“Al parecer, mi esposa me engaña con otro tipo casado”, por la Tia Julia

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Querida y respetada Tía: Envío este e-milio con el corazón espinado. Hace dos semanas descubrí con dolor infinito lo inimaginable: mi esposa con quien estamos matrimoniados desde el 2007, pareciera engañarme con otro tipo al que apodan Paquetón.

Yo no me había percatado del hecho, aunque su estilo en la bachata horizontal se tornaba más fogoso y había inaugurado un movimiento de caderas lúdico y agradable, semejante al que recomiendan las muchachas que escriben acerca de las posturas (no de las guitarras) en su distinguido periódico.

Ricarda trabaja en una empresa donde reciclan metales de submarinos nucleares y tiene un buen trabajo en el nivel ejecutivo. Como le digo; me ha enseñado nuevas posiciones las cuales atribuí a su lectura de un libro cuyo autor es un filósofo tibetano llamado Karatzu Hagarramiluli publicado en sanscrito en el siglo once. Es un texto filosófico/práctico titulado “Karmarshuave Metimellotwice,” que traducido a nuestra lengua significa “agárrate como puedas pues eso duele solamente al comienzo.”

Aparte de sus idas de ir cinco días a la semana al gimnasio, Ricarda está en muy buen estado físico a pesar de los dos retoños engendrados en el sacro seno del hogar. Asistía según ella a reuniones de relajación, pero hace poco tiempo atrás comenzó a utilizar ropa interior nueva y erótica.

En contra de mi voluntad y hace tres años, Ricarda se hizo una operación para achicarse el estómago y bajó como treinta libras en dos meses y ahora parece una estudiante de dieciocho años y anda muy clueca atrayendo las miradas de los enfermitos en los Super Stop & Shop, negocios que ahora en vez de cajeros tiene robots para no pagar seguros médicos ni pensiones.

Todo este cambio en ella me hacía feliz, me atendía bien, pero las cosas tarde o temprano se saben. Hay un tipo cambiador de las sabanas en un conocido motel del Berlin Turnpike llamado “Cuatro se van y ocho llegan,” y este me dio la primera voz de alerta cuando me insinuó haberla visto salir en su automóvil desde el pecaminoso motel, muy sonriente y relajada.

Para aumentar mi sufrimiento un pana amigo mío al quien ella no conoce, comenzó a trabajar de janitor en la empresa y un día me contó algunas cosas quizás atribuibles a la envidia de la gente.

Hace unos días Ricarda me dio las llaves de su carro para traer unos paquetes del mercado y encontré dos regalos, uno dirigido a mí, y otro a alguien llamado Kenian. También (¡Oh, Dios!); descubri una caja de condones made in China.

Sin decir nada y de un modo inteligente, hablé con mi amigo y le pregunté por alguien de nombre Kenian, y éste me hablo de un muchacho a cargo de ventas y quien siempre almuerza con mi esposa.Según mi informante, el sujeto mide como seis pies y tiene más espaldas que King-Kong y es el prototipo del mamito pues viste impecable, anda siempre oloroso y es tan jaquetón como los inútiles hijos de Trump..

Ahora tengo el alma atormentada por la posible traición y los celos devorándome la vesícula biliar y las entrañas, duermo poco y para hacer peor las cosas, he desarrollado una condición extraña en el pipi que me impide orinar bien.

Aunque la desvergonzada sigue actuando como si no pasara nada yo ahora no sé si aceptar o no el regalo, y de hacerlo, arrojarlo con despecho al río Connecticut para vengarme de una manera simbólica.

Por favor aconséjeme, pues las estas cosas me tienen con un tremendo dolor de cráneo y he pensado demasiado en pedirle a Ricarda que deje de trabajar.

Saludos, Kelo


Respuesta:

Kelin, no sé si eres así como eres todos los días o descansas los fines de semana y durante los feriados legales.Tu carta me parece tan extraña como un salmón con hombros y tu forma de raciocinar, actuar y decidir tu futuro, se caracteriza por una ambigüedad increíble, cercana a una patología fulminante.

Leyendo tu insólito e-mail, observo estás contento con tu esposa, disfrutas como lechón los instantes íntimos donde practicas posturas distintas, y te entretienes mucho por las noches bailando perreo al menos semanalmente, con excepción de esos días donde me dices usas la manuela.

Al parecer hay pruebas claras de infidelidad y te preocupa el tamaño físico exterior del amante de tu esposa. Pero insólitamente no veo de parte tuya ninguna señal mayor de encono ni furor en contra de King-Kong, sino más bien de tristeza reflejada en la idea del corazón espinado, muy poética órale.

Por un momento pensé ibas a cometer pronto una locura o divorciarte, pero la solución a tu problemita pidiéndole a Ricarda abandonar su trabajo y tal como lo planteas, es totalmente inocua, anodina, insustancial e insípida.Es más, recordé el caso del tipo español a quien la esposa lo engañaba con el vecino usando como matre el sofá de la sala de su casa. Para resolver el lío, el tipo regalo el mueble pecador al Salvation Army.

Tu problema animal no es aceptar o no el regalo, o lanzarlo con despecho al río Connecticut. Debes aceptar este hecho. En ambos lados de tu cráneo comienzan a aparecer unos promontorios óseos, usualmente típicos en venados y arces.¿Tú me entiendes?

Ni por nada mencionas en tu e-mail asuntos tales como tu dignidad de hombre ofendida, la infidelidad galopante, crisis horrendas en la moral de las gentes, ausencia de principios éticos de cosas que no se ven, o el despecho propio de los machos mamíferos no rumiantes. Mas encima paradigma de la estulticia humana me sales con este rollo del regalito.

Mijo, olvídate del regalo y medita mucho, reflexiona y pide opiniones terapéuticas.Tal vez unas sesiones de terapia familiar te harían bien, siempre y cuando sean administradas por trabajadores sociales certificados. Evita chinchorritos terapéuticos o gente muy joven porque en esto, la experiencia del terapista es fundamental, sobre todo si tiene conocimientos de trauma y depresión. Me preocupa estés cómodo con la situación y hayas caído en la negación de tus sentimientos y emociones transformándote en un cornudo con licencia. ¿Estas deprimido o como dicen los españoles, has entregado la oreja?

Si te da la gana, habla con tu esposa a calzón quitado instándola a ser más discreta, cuestión para así salvar cara.Agradece que yo no sea la Dra. Polo y te dé un martillazo en la cara porque a mí también me dan corajes.

Te dejo con este pensamiento.¿Y qué pasaría si un día tu esposa se va full-time con el King-Kongy te deja a ti part-time a cargo de los nenes?Piensa y medita lechón.

Tía Julia


Reflexiones a los consejos de la Tía Julia.

Hay gente tía quienes aspiran a más de lo que tienen y usan mucho las tarjetas “pan hoy y hambre mañana.”Es como esas gentes que usan mascaras respiratorias para dormir porque roncan más que un lechón cebado, y ahora desean ser astronautas. Tony de New London.

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