OPINION
Vive la Tradición de los Reyes
Por Héctor M. Vallines
Al ser María la escogida se convierte en la fuente del misterio de la revelación, que del griego, conocemos como epifanía. Una virgen humilde trae la presencia de El Mesías ante los humildes pastores que pasaban la noche cuidando sus rebaños a la intemperie.
Los Reyes Magos fueron unos peregrinos tejedores de esperanzas que guiados por la luz que siglos antes anunciara el profeta Isaías, vinieron de distintos puntos del globo para adorarle y obsequiarle sus regalos de oro, incienso y mirra. Y con el principio de todos los siglos se difundió la tradición a través de la evangelización en todo el mundo.
España fue fiel discípula de Roma y Puerto Rico fiel discípula de España. Quince siglos tomaron la prosa y la poesía monástica en dorar las letras del siglo XVI como el Siglo de Oro de la Literature Española. De ahí nos llega la décima perfeccionada por el sacerdote don Vicente Espinel y que los boricuas transformamos en “decimillas” y los villancicos que montados sobe los patrones rítmico y métrico de la decimilla transformamos en aguinaldos para cantar de memoria o improvisados frente a los altares de las promesas. La evangelización llegó tan profunda que nuestros Cantores de Biblia como don Miguel Santiago (padre) y don Wiso Morales de Comerío, así como el famoso Leña Verde de Bayamón y don Miguel Hernández de Caguas, entre muchos otros, cantaban sin parar toda la noche en aguinaldos desde la creación hasta la crucificción de Nuestro Señor Jesucristo.
Las promesas de reyes convirtieron la epifanía en la tradición más arraigada de nuestra época navideña. Entre 40,000 y 45,000 personas acudieron al pueblo de Juana Díaz para participar de la fiesta de Epifanía más vistosa y antigua de Puerto Rico que se celebra en ese lugar desde 1884 ( El Vocero, enero 8, 2007). A nivel de pueblo en Puerto Rico la Fiesta de Reyes cubre casi toda la isla (incluyendo a Morovis, ¿por qué no?). En el Retiro y Duey Bajo, allá en San Germán, según informara don Miguel Santana, empieza con una cabalgata que sigue a los Tres Reyes Magos por todas las calles del casco urbano anunciando el comienzo de la actividad. Luego. “De regreso a la comunidad comienza la música y la repartición de regalos a los niños por los propios Reyes Magos” – dice don Noely, organizador de la fiesta en El Retiro.
En La Haya, por allá por Lajas, la celebración comienza desde la víspera al amanecer del Día de Reyes. De madrugada los Reyes Magos van recorriendo las calles desde la media noche hasta las ocho de la mañana y despertando a los niños llamándolos por su nombre para obsequiarles sus regalos (Miguel Santana, El Visitante, enero 7/07). En el Poblado Boquerón de Cabo Rojo, según informa Mayra Cofresí del Comité de Adoración de los Reyes Magos estos salen en caravana por la madrugada a repartir juguetes a los niños y dulces a los adultos. Los vecinos se van uniendo a la marcha que termina a las seis de la mañana con un desayuno en la Placita Cofresí. Por la noche se hace una ceremonia en la que se presenta un nacimiento en vivo con pastores, jíbaros y la presentación a los Reyes del Niño.
Otras celebraciones que anunció el Instituto de Cultura Puertorriqueña fueron: El Velorio de Los Reyes en el atrio de la Iglesia Católica de Aguadilla, el Vigésimo Tercer Festival se los Reyes en el Barrio Corcovada de Añasco, el Festival de los Reyes, la Familia y la Amistad en el Bo. Voladoras de Moca, el Tradicional Velorio de Reyes en Camuy, la Fiesta de Reyes en Florida, la Tradicionaal Calbagata de Reyes culminanado en la Plaza de Recreo de Morovis, la Fiesta de la 23 Abajo en la Placita Simón Bolívar, Parada 24, en Santurce y la Víspera de Reyes en la Plaza de Recreo de Ceiba.
El ambiente de más música típica está en el Barrio La Jagua de Ciales. Posado casi en las nubes está el Restaurant del trovador Arturo Santiago, padre, con vista a las Vegas de los Ríos Toro Negro, Pellejas y Grande de Manatí. Su cumpleaños es el mismo Día de Reyes y se celebra en grande con trovadores y cuatristas de toda la isla. El tradicional lechón asado, el arroz con gandules y las morcillas no se termina de servir durante todo el día. Para calmar el mareo del “pitrinche curao” recetan con un caldo de gallina del país bordeando un mofongo como si fuera un castillo rodeado por su foso.
En el Barrio Cialitos, Sector Las Cañas de Ciales, nos recibió Marta Ayala, nieta mayor de doña Julia Matos Otero (85 años) y don Severiano Ayala (92), anfitriones de la Promesa de Reyes más antigua que se celebra en Puerto Rico. Esta data del 1883 cuando doña Blasina Ayala, abuela de don Severiano, la celebró por primera vez. De doña Blasina pasó la promesa a Don Encarnación Román Villalobos y de éste a don Severiano y doña Julia. Originalmente empezaba en la víspera de Reyes y duraba toda la noche pero dado a la edad avanzada de los anfitriones se le han hecho algunas modificaciones. En esta promesa no se baila. Se bendice el altar y se cantan aguinaldos bíblicos seguidos de el Santo Rosario desde las nueve de la mañana hasta las nueve de la noche. En el renglón de promesas celebradas en el hogar esta es, además, la más concurrida. Gente de pueblos distantes como Vieques, Maunabo, Yauco, Rincón, San Sebastián y Yabucoa, entre otros, participaban del arroz con gandules con carne de cerdo al humo, los ñames del monte con chicharrones, caldo de gallina del país, arroz con dulce, majarete y el café “puya o sasonao” cosechado, pilado y molido allí mismo en la finca. Los invitados, forasteros o familiares se acercaban a la humilde morada de los Ayala ya fuera a pie, a caballo en jeep o en carro.
Buscando a doña Margarita Jiménez Vargas, mejor conocida por doña Margó Pantojas, fuimos desde el Barrio Caonillas hasta el Sector Las Cuevas del Barrio Viví Abajo de Utuado. Doña Margó toca el cuatro desde los 12 años y a los 84 años es hoy por hoy la ejecutante de este instrumento con mayor edad que se conoce en Puerto Rico. Junto con don Nicanor Zayas (97 años) de Ciales y don Iluminado Dávila (85) de Morovis, doña Margó se coloca entre los decanos del instrumento nacional que todavía lo tocan. Se encontraba en la promesa de don Santos Rivera y doña Rosa Valentín. Esta promesa tiene la peculiaridad de que dura veinticuatro músicas. Es decir, en 24 ocasiones los músicos se retiran del altar, se colocan en el batey de la casa y entran cantando aguinaldos bíblicos en parranda. Antes de darle entrada con un verso, los dueños de la promesa, que han estado hincados en la puerta con los Santos Reyes en mano, se ponen de pie, les dicen el verso de entrada y dirigen los músicos al altar dando vivas a los Reyes. Terminada la promesa, sigue la fiesta. ¡Qué vivan los Reyes! |