YOUR WEEKLY SPANISH NEWSPAPER Contactenos
PORTADA
 
EL PERIÓDICO SEMANAL DIGITAL DE LA VOZ HISPANA DE CONNECTICUT

 
 

OPINION

Lo dado por bueno

Por Héctor M. Vallines

 

Si algo mina la fe del pueblo en sus instituciones es que los responsables por las acciones correctivas de algunos problemas comunes se hagan de la vista larga. Cuando se posponen las soluciones de los males desapercibidos, estos se convierten en rutina de vida diaria que aprendemos a tolerar por forzada resignación. Entonces se convierten estos males en el «mal de muchos, consuelo de todos» que arranca la desesperanzada pregunta de ¿qué vamos hacer? Cuando los que han cobrado conciencia de situaciones que van en detrimento del bien común y la buena imagen ciudadana se han movido buscando soluciones y terminan repitiendo a coro la ya lapidaria y depresiva frase de: «Nadie hace nada».
La percepción colectiva de que por muchos años hemos vivido en una ciudad sin ley se dramatiza en los peatones que cruzan la intersección de las calles Broad y la Park cuando la luz está a favor de los automovilistas. Y que no se le ocurra a un conductor decirles algo, porque sacan el soez diccionario callejero acompañado de todo el teatro de gestos desafiantes que les ha ganado, por miedo de los ciudadanos cumplidores de la ley, la distinción de dueños y señores del barrio. No es cuestión de poner «cross guards» en las esquinas. Es cuestión de educar, concientizar y de hacer cumplir la ley. Como bien dice Timo el de Comerío: «Cuando el gato no está los ratones hacen fiesta.»
Súmense a esto el pregón de la «manteca» en las esquinas como si fuera azúcar, el continuo tránsito de bicicletas, mo-peds, four tracks, y motoras por las aceras y calles en abierto desafío a ley. Deténgase a contar la cantidad de carros manejados por menores en forma atolondrada y negligente, los conductores que abusivamente impiden el libre tránsito de los demás vehículos cuando se paran a hablar uno estacionado al lado del otro en el mismo medio de la vía, los que se roban la vuelta usando el carril de girar a la derecha o a la izquierda para seguir la marcha hacia el frente en carrera desenfrenada, los que arrancan primero cuando llegan últimos al PARE de cuatro esquinas y la … ¿música? estridente que se desprende de las bocinas rompeoídos cuando se pasean por las calles más concurridas. Los ciudadanos con conciencia de la ley y el orden se exponen al dilema de callar o atenerse a las consecuencias de desafiar a los actores del mundo sin ley que se los traga.
Este sistema equivocado de organización y desarrollo comunal en el que los afectados por los problemas no intervienen en la búsqueda de soluciones constituye la peor rémora al apoderamiento del liderato natural. Las agencias que utilizan a nuestros marginados y sus problemas como estadísticas para pedir concesiones (grants) de fondos sólo abonan a la inacción individual y colectiva de las víctimas de males sobre los que se les impide formar parte de la solución. Esto por un lado ha privado a nuestra gente de enunciar con orgullo frases como: «¡Lo logramos!», «¡Lo hicimos!». Por otro lado, ha permitido que se ceben los oportunistas. Nuestros vecindarios son de nuestra gente y son ellos los que pueden contribuir más significativamente a la solución de sus propios problemas si se les adiestra y concientiza. Si no contribuimos a que el hombre se arregle nunca podremos arreglar al mundo.
La gente se ha acostumbrado a no hacer nada y mientras no les importe actuar, pelear por sus derechos y levantarse en protesta seguirán siendo víctimas primero de sí mismos y peores víctimas del sistema. ¿Saben ustedes cuántos hispanos están atrapados entre el Departamento de Vehículos de motor y las oficinas de recaudaciones en las ciudades sin poder registrar un carro porque les quieren cobrar impuestos por carros que dieron de baja hacen sobre diez años? El DVM destruye los récords después de cinco años. Las ciudades lo hacen después de diez años. ¿Cómo puede un ciudadano probar a la ciudad que dio de baja un vehículo hacen más de cinco años si el DVM ya ha destruido el récord? Mientras tanto, como no aparece la evidencia, se le siguen acumulando los impuestos a Juan del Pueblo en la ciudad y mientras no pague no puede registrar un carro. Cero transportación del atrapado para citas médicas, para el trabajo, para ir a hacer la compra o para el paseo del domingo.
¿Y qué tal de las tarjetas de identificación que expide el DVM? Los pobres envejecientes que las necesitan para cambiar sus chequecitos en el banco y para poder viajar a Puerto Rico se las están viendo negras. Habiendo tenido sus tarjetas de identificación por años no se las quieren renovar ya sea por discrepancias con la tarjeta de Seguro Social o el certificado de nacimiento. Es decir, quieren abundar en información ya verificada . Y si no fuera así, ¿por qué se las dieron anteriormente? Por otro lado, nunca ha habido quién le aclare a los americanos el asunto de nosotros usar dos apellidos. (Sin estar divididos por un guión).
Si seguimos mencionando las circunstancias en que nuestra gente está atrapada no acabaríamos. Esto evidencia que quienes han recibido el dinero para brindar servicios así como los planificadores y consultores del bienestar social han obviado tanto los problemas como sus causas. Pero, sobre todo, no acaban de ganar conciencia de que nuestra gente es el capital social con cuya preparación se lograrían tanto el apoderamiento como la fuerza colectiva para sobrevivir en mejores circunstancias de convivencia. Sobre como hacerlo les dejo saber después. Mientras tanto, apunten dedos y señalen a los responsables, reclamen, levanten la voz y denle a entender a quien sea que los usó de estadísticas para pedir concesiones de dinero que nada se ha hecho. ¿Les convendría esto a los políticos y a las organizaciones comunitarias oportunistas?


 

LA VOZ HISPANA DE CONNECTICUT
Your Weekly Hispanic Newspaper
_______________________________________
Prohibida su reproducción total o parcial, sin autorización escrita de su titular.
Reproduction in whole or in part, without written permission, is prohibited.
USA - CONNECTICUT