“Mi esposo paga por bailar”
Pregunta
Tía Julia:
Le escribo y al mismo tiempo lloro de pena. Hace unos días mi hermano me dejó saber que alguien le dijo que mi esposo iba a un bar que hay por ahí donde paga por los bailes. Como yo no entendía eso, le pedí que me explicara y me dijo lo siguiente. En las mesas y en el bar de este lugar están sentadas unas tipas muy pintadas que cobran para bailar con ellas. Según le contaron, esas mujeres andan con trajes apretados y si un tipo quiere bailar con ellas un merengue les paga diez pesos. Mi esposo se estaría metiendo allí todos los viernes y sábados y por eso llega tarde a la casa. A mi me cuenta que está trabajando en la campaña política de “Joe.”
Estoy pensando separarme ya que este hombre es un sinverguenza y no me tiene ningún respeto.
Margarita
Respuesta
Margarita:
Para mi es importante que las parejas sigan unidas y haya posibilidades de arrepentimiento y perdón. Yo te diría que lo llames lo antes posible a una conversación a alto nivel y lo confrontes con la historia. Seguramente te lo va a negar y dirás que estás loca. Dale el máximo de detalles, de acuerdo a lo que dijo tu hermano, y sin mencionar a éste, dile que lo sucedido es inaceptable y poco digno.
Yo había recibido informaciones acerca de estos lenocinios y alguien me dijo que lo que te contaron es verdad.
Según me cuentan, la idea comenzó en un bar en Bridgeport con unas muchachitas que necesitaban chavos, eran bonitas, y les gustaba el baile. Por cada salsa bailada con un cliente ellas cobraban cinco dólares y un trago. Como la poca vergüenza está en todos lados, no faltaron los tipos que les pidieron bailar merengues resbalosos, y hasta las famosas bachatas “full contact.” Las muchachitas éstas, y dada la gran acogida de este programa bailable, comenzaron a invitar a otras amigas al negocio, cobraban hasta veinte pesos por merengue, pero con repetida.
Como lamentablemente estas cositas van escalando, un día una de estas damas que era más sabida y que se apodaba “Chaconcita,” comenzó a aceptar otro tipo de bailes de esos horizontales, que no son públicos, que costaban más caros, y desde alli, el asunto se puso más espinoso. En estos últimos casos, el dueño del lugar cobraba una comisión. Según me cuentan la idea se ha divulgado en Connecticut y en varios clubes hay de estas bailarinas profesionales y de las otras que les dan clases de merengue y bachata a los clientes por unos dólares más, vertical u horizontalmente. Esto es totalmente inmoral por las razones que tú entiendes y se ve muy mal que hombres casados paguen para “bailar,” aunque de hecho este sistema existe en negocios americanos.
Me han dicho también que formas semejantes de bailes con propina existía a comienzos de los años 90’ en un bar en Hartford que se llamaba algo así como “Cocó,” o “Coquí.” Allí, cerca de la pecaminosa calle Washington también denominada “Donde mueren los valientes,” y donde hubo también otro escándalo de proporciones entre una bella encubierta de la policía y un líder político de esos tiempos; surgió un rollo de proporciones cuando uno grande, también de la policía y que todavía anda por allí, se aficionó tanto a las clasesitas de baile privadas que le daba una bailarina de 22 años; que tuvo problemas en su matrimonio y casi pierde el trabajo. Estas clases las daban en el segundo piso guillao del lugar con luz indirecta y en un ambiente íntimo y relajado.
Pero la verdad es que no está bien que una mujer decente se preste para estar en los brazos de otros hombre bailando merengue a todo dar por unos dólares más y lo mismo que un hombre honorable y casado lo haga en público o privado. Cuando yo era joven, usualmente los caballeros te invitaban a bailar y a probar un refresco, pero esto en presencia de familiares, y con cuidado.
Confronta al bailarín y pon los puntos sobre las íes lo antes posible. Otro día con más tiempo y espacio te contaré lo que dicen de la crisis del “Cocó” o “Coquí,” y del escéndalo de la Washington con la bella mujer que era policía encubierta y que paraba el tráfico cerca del hospital.
Cariños
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Advertencia. Cuando nos envíe sus consultas a la Voz Hispana de Connecticut «Tia Julia,» éstas serán editadas sin modificar el espíritu de la pregunta. Agradeceremos su comprensión. |