«Mi esposa ha comenzado a recortarse las faldas»
Pregunta
Le escribo desde la ciudad de Springfield y leo siempre sus buenos consejos. He hablado de este problema con mi mamá, mis hermanos y amigos, y finalmente me decido a escribirle.
Estoy casado desde hace trece años con mi esposa que es muy bonita y con la que hemos tenido tres retoños. Ella trabaja en una escuela como maestra y desde un tiempo a esta parte ha comenzado a recortarse las faldas hasta más arriba de la rodilla y usar medias de negras. Hasta ahora había sido muy recatada, pero desde que se fue a otra escuela ha cambiado bastante. También está yendo mucho a la peluquería y el salón de belleza y está usando mucho escote. Ahora todo se lo compra estrecho y está mostrando mucho. Como se parece de espalda a la Jennifer, cada vez que vamos al «mall,» los tipos se dan vuelta a mirarla.
Como la gente habla mucho, me he comenzado a preocupar por este cambio y ya algunas veces se lo he hecho saber, pero me ha dicho que yo soy un anticuado y pasado de moda. Yo creo que la culpable de este cambio es una de sus primas que aunque está casada, se viste como si fuera bailarina de regetón y a su esposo le pasan dedicando la canción del venado.
Yo no quiero pensar mal, pero esto me está molestando.
Disgustado
Respuesta
Amigo disgustado:
Te quejas de que la gente habla mucho, pero aquí el primer bochinchero y chismoso eres tú que comienzas a hablar de más con tu familia y amistades poniendo tú mismo la reputación de tu mujer por los suelos. ¿Serás salmón? Si hay que hablar con alguien sobre temas de minifaldas es con tu esposa y deja a tu mai tranquila ya que seguramente la tienes con la presión alta con tus niñerías y embelecos.
En esto de las relaciones conyugales debiera existir lo que un famoso autor de estos temas creo que de nombre George llamó «la conquista permanente.» En otras palabras en esto de estar con una pareja nadie puede dormirse en los laureles, es decir descuidar la comunicación, tratar a la esposa como un objeto, y dejar de lado las atenciones y cortesías. ¿Desde cuándo no la sorprendes con un ramo de flores enviados al trabajo? ¿No serás de esos tipos que le dicen a la mujer que la vas a sacar a cenar afuera y lo que hacen es preparar una barbacoa en el patio? ¿Te estás cuidando y tomando duchas por las noches? ¿Cuándo fue la última vez que le regalaste un perfume Chanel #5? Medita.
El hecho de que el esposo o esposa comiencen a cuidar su figura, vestirse con un poco mas de picardía no es sinónimo inmediato de adulterio u otras cosas que pasan en las vidas de los artistas y cantantes que salen en «Al Rojo Vivo,» programa que se especializa al igual que el Gordo y la Flaca y Laura, en bochinches, enredos, rollos, entuertos, elecciones, rumores, y conjeturas.
Tu esposa tiene ya 36 años, ha criado tres nenes, te atiende, trabaja y más encima te tiene que preparar las comidas y cuidar de tu ropa. El hecho de que comience a vestirse en forma moderna y recuperar su apariencia no debe significar que te esté poniendo cornamentas. He sabido de casos de hombres y mujeres muy recatados y conservadores en el vestir que eran más falsos que curas o pastores fatulos. Como decía Rasputín, «el hábito no hace al monje,» y por lo tanto la apariencia no es necesario indicador de buena o mala conducta moral o de eso que no venden en las farmacias y que se llama honorabilidad.
Hay tipos con chalina y gabán que dicen que trabajan en la legislatura, caminan como pavos reales, pero que tienen unas historias secretas interesantísimas. Así mismo pasa con nosotras. Lo que tienes que hacer es alabarle este cambio en las faldas, ser más gentil con ella, invitarla de vez en cuando a «La Casona» al salón señorial, hacerle regalitos e incluso enviarle flores al trabajo. En otras palabras dejarle saber que has notado el cambio y que sigue siendo tu reina.
Para serte franca, lo único que me preocupa es como es que le permiten vestir en forma tan exótica en una escuela intermedia donde tienen códigos estrictos de vestimenta. Acá en Waterbury en varios casos me han contado que las directoras han tenido que llamar a ciertas damas a la oficina para pedirles que se abotonen las blusas, dejen de usar tangas expuestas con hilitos y rebajarse las faldas ya que se les puede ver hasta el ombligo.
Déjate de complejos y jibarerías, atiende más a tu mujer, deja de ver televisión, ayúdale en la casa, y hazle un altar, como decía Walter Mercado que de tanto estirarse la faz, cuando se ríe se le caen los calzoncillos.
Disfruta de tu dama.
Vuestra Tía que les quiere mucho
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Nota del editor: Rogamos a los lectores varones de la Tía Julia que no sigan preguntándonos por el nombre de las modelos que ilustran esta columna ya que ellas son profesionales y no andan sueltas como otras que salen en otros periódicos y revistas. Por favor, más respeto. |