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STAMFORD
Lo primero que se me viene a la mente para hablar de Willy Giraldo, es el legendario tema del cantautor mexicano Juan Gabriel, “...Y mientras tanto yo, te seguiré queriendo… en el mismo lugar y con la misma gente”.
Porque este peruano, nacido en Lima, emigró hace 34 años de su patria y desde ese momento nunca ha vivido en otro lugar que no sea Stamford, localidad en la que se casó con su eterna novia de colegio Rita y procreó a Gigi, Gosy y Jonathan; tras seguirle los pasos a la que hoy es su esposa y compañera de toda su vida.
“Vine huyendo de la dictadura de Juan Velasco Alvarado”, me dice Willy, cuando le pregunto sobre el porqué abandonó Perú para anclarse en Stamford, lugar que por décadas ha sido su hogar y del que ha sido testigo de decenas de fundaciones y desapariciones de organizaciones comunitarias.
“Han desaparecido literalmente (como organización) los cubanos y puertorriqueños y siguiendo el ejemplo de los boricuas se me ocurrió crear el acto de izada de la bandera de mi país”, me cuenta, haciendo referencia a los 16 años que tienen la Peruvian American Community Center de Stamford (Centro Comunitario Peruano-Americano), institución anfitriona de las fiestas de celebración de la Independencia peruana, del cual Giraldo también es su fundador.
“El sentimiento comunitario lo llevo desde niño, en mis épocas ya formaban alianzas barriales y estudiantiles y eso nunca se me ha podido quitar”, responde, el ahora dueño de una compañía de servicios, al que le hecha las horas laborales y las de sueño para poder, según él, salir adelante con este nuevo proyecto.
Porque realmente su proyecto, su bebé, su engendro, es el Centro Comunitario Peruano, del cual ha sido presidente y –parecería- socio vitalicio por las ganas de seguir empeñando en que esa institución no desaparezca y siga adelante; y en las intenciones de seguir perteneciendo por siempre.
De hecho, hace algunos meses, en las épocas de elecciones para un puesto en el Concilio de Stamford, Giraldo postuló su candidatura, puesto que le fue arrebatado con un mínimo de margen por María Aposporos, dueña de un restaurante griego, al que a manera de broma- los allegados a Giraldo dicen: “es que ella ganó porque daba de comer a sus votantes”.
Tema del cual entró en debate por los miembros del partido Demócrata local, considerando como una pequeña derrota de la que seguramente Giraldo pronto se recuperará.
En un pequeño análisis, hecho en el momento de las elecciones, el concejal Felipe Berns, consideró que Willy hubiera sido una buena voz hispana en el Concejo, “porque hay que ver que buena falta hace’, dijo.
Pero mientras ese tema se cuece entre las lides políticas, Giraldo no se inmuta, y creo que más bien ha olvidado el tema de las elecciones y está dedicado ciento por ciento a darle vida al Consulado Itinerante de Perú en Stamford, del cual ya ha saboreado sus primeros éxitos, cuando muchos de sus compatriotas le dicen: “Gracias, ¡Qué bueno que el Consulado está aquí porque así no viajamos ni perdemos el día de trabajo”. |