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STAMFORD
A la mayoría de reuniones que he acudido en esta ciudad, he encontrado inevitablemente a Juan Uribe, es de esos pocos líderes que no han claudicado en su trabajo comunitario.
Lo he encontrado tanto en los asuntos policiales en defensa de su sector, el West Side, que está ubicado a la altura del Hospital de Stamford, entre la Stillwater Street y el centro de la ciudad; como en los asuntos culturales del área, en el Rich Forum de Stamford, a donde ha acompañado a artistas, e incluso ha patrocinado varios eventos de la comunidad.
“Prácticamente vine huyendo del narco-terrorismo de Medellín”, me dice, recordando la época del narcotraficante colombiano Pablo Escobar, que sembró terror en su país, y que dejó devastado lugares como Medellín y Cali, a causa de las secuelas del narcotráfico; en los recordados Carteles, que no eran más que agrupaciones de “hampones”.
“Llegué primeramente a Alaska, ahí vivía un hermano y luego viajé a New York, empecé lavando platos, siendo asistente de cocina y por último fui el chef”, responde, con un dejo en su mirada como evocando aquellas épocas en las que logró casarse con Witeer, su eterna novia de escuela secundaria, de cuyo enlace hoy tiene dos hijos varones.
“Todo empezó cuando una casi guerra entre las pandillas de la calle Stillwater”, corroboró Uribe, haciendo hincapié a las escaramuzas protagonizadas por los afro-americanos y los haitianos, confrontación que le llevó a la muerte a uno de sus miembros, un inmigrante de apenas 17 años.
“Estuvimos pensando cerrar nuestro restaurante”, me confiesa Uribe, pero inmediatamente reaccionó y dice: ¡Cómo nos íbamos a dejar!. Ni de Pablo (Escobar) nos dejamos, mucho menos del incipiente grupo de pandilleros, dice, y ríe.
De ahí sus entrevistas con los jefes policiales, con el mismo alcalde y con las autoridades de Stamford Partnership (Sociedad de Stamford), quien vieron en él a un líder innato y le ofrecieron entrenamiento para que pueda ser parte de la organización, encargada de velar por los barrios de la ciudad a través de las ideas comunitarias.
“Para mí, Juan Uribe, es el modelo de la lucha comunitaria”, me respondió hace algunos meses, Carmen Domonkos, ex directora ejecutiva de Stamford Partnershi, a cuyo cargo está la organización barrial.
De ahí la idea de formar lo que hoy se conoce el grupo NRZ (La Rehabilitación del Vecindario), del cual forman el 51 por ciento los vecinos del West Side, liderados por Uribe, del que se están beneficiando los cerca de mil residentes, al que se le calcula un 75 de pobladores hispanos, seguido por los inmigrantes haitianos y afro-americanos.
“A mí me motiva la tranquilidad de mi barrio, pero me desmotiva la inercia de nuestra comunidad”, me responde, refiriéndose a la poca colaboración de los residentes del West Side, un barrio netamente hispano, que hoy por hoy ha ganado prestigio gracias a que Partnership le ha dado impulso y ha motivado a sus miembros. |