de este problema pero no me toma en serio y me obliga a vestirme en la casa en forma provocativa y no me deja dormir tranquila. ¿Qué podría hacer?
Cariños,
Ursula
Respuesta
Ursulita:
Tu nombre me recuerda a esa gran artista de cine a la que los directores adoraban ya que sus películas le salían muy económicas porque se filmaban la mayor parte del tiempo en un dormitorio. Yendo al caso de los adultos mayores y su capacidad ilimitada para jugar al perreo y a la bachata horizontal, estoy de acuerdo contigo. A veces la ciencia va detrás de la práctica y por ejemplo recién ahora se sabe que los niños, especialmente los varoncitos pueden ser muy precoces en esto del interés por las muchachitas, e incluso mujeres mayores. Hace poco recibí una carta que responderé pronto, de un chamaco que me dice que se enamoró de su maestra cuando estaba en segundo grado. Me cuenta que era un amor inocente, pero que algo le tiraba hacia ella. Esto no es poca vergüenza ni que el chico haya sido degenerado, es parte de un proceso emocional que todavía estamos entendiendo. En el caso de este muchacho, su problema es que sigue enamorada de la señora esa que ahora está casada y tiene como 49 años.
En tu caso, creo que lo positivo es que tu hombre te ve aun como su compañera de intimidad y ensueños, y no anda mirando como bobo para el lado como muchos viejolos sinvergüenzas que se ponen gafas oscuras y están obsesionados con nenas de menos de 20. Ahora a algunos les ha dado por divorciarse de su esposa y casarse con muchachas dominicanas que podrían ser sus hijas y a las que van a buscar a Quisqueya que se caracteriza también por las niñas bonitas.
Pienso que debes hablar con tu media naranja y explicarle que consulten con el cardiólogo porque eso del Viagra se está convirtiendo en un abuso. Por la calle Park ya comenzó el apodo de «viagrero,» para todos los adultos mayores de sesenta para arriba que creen que la pildorita es un chiclet y no piensan en que el corazón humano tiene ciertas limitaciones y que bailar bachata en privado equivale a correr algunas millas.
Como he dicho en respuestas anteriores, todo lo referente a lo íntimo debe ser un tema de conversación seria, diálogo, y no algo liviano como quien habla del nepotismo político en la ciudad, los favoritismos, o las argucias municipales.
Pon ciertos límites en el dormitorio, y cuida a tu compañero que parece que anda más agitado que trabajador de campaña primaria.
Déjame saber como te va y dosíficale las pastillitas una vez a la semana y con cuidado.
Cuídate mi amor.
Julia
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Nota del editor:
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