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EL PERIÓDICO SEMANAL DIGITAL DE LA VOZ HISPANA DE CONNECTICUT

 
    Vida y Estilo --------------------------------------------
 

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--Uno de cada cuatro adultos estadounidenses, de entre 18 y 50 años, tiene al menos un tatuaje en su cuerpo.
-- El láser es el recurso más habitual para eliminar los tatuajes, aunque a veces exige largas y dolorosas sesiones.

 

Tatuajes, ¿una moda con fecha de caducidad?

Hacerse un tatuaje, o ponerse un “piercing”, se ha convertido en lo más normal del mundo. La costumbre de fijarse un dibujo indeleble en la piel, asociado hasta hace unos años al ámbito de los marineros, los aventureros y las gentes del hampa, mueve cantidades ingentes de dinero cada año. Hay quienes piensan que el tatuaje goza de muy buena salud pero están aflorando datos novedosos que apuntan a la posibilidad de que sea una moda pasajera con fecha de caducidad..

 


MADRID.- Muchas modelos dejan ver curiosos tatuajes en la zona abdominal como se aprecia en esta foto tomada durante el desfile de la colección de ropa de baño de Andrés Sardá para la temporada primavera-verano 2004, presentada en la Pasarela Cibeles.

 

Francisco Galindo.
EFE REPORTAJES.


Tabú, que significa “prohibido” o “innombrable”, y tatuaje, que significa “golpear dos veces”, son dos voces polinésicas incorporadas al lenguaje occidental. Los dibujos tatuados los descubrieron los marineros ingleses en los cuerpos de los nativos mientras se dedicaban a incorporar a la Corona británica nuevos territorios del Pacífico, pero esta práctica data de tiempos remotísimos tras descubrirse una momia de 6.000 años de antigüedad, en un glaciar, con la espalda tatuada.
En nuestros días, hacerse un tatuaje o ponerse un “piercing” se ha convertido en lo más natural del mundo. También se ha convertido en un negocio, considerado hasta hace bien poco como marginal y asociado al mundo del hampa, que mueve mucho dinero al año. Hay quienes piensan que el tatuaje ha renacido para quedarse pero están aflorando datos novedosos que apuntan a la posibilidad de que sea una moda pasajera con fecha de caducidad.
UNO DE CADA CUATRO.
Según un estudio publicado en junio de 2006 por la revista de la Academia Americana de Dermatología, uno de cada cuatro adultos estadounidenses, de entre 18 y 50 años, tenía al menos un tatuaje en su cuerpo, pero los datos indican al mismo tiempo que casi la cuarta parte de los tatuados está dispuesto a eliminar este tipo de marcas en la piel en algún momento de su vida, lo cual está generando un nuevo modelo de negocio en centros dermatológicos especializados.
Cierto cansancio por toparse constantemente con el mismo dibujo en esa zona visible del cuerpo, el miedo al qué dirán amigos y familiares cuando ya no se es un mozalbete o la pérdida del valor del símbolo del tatuaje tras un desengaño afectivo figuran entre las razones por las cuales muchos adultos deciden eliminar la marca.
Algunas empresas de Nueva York han incorporado sin embargo los tatuajes y los "piercing" en los códigos de aspecto físico que incluyen en sus contratos a fin de atraer a los jóvenes profesionales más brillantes, siempre y cuando no afecten a la imagen de la compañía o la relación con sus clientes. Estas compañías que admiten el tatuaje o el “piercing” entre sus empleados se dedican sobre todo al negocio textil o a los tratamientos de belleza, pero otras tienen completamente desterradas estas prácticas de sus reglamentos y, en algunos casos, han llegado a provocar conflictos entre empresario y trabajador.
LOS RIESGOS DE TATUARSE.
Hacerse un tatuaje tampoco es tan inocuo como algunos creen. En Francia, las autoridades han dictaminado que los establecimientos de tatuajes y "piercing" deberán formar previamente a su personal sobre precauciones en materia de higiene y salubridad y no podrán someterse a ellos los menores de edad, a no ser que presenten autorización escrita de los padres o tutores. Asimismo, el material que penetra o tenga contacto con la piel o la mucosa del cliente serán de uso único o bien esterilizado antes de cada utilización.
A los médicos alemanes les han exigido en tanto que informen a la sanidad pública de los pacientes que se han sometido a operaciones estéticas, tatuajes o piercing, ya que el Gobierno no asumirá los gastos ocasionados por secuelas derivadas de tales intervenciones. A los galenos no les ha gustado nada esta exigencia pues temen que después vendrá la obligatoriedad de los pacientes de comunicar otro tipo de información, como si son fumadores u obesos, antes de admitirlos como asegurados.
Y en Holanda la Administración prohibió el pasado año por estas mismas fechas dos pigmentos utilizados para tatuajes que resultan infecciosos al inyectarse en la piel. La inflamación cutánea detectada en pacientes recién tatuados que acudieron a diversos hospitales del país puso en alerta a las autoridades. Los dos pigmentos sospechosos, denominados Euro Sumi Outlining y Euro Sumi Gray Wash Shading, fueron introducidos en Holanda durante una convención de tatuadores celebrada en Ámsterdam en junio de 2007.
En diciembre de 2006, un grupo de jóvenes se colgó de sus anillos insertados en la piel, en el centro de Ciudad de México, en protesta contra la discriminación y rechazo de la sociedad hacia las personas con tatuajes o "piercing". Un miembro del colectivo de manifestantes, Dante Salomo, aseguró a la prensa que “en México, una persona tatuada es víctima de todo tipo de actos discriminatorios, es fácil ser el blanco de la policía, tan sólo por su aspecto, los empleos están cerrados para ellos, e incluso el contar con servicios de salud”.
Las autoridades argumentaron por su parte que las medidas que se tomaron para controlar estas prácticas se aprobaron con el propósito de frenar la propagación de enfermedades transmisibles por medio de perforaciones en la piel, y controlar más a los establecimientos que se dedican al tatuaje y al “piercing”.
DOLOR Y DINERO.
En EE.UU., ese casi 25 por ciento de tatuados que quieren eliminar los “recuerdos” grabados de su piel deben enfrentarse a sesiones dolorosas y largas -los centros en los que se procede a este tipo de intervención no garantizan que se evite una cicatriz al final del proceso- y estar dispuestos a pagar entre 1.200 y 12.000 dólares antes de pasar por el quirófano.
Hay tatuajes temporales que se borran por sí solos al cabo del tiempo pero los indelebles precisan de varias sesiones de cirugía, mucho más dolorosas que cuando el paciente se lo hizo. Como la demanda de “tatuados arrepentidos” está aumentando, los avispados promotores de la firma estadounidense Freedom-2 ya han lanzado al mercado un tipo de tinta que permitirá que los tatuajes sean eliminados con un tratamiento láser sencillo. Este tipo de tinta, tras el tratamiento con láser, es reabsorbida por el organismo sin efectos secundarios, según recoge la revista “Fortune Small Bussiness”.


 

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