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STAMFORD. “He oído cientos de historias sobre Galdino Velasco. Sus amigos, allegados, conocidos y clientes, tienen siempre algo que decir de él.
No en vano vive en Stamford desde 1956, cuando cansado de las huelgas del Centro Politécnico de su natal México, lugar donde estudiaba, decidió venir por seis meses hasta que abran su universidad, y de eso, prácticamente han pasado más de cincuenta años.
“En ese entonces creo que los hispano en Stamford no llegábamos ni a cincuenta personas”, me contó, y por eso cuando salía de la fábrica de producir lápices de labios en donde trabajaba, luego de un largo día iba a un restaurante chino que quedaba en el centro, porque era el punto de encuentro entre varios de sus amigos cubanos, puertorriqueños, que con esfuerzo logró hacer.
“Era un contento reunirnos entre amigos para hablar español”, me contó, e inmediatamente añadió a sus memorables días cuando acudía a las reuniones del Comité de Puertorriqueños, para más tarde asistir al Club de Hispanos, “que por más señas quedaba en la calle de Greenwich Avenue”, me relató. “Ahí estaba el Chico Bejar”, me dijo nuevamente, como si yo conociera a su amigo.
“Yo se que Galdino Velasco ha escrito una parte importante de la historia de los hispanos y por eso me permití sugerirle que todos esos archivos que posee, se los entregue a la Academia de Historia de la ciudad, para que ellos no pierdan el rastro de la comunidad”, me dijo hace mucho tiempo Felipe Berns, concejal de Stamford, quien cree que Velasco es una institución y un valuarte de la historia hispana local.
Al preguntarle sobre el nuevo rostro de los hispanos en Stamford, Galdino me contestó que las puertas de los Estados Unidos se nos abrieron de par en par y que las oportunidades de hoy son mucho más grandes que las que le fueron dadas en su tiempo.
“Hoy los hispanos ocupamos un lugar, aunque no tengamos poder político, se nos reconoce que existimos y por eso es que debemos luchar para ser parte del poder”, me respondió, así como me confesó sobre la plática que tuvo con Eva Padilla, una reconocida líder puertorriqueña, a quien le dijo que ya es necesario que la Latino Foundation, fundada por él pase a otras manos para que no se pierda el trabajo ni el legado de tantos años. |