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NORWALK:
De las mañanas de muchos domingos, cuando recién llegué a este país, tengo una leve imagen de Rafael, vestido de traje y corbata portando un maletín cargado de revistas La Atalaya, pertenecientes a la iglesia del Reino de los Testigos de Jehová.
Tengo además una fija imagen de una bicicleta con una montura trasera y en ella una canasta de botellas, pomadas, jarabes y bolsas de hierbas medicinales; ¡y por supuesto!, su eterna guitarra y su voz de jilguero, cantando junto a su primo Luis López, con quien hasta el día de hoy conforma el dúo Andino.
Rafael, oriundo de Limón, un pueblo perteneciente al Oriente del Ecuador, atravesado por el río Upano, que desemboca en el río Amazonas, es de esos hombres que vive el día, tal como dicta la madre naturaleza, sin penas ni preocupaciones. Y obviamente con su aura y sus chacras perfectamente libres. Por eso dicen muchos de sus conocidos, que a pesar de que está al borde de cumplir sus primeros cincuenta años, no pasa de los treinta y cinco.
“Yo tomo mucho té de hierbas medicinales que limpian el organismo”, me contó Rafael, confesándome el secreto de su eterna juventud. Y ahí mismo me reveló que por años se dedicó, en su país natal a estudiar sobre las bondades de las plantas y la forma como éstas curan.
Para más tarde por su deseo de curar a sus familiares, amigos y vecinos; decidió que esa sería su profesión de futuro y por diez años se dedicó como un profesional de la medicina natural, a aconsejar a sus pacientes y a combinar diferentes plantas para experimentar que producen en el organismo y la forma como curan.
“Esto lo sabían nuestras abuelas sin necesidad de ir a la escuela”, me dijo Rafael, pero también enunció a un Chamán (curandero) que curaba casi todo mal y a quien prestaba sus servicios como asistente.
El me enviaba a la ciudad con decenas de sus productos para que yo entregue a sus pacientes”, me dijo y ahí empezó dándose cuenta que si el paciente del Chamán tenía dolor del estómago, éste le enviaba inmediatamente un paquete de manzanilla, y unas pastillas rosadas para el pasmo.
Y ahí inició con el mundo de los remedios naturales, sin dejar a un lado, su guitarra, sus corbatas, sus zapatos de charol y su cabello engominado para ingresar a los escenarios junto a su primo Raúl-en primera instancia- y luego con su primo Luis, con quien hasta el día de hoy conforma el Dúo Andino.
“Ganamos el Limón de Oro”, me contó muy orgulloso, no solamente por haber recibido el premio, sino porque lograron abrirse camino para ir a otras ciudades y poco a poco ingresar en el mundo del espectáculo nacional. Llegando a Guayaquil, una ciudad de la costa ecuatoriana, a Telecentro Canal 10, al programa Puerta a la Fama, que en esos años era el paso obligado para convertir a los artistas aficionados en profesionales y por ende asegurarles el pasaporte a la fama.
Aunque quedaron entre los diez finalistas, luego de meses de un proceso de selección entre cientos de aficionados, desgraciadamente no pudieron asistir a la final porque estalló la guerra con el Perú, imposibilitándole salir de Limón que casi hace frontera con el país Inca.
“No importó que no ganáramos en esa ocasión, porque los televidentes decían que nosotros éramos los favoritos y ese fue nuestro mejor premio”, terminó diciéndome con una enorme sonrisa, mientras caminaba rumbo a su trabajo. |