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STAMFORD:
La primera vez que vi a Juanita Rosa, fue junto a Lázaro Benites, de la Unión de Trabajadores SEIU. Ese día, ella tenía una blusa de color naranja que resaltaba con su piel y una sonrisa que iluminaba la sala de reuniones de los trabajadores.
Por extraño que parezca no recuerdo nada de esa sesión más que la cálida sonrisa de Juanita, una mujer nacida en Puerto Rico en el sector de Río Piedra, en San Juan, la capital borinqueña.
Después de eso, intenté comunicarme con Juanita varias ocasiones, y hasta recurrí a Lázaro para intentar una entrevista, pero ni eso dio resultado.
Luego, después de casi dos meses, me devolvió mi llamada telefónica y me contó que fue a New Jersey y perdió su cargador de batería y con él su agenda de contactos.
«Celebro que me llame, Juanita», le contesté, e inmediatamente me contó que llegó a Estados Unidos, de su natal Puerto Rico a la edad de 17 años. Su primer paradero fue New Jersey y luego en 1983 Stamford, hasta la presente fecha.
Juanita, quien es la única mujer pastora (jefa) de las iglesias evangélicas de Stamford, me contó que se inició en el liderazgo eclesial desde el día en que nació, ya que sus padres eran pastores de una iglesia en Río Piedra.
«Me siento orgullosa de representar a la mujer en la Iglesia, porque la Biblia no es discriminatoria y en ella claramente habla de la obra de Dios a través de la mujer’, me precisó Juanita, recitando algunos pasajes bíblicos.
Juanita inició su trabajo pastoral en Stamford en 1984, en la llamada iglesia de Dios, que hoy se la conoce como la del Tabernáculo Real, para luego pasar a pastorear-hasta la presente fecha- en la iglesia Apostólica Renovación Emanuel, ubicada en la 75 Selleck Street.
«Desde que fui elegida pastora de la Iglesia, mi propósito ha sido sumar nuevos miembros, pero con un verdadero compromiso de fe y de trabajo para la Gloria de Dios», me contestó.
La iglesia de Juanita Rosa, ofrece culto a sus feligreses los días miércoles, viernes y domingo, en horas de la tarde y la noche. En ella, de acuerdo con la pastora, se hace oración, se estudia la Biblia, y se fomenta el liderazgo espiritual y comunitario entre sus miembros.
«Tenemos un grupo muy valioso. En nuestra iglesia encontramos desde jóvenes, mentores, ancianos, damas, niños que acuden al servicio de Dios», nuevamente me reafirmó Juanita, quien estudió en el Instituto de Teología, además de sicología. |