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ARTE CULINARIO

En “El Mercado” se come bien, barato y bueno, pero es estrecho

En el restaurante mexicano de “El Mercado,” le atienden dos gentiles damas que le hacen sentir como en su casa |
Por FRANK GORDILLO Cuando Juanito Fonfarra decidió anunciar su campaña para la reelección como senador del primer distrito senatorial que incluye a Hartford y parte del aburrido pueblo de Wethersfield; nadie se imaginó que escogería para este magno evento un lugar tan hispano como “El Mercado,” localizado en el corazón de la calle Park, cerca de la escuela María Colón Sánchez, y a solo dos cuadras de la Zion, donde de acuerdo al informe reciente de la policía, mueren los valientes.
Al igual que en la actividad de lanzamiento de la campaña de Edwin Vargas cuando éste anunció en “La Casona” sus deseos de postular al mismo puesto de John y juntar las 300 firmas; lamentablemente para los cacheteros como nosotros no había comida gratis, por lo que nos fuimos con mi amigo José, también denominado por los colegas “Bola Silvestre,” a probar suerte en algunos de los establecimientos comerciales del lugar donde venden comida rápida y no muy cara, y que están en este edificio que es uno de los que es propietario Carlos López, el “Pope de la Park.”.
Mientras hablábamos de cuales eran las posibilidades reales de Edwin de ganarle a John Fonfarra que cuenta con el apoyo de la maquinaria del alcalde en el Comité del Pueblo Demócrata al que llegó ahora como Rey el resucitado Abraham “Lázaro” Giles, también denominado “il Padrino,” nos sentamos en unas cómodas mesitas de metal en las afueras de un restaurancito mexicano llamado “El Tepeyac” donde dos gentiles damas del país de Cuco Sánchez nos atendieron como si fuéramos mojados, es decir con cariño y amor maternal.
“Pos ¿qué le ponemos?,” nos preguntó una de ellas, a lo que José le respondió mirándola de reojo y con voz de macho, “ándele, ándele y traigase el menú primero.”
La dama se excusó y nos dijo que el menú estaba escrito en unas pizarras ya que ellas creían en el ahorro de celulosa por esos de los cortes indiscriminado de árboles por parte de los manufactureros del papel y el recalentamiento global.
Allí leímos con alegría inaudita la existencia de unas enchiladas y tacos que nos llamaron la atención como a eso de las seis de la tarde cuando uno pensaba que en lo de Fonfarra y lo de Edwin habría comida gratis.
Como en la canción “Y volver, volver, volver,” regresamos una semana después con José y La Celestina al mismo restaurantito y llegamos a la conclusión de que la salsa picante es bien macha y la gente que la prueba tiene que ir después al oculista ya que al comerlo con los sabrosos tacos, le lloran los ojos.
Comentamos nuevamente lo complejo que está el panorama político de la ciudad y como el Comité del Pueblo Demócrata donde aun manda el Jefe, endosó a Juanito Fonfarra frustrando así las esperanzas de Edwin Vargas de que el alcalde le acogiera en su santo reino. Curiosamente, el grupo de los enjabonados y enchalinados endosaron a Minnie, y ¡oh sorpresa! a Abraham Giles que le quiere quitar el trabajo a Marie Kirkley-Bey y así dormir las siestas en el Capitolio.
Pero eso no es todo. Una noche en que fuimos a una actividad de recaudación de fondos de Minnie, estaba allí nada más ni nada menos que ¡Abraham! ¿Abraham visto ustedes que cara dura?
Algo está sucediendo y continuaremos saboreando enchiladas en “El Mercado,” y hablando de lo candente de la política y de nuevos sucesos que se avecinan y que tienen que ver con New Britain. |