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EL PERIÓDICO SEMANAL DIGITAL DE LA VOZ HISPANA DE CONNECTICUT

 
 

OPINIÓN

Dudas en lo Obscuro (II)

Por Héctor M. Vallines

Decir abiertamente que se es independentista en Puerto Rico es un don de valentía que no le cabe a todos los falsos profetas que levantan puños pero cuya mano flácida y temblorosa cae rendida ante la pava al momento de votar. Estos son camaleones que le prestan su voto a la colonia y que se escudan en cuanto eufemismo encuentran con tal de esconder su verdadera identidad política. Sus disyuntivas son: O ejerzo mi voto como independentista u obedezco mi instinto antinorteamericano. O voto por la independencia o mantengo la colonia para detener el avance estadista. Esos están choretos aquí en los Estados Unidos. En diciembre del 2004, cuando se trajo el caso de los pivazos a la Corte del Primer Circuito de Boston gritaron y patalearon hasta el éxtasis peleando porque devolvieran el caso al Tribunal Supremo de la isla donde ya se había refrendado el triunfo ilegítimo de la colonia en las elecciones generales de ese año.
Los llamados soberanistas en Puerto Rico son los pseudo independentistas que no se atreven a decir abiertamente que son populares. Son como católicos que se empiezan a desviar hacia el protestantismo y por no atreverse a decirlo, dicen que son sencillamente religiosos. Son los que el albur pueblerino denominó como melones. Esto porque demuestran ser verde o independentistas de la boca hacia afuera pero al momento de votar, como camaleones, cambian a rojo y votan popular. Es decir, como el melón, son verdes por fuera y rojos por dentro. El quimérico aire de intelectualidad que les reviste el ser independentista les alivia ficticiamente la culpa de los 54 años de colonialismo que nos han endilgado bajo el ELA – efecto placebo — y la complicidad con habernos mantenido como la única colonia centenaria que queda en el mundo entero. Mente del colonizado, mente de ficciones colonialistas que apuntalan el espejismo de la soberanía que llevan escondida en el corazón. Al pan vino y al vino pan.
El fraccionado movimiento independentista: pipiolos, hostonianos, ambientalistas, socialistas, sociedad civil y sindicalistas, entre otros, antes de unir fuerzas por la independencia han optado por votar en elecciones por los candidatos populares que propulsan a brazo partido la colonia. De agentes de cambio edificante han evolucionado a sustentores del ELA ayudando, bochornosamente, a prolongar nuestro status colonial. La absurda estrategia es detener la estadidad aunque sea a costas de mantener la colonia. En esto, para vergüenza de la patria, han hecho causa común con los melones. Estos fueron los que con los ilegales “pivazos” sentaron la base para que el Tribunal Supremo tomara la gobernación por asalto al certificar ganador al alacrán, Acevedo Vilá. Siete mil de ellos votaron simultáneamente bajo la insignia de la pava y por los candidatos del PIP a gobernador y comisionado residente. Un voto a todas luces ilegal que fue refrendado por el TS de Puerto Rico. Súmese a estos los 60 mil votos que perdió el Partido Popular en las elecciones del 2004 y que fueron suplantados por los votos melones.
Si al alacrán le hubieran quitado los pivazos hubiera perdido la gobernación por sobre tres mil votos. Pero ante la disyuntiva de detener el movimiento estadista o mantener el colonial status quo, se decidieron por sacrificar la independencia que promulgan de la boca para afuera enterrando su ideal y dando un soplo de vida al partido colonial del ELA: el PPD.
Eso sí, a la hora de pasarle factura a Aníbal han sido no solamente brillantes sino además exigentes. Se le han quedado con el gobierno y ya tienen a los líderes populares pidiendo certificados de ciudadanía puertorriqueña de los que le fue otorgado a don Juan Mari Bras. Otra disgresión mental; niegan ser independentistas pero quieren emular al único puertorriqueño que ha tenido los pantalones de renunciar la ciudadanía americana confrontando tanto a los Estados Unidos como a la colonia. Se sienten bien a su sombra. ¿Habrá alguno aquí, de esos que han vivido la “american way” toda una vida, que alcance la talla de independentista que tiene Mari Bras y se atreva a renunciar a la ciudadanía americana? Para eso hay que ser de capá prieto en una sola pieza; no de “pressed wood”.
Los padres de esta patria americana lograron su independencia peleándola aquí, dando el frente en el campo de batalla. ¿La hubieran podido lograr tirándole piedras a la luna desde Canadá o Méjico? A no ser que sea expatriado, no hay otro escenario para el patriota construir naciones soberanas que no sea el de su propio suelo. A excepción de las liberadas por tratados no hay patria en el mundo que se haya liberado desde fuera de sus fronteras. Con “patriotas” auto-exilados en la estadidad no se puede extinguir la centenaria colonia puertorriqueña. Y que no piensen en votar desde acá en cualquier plebiscito decisivo sobre status porque, ¿cómo quedarían ante la historia los que votaran ausente por la independencia para luego seguir viviendo bajo la estadidad? El tiempo de regresar a la isla ya les llegó por que Washington acaba de aceptar su pecado de ser los amos de una colonia de ciudadanos americanos a los cuales se les han negado injustamente los derechos fundamentales de la ciudadanía americana. Es hora que abran los ojos y se den cuenta de que en Puerto Rico la única fuerza electoral con la voluntad y los votos para extinguir la colonia es la estadista. Por eso es que Aníbal quiere evadir la participación directa del pueblo en el voto plebiscitario y resolver el status mediante asamblea constituyente. De eso seguiremos hablando.


 

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