¿Qué nos distingue mejor, la Jaibería o el Ay bendito?

Muchas veces escuché de algunos académicos el dicho de: “Pa’ un jíbaro otro jíbaro y pa’ dos jíbaros el diablo”. Esta frase dramatiza en cierto modo el “arbur” ( mezcla de astucia y malicia) de nuestro hombre de campo al momento de soltarse un “golpecito” jíbaro.
Para muestra, un botón: Narciso, mayordomo de don Andrés San Miguel allá en la finca de Naranjo Dulce situada en las cojobas de Ciales, era lo que se decía “un pollito pa’ probar” en eso de no dejarse meter un vellón malo y pasarle una “paloma” a cualquiera. En una ocasión en que el inspector de tabaco venía a medir las siembras , según me lo contó el Compay Chale, le dijo Narciso a don Andrés: __ “Déjemelo a mí que yo lo atiendo. Eso sí, me lo “jarta” bien primero”__. A don Andrés le preocupaba que hubiera tabaco sembrado demás porque tendría que arrancarlo para ajustarse a su cuota.
No bien se había tragado el inspector su último bocado apareció Narciso en su jaca trayéndole de mano el caballo que él montaría. El sol brillaba como candela.
Señor inspector, le dijo Narciso, vayámonos que se nos hace tarde y hay mucho que andar. Si tardamos, nos coge “la prieta” . (Queriendo decir la noche).
Al subir la primera cuesta Narciso se detuvo en la sombra de un mangó y, junto a él, el inspector quien no tardó en preguntar si por allí cerca había agua. Con toda alevosía Narciso había escondido un calabazo de agua fresca justo detrás del árbol. Frunciendo los bordes de una hoja de yautía le hizo un cono y le dio de beber hasta la saciedad. Bostezando de sueño le dice el inspector a Narciso:
¿Por dónde empezamos?
Por allá, por la loma de los vientos.
Jadeante de cansancio y calor llegaron al tope de la loma. El inspector sacó la cadena de medir y mandó a Narciso a que la estirara cuesta abajo para hacer la medida. A lo que éste sin demora respondió:
No, yo por ahí no puedo bajar porque de arriba se zafan piedras grandes.
¡Pero usted no va a pretender que una de esas piedras baje y me mate a mí! __, le contesto el inspector. Y le dice Narciso:__ “Ni usted a mí tampoco”.
El inspector se cansó, el tabaco que, a sabiendas, Narciso había sembrado demás se quedó sembrado. Durante la cena el inspector le informó a don Andrés que todo parecía estar bien y ahí quedó todo.
La escuela de la vida enseñó al jíbaro a ser suspicaz, calculador y previsor. En un marco de palabras sencillas, con toda humildad y respeto se las bateaba en el aire a cualquiera. El que se pasaba de ahí ya era un “jaiba”, oportunista o un ‘lija”. De estos no eran muchos porque el sistema de valores morales y cristianos los sancionaba severamente. Aunque esto ha cambiado hay otras circunstancias culturales que nos han hecho distintos.
Por extraña rareza la inseguridad, la sumisión, el aceptar sin cuestionar, la indiferencia, la ignorancia y el dejar hablar sin interrumpir parecen apoderarse de nosotros en momentos en que nos quieren usar para que acatemos, compremos o cambiemos de ideas. Nos sentimos tan mal diciendo no que nos quedamos sin defensa cuando se quieren aprovechar de nosotros.
Por volar de Bradley a San Juan, la American Air Lines nos cobra el doble, a veces el triple, de lo que cobra por viajar a Europa o al cono Sur siendo seis veces más distantes estos países. Para la época de navidad nos cobran $1,000.00 ida y vuelta. Para verano el promedio son alrededor de $600.00. y allá vamos contentos con el cargamento y sin protestar. Por la radio, farmacia sin patentes que genera millones de dólares a la llamada medicina natural, nos recetan sin examinarnos, nos mandan a visitar el Centro Natural y allá nos llenan una bolsa de suplementos nutritivos por la que nos cobran $300.00. Cuando llegamos a casa y revisamos la información en las etiquetas nos encontramos que dicen: Este producto no es indicado para el tratamiento de ninguna enfermedad o deficiencia nutricional. Terminamos amontonándolas en un rincón y olvidándonos de todo.
¿Y qué tal de los llamados mentalistas, adivinadores y parasicólogos que destruyen hechizos y traen la buena suerte? Hay quienes los recomiendan a brazo partido. Sume y siga. Por los paquetes y cartas “Express Mail” o “Priority” que enviamos a Puerto Rico nos cobran la misma tarifa que los que enviamos dentro de los Estados Unidos. Aquí nos garantizan la entrega el día siguiente, allá nos garantizan entrega a los dos días y llegan a la semana. What’s your priority? Pero nadie reclama re-embolso. Todo lo damos por bueno.
Nos venden libros, enciclopedias, quita grasas, tarjetas de llamadas fatulas, filtros de agua, seguros de vida y hasta títulos de propiedades que no existen. Diariamente nos bombardean con el anuncio de un tal don Goyo. Este personaje no es argentino porque al anuncio no le ponen un tango de fondo musical sino al Gran Combo. O sea, esta es una abstracción velada que se le escapa a Omar Aguileras del concepto de zánganos que tiene de nosotros los boricuas. A través de este personaje imaginario se caricaturiza al puertorriqueño sanano que ve en nuestro jíbaro el que lo engendra y le da vida.
Somos un pueblo humilde que le damos la mano a todo el mundo. Pero, hasta cuándo nos vamos a seguir dejando usar? No se olviden de los dichos de: “El que quiera pescao… El camarón que se duerme… y , Del agua mansa me libre Dios, que de la brava me libro yo.
¡Qué Ay Bendito ni qué ocho cuartos! |