
Por Ariel Cervantez
Esta semana voy a tomar los consejos de mi querida compañera «la Tía Julia» para darle asesoría desinteresada y gratuita a nuestras queridas e inolvidables personalidades del ámbito local e internacional que al parecer carecen de alguien que se ocupe de sus respectivas «carreras». Los años que llevo en la industria de la información y del entretenimiento me sirven para aliviar el dolor que sufren estas criaturas que solo quieren lograr sus objetivos. Han sido tantas sus cartas de apoyo que las voy a compartir con ustedes mis queridos lectores.
Querido Ariel:
Soy una lectora silente de su columna y no me la pierdo aunque al igual que algunos otros, no me gusta reconocerlo públicamente para que no me critiquen de «chismosa». Llevo muchos años trabajando para un canal de televisión muy conocido. Le he traído tanto dinero a la estación que mi jefe me ha dado el «ok» para tomar decisiones y hasta protagonizar mis propios comerciales para los clientes a los que les vendo publicidad. El problema es que siempre he soñado con ser figura pública y todavía es la hora en que mis superiores no me dan la oportunidad que estoy buscando para alcanzar mis sueños. El espacio que tanto he deseado se lo dieron a otra persona que no tiene la misma capacidad profesional que yo. He atentado con abandonarlo todo pero hasta el día de hoy no me han dicho nada. Necesito estar en cámara sea como sea. Por favor ayúdeme.
Agradecidamente, la vendedora estrellada.
Querida estrellita celestial:
Primero que todo lo mejor es que sepas reconocer tus limites. Estas en un campo muy difícil donde cualquiera daría lo que en realidad no tiene para sacarte de circulación, aunque sea por tus alegados «talentos» o «capacidades» televisivas. Lo cierto es que el problema se resolvería fácilmente con saber que «Zapatero en sus Zapatos puede andar más lejos» He sido testigo por muchos años de tu trayectoria y de cómo hay mucha gente a tu alrededor que por un lado te dan su apoyo y al final del turno se van a los «happy hours» y te destruyen con sus comentarios y anécdotas tuyas, especialmente sobre tus tantos intentos de ser famosa. Lo mejor es que te concentres en tu área de trabajo y no te sigas deslumbrando con las cámaras, el maquillaje y las pelucas. Mejor guárdalas para el mes de Octubre y sácales partido durante la época de Halloween para que al menos alguien te de algún caramelo y así valga la pena.
Querido Señor Cervantes:
Soy un locutor comprobado y llevo varios años en la radio local en busca de una oportunidad para hacer de mí pasión una carrera permanente. El problema está en que mi compañera de cabina casi no me deja hablar y el espacio matutino completo lo paso afirmando y alabando lo que dice mi «co-animadora» ya que es ella quien tiene los derechos del espacio y yo soy solo un aditamento en el formato. La paga no es buena y encima de todo me ha puesto a vender el espacio, ya que ella siempre está ocupada con otros «asuntos». En ocasiones le he pedido hacer ciertas cosas para mejorar la calidad del programa pero está enfocada en sus otros proyectos en vez de hacer de este uno de calidad necesaria y suficiente para el público. Quisiera estar y solo en la cabina pero cada fin de semana ella se presenta con todo su ego a dominar el lugar, mientras yo solo manejo el teclado.
Desesperadamente, el locutor mancillado.
Querido Mancillado:
Lo que planteas es un patrón de comportamiento muy conocido entre varios «conocidos». He escuchado tu programa y lo cierto es que tienes razón, tu compañera vive por ser famosa y no va a compartir su pedestal con nadie. Por lo que me dices en tu cartita parece que ella prefiere hablar de su labor en vez de dejar que sea su labor quien hable de ella. He estado en eventos donde ella solamente se dedica a «verborrear» sobre sus clientes, contactos, hazañas y santos celestiales cuando la realidad es otra y ella lo sabe. Tengo dos recomendaciones para ti que harán que tu vida vuelva a la normalidad. Una es que te olvides del miedo que le tienes a su lengua larga y sepas que hay vida en otras cabinas y en otros horarios mejores. La segunda es que puedes quedarte en ese lugar y ver cómo te pasa la vida por encima mientras le sigues nivelando la carrera estelar a esta protagonista. La decisión la tomas tú.
Amigos gracias por su patrocinio constante y no se olviden que esta asesoría es para que sus vidas sigan llenas de satisfacciones. Cuéntame tu pena y te espero con la solución picante la semana próxima.
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