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NORWALK:
Quien diga que ha visitado Norwalk necesariamente tendrá que haber comido en la Orquídea, un restaurante colombiano asentado en el centro de South Norwalk, frente a la estación de policía desde la década del setenta.
Su dueño don Guillermo Cano, oriundo de Medellín, quien se vino desde su natal Colombia el 10 de mayo de 1976, recuerda con nostalgia los inicios de este primer lugar de encuentro de los colombianos residentes en Norwalk, que no solamente entraban para saborear la tradicional bandeja paisa sino para «sesionar» sobre los temas de Colombia y su comunidad en el extranjero.
De hecho él es miembro fundador de la Asociación Colombo-Americana de Connecticut, la que ha logrado juntar cerca de seis mil firmas para montar el Consulado de Colombia en Connecticut, ha dado cientos de puestos de empleos y sigue fomentando la tradición de la gastronomía colombiana a través de los más variados platillos y la repostería de este país, anclado en los Andes de Sur América.
Don Guillermo, como le dicen sus amigos (parceros) y clientes, es conocido de norte a sur en el condado de Fairfield, incluyendo New Haven y sus alrededores. No en vano se lleva el título de ser el dueño del primer restaurante de Colombia en Norwalk, aunque fue heredado de Don Ignacio Barrera.
La Orquídea, un nombre singular que para los colombianos significa el orgullo de pertenecer a esta tierra, por ser en este lugar en donde se cultivan una infinidad de estas flores, representa no solamente, un restaurante para saborear la nostalgia de su país; es el centro de encuentro de pequeñas tertulias entre amigos, el lugar para ir a ver jugar a su equipo de fútbol y por supuesto, para saborear su tradicional bandeja paisa, sus empanadas, pan de bono y su chocolate batido en una jarra que solamente ellos poseen.
Pero para dar gusto a todos quienes van a la Orquídea diariamente de domingo a martes, de siete de la mañana a ocho de la noche; Don Guillermo debe levantarse a las cuatro de la mañana y trajinar entre ayudar a cocinar, a despachar y en la panadería, hasta las ocho de la noche, hora que recién regresa a su casa para estar junto a su familia.
«Me siento un hombre feliz y realizado’, me respondió Don Guillermo, a manera de síntesis, cuando le dije que se descifre asimismo. «Mientras haya salud y trabajo lo demás viene por añadidura’, reforzó su anterior frase. No sin antes confesarme que aunque el Departamento de Policía esté frente a frente, su Orquídea sigue siendo el lugar de encuentro de los colombianos, logrando extenderse no solamente dentro de la comunidad hispana sino hasta la anglosajona, que gustan de comer la bandeja paisa, pan de bono ó queso o simplemente un pedazo de chicharrón. |