Esposa no quiere comer el pavo en casa de la suegra porque la miran mal
Pregunta
Tía Julia,
Le escribo con la esperanza de que me oriente. Mi suegra nunca aceptó mi matrimonio con su hijo ya que yo soy de color y ellos, por el lado de la mamá son todos blanquitos, aunque en la familia del padre hay personas de tono acaramelado y que viven en Maunabo. Yo le he explicado a mi esposo como me siento de mal mirada y humillada a través de los gestos y actos de la señora que una vez me dijo disimuladamente en la cocina, “mira m’hija los tenedores se usan también para comer,” ó, “en mi familia teníamos varias sirvientas mulatitas como tú.”
Ed no entiende como yo me siento y ahora me quiere obligar a pasar el Día de Acción de Gracias en la casa de la mamá donde estarán otros familiares que son iguales de incordios. Por este motivo está con trompa y hasta me ha dicho que si yo realmente lo quiero, debo compartir el pavo con la suegrita y mis cuñados y cuñadas racistas.
¿Qué puedo hacer? Yo amo a mi esposo.
Desconcertada
Respuesta
Estimada desconcertada,
La verdad es que el problema no es simple ya que en esto de las delicadas relaciones con las familias hay dos opciones. Una es la de aceptar el hecho de que cuando te casas con alguien te casas también con su familia, y otra que plantea por el contrario que con la familia “ni muy adentro que te quemas ni muy afuera que te enfrías.” ¿Cuántas desavenencias no existen en los matrimonios debido a este tema nunca suficientemente discutido por las parejas?
En tu caso la situación se agrava ya que hay claramente un problema racial en el que caemos en esta desagradable cuestión del “pelo malo” y el “pelo bueno,” y otras aseveraciones que están de más, pero que siguen imprimiendo una repetición de prejuicios raciales en la cultura de nuestros pueblos.
Incluso más allá de las cuestiones familiares tú verás como en nuestra propia comunidad existe una verdadera adoración por líderes de color blanco, especialmente si estos son cubanos. Expresiones como “¡Ay que señora más linda con sus ojitos verdes y su carita como de mármol!,” ó, “¡Que tipo más guapo, alto, de pelo rubio, y de ojitos azules!” son utilizadas en desmedro de otros líderes a quienes se les acusa de tener el pelo grifo, o ser medios “mulatitos,” y que siempre pierden las primarias.
Sin ir más lejos en las famosas telenovelas, la mayoría de los actores son jinchos y rubios, y la persona trigueña brilla por su ausencia, aunque usualmente las ponen en papeles de empleadas domésticas, o choferes de la dueña de la casa. Incluso en la famosa canción de Rafael Hernández “Preciosa,” se observa la ausencia del negro y la sublimación del descendiente del español y de la “madre España.” Otros por allí dicen con orgullo, “Bueno, bueno, yo nací en Puerto Rico pero mi papá era cubano.”
Parece que tu suegra no conoce tampoco ese poemita que se titula “¿Y tu abuela dónde está? o algo por el estilo donde se hace referencia a como en nuestra isla existe la llamada “rajita,” que asegura la presencia de ancestros de color o nativos en todas las familias, con la excepción de esas de loza donde ha primado la consigna de “cuidar el colorcito.”
A personas como tu suegra y tus cuñaditos o cuñaditas dudo que se les pasen sus prejuicios, pero tú debes apoyar a tu esposo que también recibe seguramente en privado las pullas y críticas mordaces de sus familiares. Lo importante de este caso es que el te escogió a ti, por éste motivo creció moralmente y se hizo hombre, y eso es lo más importante.
Sé que será difícil, pero complácelo ya que el sacrificio de un día en el año, contribuye a la felicidad de ustedes para los otros 364 días y seis horas restantes. Recuerda siempre el dicho aquel que dice “si bien no podemos dormir juntos, siempre podemos compartir la misma mesa.” Aunque sea para el Día del Pavo, diría yo. Saludos y suerte.
Tía Julia
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Advertencia. Cuando nos envíe sus consultas a la Voz Hispana de Connecticut «Tia Julia,» éstas serán editadas sin modificar el espíritu de la pregunta. Agradeceremos su comprensión. |