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STAMFORD
Su forma de hablar tan rápida, parecería como que me quiere contar en un solo bloque todos los procesos legales, los vacíos electorales, los cientos de cartas electrónicas y las decenas de llamadas telefónicas que hace y recibe, entre la oficina del senador José Manuel Echandi, en San José de Costa Rica y él en “su oficina”, ubicada en la biblioteca de la Corte Superior de Stamford.
“Nadie sabe de la existencia de esta biblioteca pública”, me dice de manera muy rápida Oscar, un joven de apenas 29 años, que con su creatividad y sus largas jornadas de trabajo en “su oficina de la Corte Superior” logró que proclamen en la celebración de la Independencia de su país como el Día de Costa Rica en Stamford, e incluso montó por una semana una feria artesanal con recuerdos nostálgicos prestados de sus amigos e izó la Bandera Nacional, la misma que la enviaran desde la Embajada de Costa Rica en Washington DC.
Desde ese momento lo tengo en la mira. Siempre he creído que Oscar podría ser -en un futuro- diputado, congresista, alcalde, o al menos un personaje público; y no me equivoqué, porque cuando nos sentamos a hablar en las afueras de un restaurante chino, ubicado en la 814 de East Main Street, a pocos metros de su lugar de trabajo, me contó que con apenas 22 años se involucró de lleno en la campaña política de Miguel Ángel Rodríguez, el mismísimo Presidente de Costa Rica entre 1998 y el 2002.
“En ese tiempo era muy joven y no tenía ninguna aspiración política, pero mi primo Emilio Arias, que en esa época tenía 23 años, fue elegido como Presidente Municipal de Santo Domingo de Heredia, siendo hasta el día de hoy el político más joven de Costa Rica en haber sido elegido democráticamente”, me repuso.
A esas experiencias ganadas en sus movimientos políticos y en la Universidad Autónoma de Centro América de donde egresó de la Facultad de Derecho, se debe su inclinación por los asuntos electorales y su deseo de que los costarricenses voten en el exterior.
“Por eso vine a Connecticut a estudiar Derecho Constitucional Americano”, me responde, porque de acuerdo con él, en 1636 en este Estado que se conoce como el Estado de la Constitución, se creó el primero modelo constituyente, siendo la base para crear la Constitución Federal, me dice, tal como si fuera un estudiante de leyes de alguna universidad estadounidense.
“Me fascina hablar con Oscar”, un día me comentó Monsi Figueres, la nieta de Don José Figueres Ferrer, uno de los héroes más queridos de Costa Rica, quien ayudó a abolir el ejército en Costa Rica; refiriéndose al cúmulo de conocimientos que Quesada carga sobre asuntos legales, los vacíos de la Constitución de su país y el profundo anhelo de que algún día sus compatriotas y él puedan votar por sus líderes en el exterior.
A eso se debe sus grandes jornadas de estudio en la Corte Superior, sus amanecidas carteándose con los líderes del Senado de su patria, mientras le daba forma al Recurso Legal de Amparo que interpuso ante el Tribunal Supremo Electoral para lograr crear una ley que les permita a sus paisano- quizás en las elecciones próximas- ejercer su legítimo derecho de elegir o ser elegidos, aunque sea en el exterior. |