El Soberano Lapachero
de Aníbal

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Helo aquí: “ Lo que plantea el desarrollo del ELA, fundamentado en la soberanía del pueblo de Puerto Rico, es que nos sentemos de tú a tú… y que en ese diálogo franco, con ciudadanU—ía Americana, se tomen los acuerdos que se tengan que tomar de hasta dónde es que llega la jurisdicción que Estados Unidos debe tener en esta relación” (énfasis nuestro). Esto lo dijo Aníbal el pasado domingo 27 de abril en la asamblea del PPD. Este refrito de soberanía con ciudadanía americana es otro engendro en tiempos de crisis de los que se sacan los líderes populares cuando le empieza a apretar en el cuello la soga de la bochornosa colonia del ELA. Esto es una dona en la cual la masa es la soberanía y el ELA es el vacío o el roto que le queda al centro. Es la mezcla de lo tangible con lo intangible. En su loca carrera por alcanzar la gobernación, aprobar la asamblea constituyente, fomentar el sentimiento antinorteamericano, influenciar al jurado en el juicio que pesa en su contra, continuar la colecta millonaria para su defensa y mantener el poder para negociar con Edward Kennedy y Obama (si fuera el candidato demócrata) para que lo absuelvan en Boston si saliera culpable en Puerto Rico; le ha puesto la cascarita a los inde-pendentistas, pipiolos y realengos, para que se deslumbren con el espejismo de la constituyente y le den el voto en las elecciones de noviemre del 2008. Lo de la soberanía con ciudadanía americana no se lo deben tragar ni los melones populares ni los kiwis independentistas.
Este refrito de la indefinición no se diferencia en nada de la llamada Declaración de Loíza de Hernández Colón ni del pacto de Aguas Buenas. Ambos, al igual que otros más, fueron intentos futiles de definir el estancado desarrollo del ELA mediante los cuales se querían sacar de la frente la mancha de la colonia y el sonrrojo de su vergüenza. Ahora se quieren escudar en la lucha de Vieques, en los difuntos del Cerro Maravilla y en el cadáver de Filiberto Ojeda para magnanimizar su menguado patriotismo y volver a atraer los sobre cincuenta mil independentistas que pusieron a Aníbal en el poder tras el golpe de estado del Supremo.
Pero ya el candidato a la gobernación por el PIP, Dr. Edwin Irizarry Mora manifestó su indignación al reaccionar al discurso de Aníbal en la amarrada asamblea del dominngo donde hizo huir al Gallito (RHC) y sus alcaldes de marrueco arrojo que varios días antes le habían pedido que se quitara de la gobernación. “Constituye un acto de cinismo y de oportunismo sin precedents que Aníbal Acevedo Vilá, quien hasta el día en que se volvió tarjeta del gobierno federal por actos de corrupción política, había sido el más incondicional y servil de los colonialistas puertorriqueños, pretenda ahora utilizar los cadáveres del Cerro Maravilla y de Filiberto Ojeda Ríos, y la lucha de Vieques, en la cual él no participó, como argumento para granjear la solidaridad del pueblo puertorriqueño” (E. Irizarry Mora END 4/29/08). “Es injusto, manifestó Fernando Martín por su lado, que el gobernador use los nombres de nuestros compatriotas asesinados en una defensa de acusaciones en su contra”. Ahora bien, cabe peguntarse si los independentistas (los que cumplen con el requisito de serlo por hacer las luchas por su patria allá, entre los vidrios y las botellas de la colonia y por su negación al exilio auto-impuesto de la estadidad) le van a creer a Aníbal el cuento de la soberanía con una soga larga (LMM) o le van a creer a los sacrificados líderes del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP).
Aníbal propone una soberanía puertorriqueña simplista cuyo significado se limita a que sean los puertorriqueños los que manden en la isla. Pero, ¿cómo es que va a cortar las cadenas de la colonia si bajo la formula que propone seguirrán aplicando en la isla las leyes federales y no se eliminaría la corte federal en la que enfrenta 19 acusaciones criminales por alegadamente defraudar a la Comisión Federal de Elecciones y dirigir un esquema ilegal de recaudación de fondos de campaña para evadir contribuciones sobre ingreso. “Que esté claro, añadió Aníbal, que el poder úlltimo de gobernarnos y tomar nuestras decisiones está en las manos de los puertorriqueños”. Pero, ¿cómo se puede dar eso bajo la colonia con corte federal y cidadanía americana? ¿Cómo puede ese poder último de los puertorriqueños ser compatible con la ingerencia del gobierno y el congreso estadounidense en la isla?
¿Saben por qué no mencionó la república asociada? Porque ya el congreso se amparó en la regla legal de política interrnacional que dice que la soberanía es anterior y superior a la asociación. O sea, para un país asociarse de igual a igual con otro tiene que haber sido libre y soberano primero. De esta manera les despachó el embeleco de querer ser libre y continuar amarrado al mismo tiempo. Lo que Aníbal propone ahora no es nada distinto ni menos contradictorio que este engrudo de soberanía y coloniaje.
Este lapachero de Aníbal, el ELA y el PPD se remonta a los días en que la marina, vía la venia de Luis Muñoz Marín, trajo el ELA allá para el 1952 y al ser ratificado por el pueblo pasó ante Naciones Unidas como fórmula descolonizadora. Dos años después el doctor Antonio Fernós Isern, a la sazón Comisionado Residente de Puerto Rico en Washington, abrió los ojos ante el disparate colonial del ELA y presentó el proyecto Fernós-Murray para quitarle amarras y añadirle poderes al ELA. Por primera vez el congreso rechazó el embeleco de soberanía y ciudadanía que ahora vuelve a resucitar Aníbal. Pero esa no fue la única ocasión en que lo hizo. En 1960 apareció el Proyecto Aspinall de igual echura y propósito y tampoco llegó a primera. En el 1967,después del primer plebiscito que ganó el ELA, llegó la recomendación al congreso de otra fórmula para añadir poderes soberanos al ELA y de igual forma sucumbió sin llegar al pleno. Han habido otros intentos pero como en ninguno se ha separado el vinagre del aceite el congreso ha permanecido inmutable mientras nos ahogan las cadenas de la colonia.
La suerte de Aníbal es en estos momentos impredecible. En el medio de su caso por allegarse fondos ilícitamente sigue arengando a los populares para que levanten fondos para su defensa. En lugar de aprovechar la ocasión para enseñar transperencia en el manejo de sus asuntos sigue empecinado en que no hay nada ilegal en que los donantes populares aporten para su defensa sin que se tengan que declarar los donativos. ¿Pensará que así se puede convencer a un jurado de su inocencia? De salir culpable en Puerto Rico, anoten esto, viene a defenderse a Boston –el pueblo paga su defensa— y no le extrañe a nadie que los comprapatria con raíces en las estadidad de aquí y con alas en la independencia de allá, vuelvan tras él, como lo hicieron en el caso de los pivazos, a apoyar el emborujo de la soberanía colonial y dar gritos de dignidad. El caso en apelación se verá en la Corte Federal de Boston la cual quieren sacar de Puerto Rico pero aquí se sienten muy cómodos con ella porque les permite protestar y gritar hasta el éxtasis. Malo es no saber para donde ir pero peor es no saber para dónde nos quieren llevar. ¡Abre el ojo, Baldomero! |