Aumentan homicidios en Hartford por guerra entre pandillas juveniles

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La Noticia y su Comentario

HARTFORD.- “Fuera de control,” son las palabras con que reverendos y líderes del sector Norte de Hartford cuyos residentes son de origen afroamericano y puertorriqueño, se refieren al actual estado de cosas en el tema de la seguridad y tranquilidad pública del sector.

Al cierre de la presente edición, dos jóvenes de 16 y 18 años respectivamente habían sido arrestados acusados de provocar una balacera a plena luz del día que costó la vida Jeff Worrell, un residente indefenso que estaba sentado cerca de su departamento cuando se vio involucrado en una balacera entre dos grupos antagónicos que lucha por áreas de influencia. Uno de los tiros alcanzó lamentablemente a Worrell.

El hecho ocurrió el domingo, 16 de julio, pero la gravedad del suceso movilizó de inmediato a la organización Madres Unidas en Contra de la Violencia que llevó a cabo, como es habitual en Hartford cuando se producen estos trágicos acontecimientos; una vigilia para recordar la muerte de Worrell que se suma a un total de 15 víctimas de actos criminales en este año 2017.

Los arrestados son dos muchachos, uno de 16 y el otro de 18 años acusados de conspiración y asesinato en la muerte de la víctima de 63 años originario de Ocean City, Nueva Jersey que vivía en el Norte de Hartford desde hacía cinco años.

De acuerdo a los participantes en la vigilia, Worrrel se ganaba la vida como empleado de mantención del edificio Love Lane ubicado a pocos metros del lugar en el que fue ultimado.

“Hemos perdido a un buen amigo,” dijo durante la vigilia el Rev. Henry Brown mientras que el Rev. Ashley “AJ” Johnson, pastor de Urban Hope Refuge Church; agregó que “si vemos esto en las noticias pensamos que es solamente otro incidente, pero no lo es.”

Johnson insistió en que el asesinato de Worrell fue un acto de violencia sin sentido y la comunidad debe ayudar para que se haga justicia en este y otros crímenes perpetrados por miembros de pandillas.

El nombre de los dos sospechosos no ha sido revelado pero la Corte Superior de Hartford les fijó una fianza de un millón de dólares y es posible que los juveniles hubiesen estado involucrados en otros actos criminales previos.

Pero la comunidad del Norte de la ciudad, situada a escasos bloques del centro de la Capital del Estado no se recuperaba de este luctuoso suceso, cuando este pasado martes un grupo de jovencitos descritos como posibles estudiantes de escuela intermedia o superior que iban en un vehículo SUV robado en West Hartford.El conductor habría perdido el control, salió de la pista, rompió una verja de hierro y atropelló a dos transeúntes que caminaban tranquilamente por la esquina de la calle Sigourney y Ashley.Este choque fue el tercero en ese día martes y en el cual el vehículo era robado.

Las víctimas, ambos adultos mayores recibieron atención en el Centro Médico del Hospital de Hartford y al menos uno de ellos enfrentaría la posibilidad de amputación de las piernas.De acuerdo a testigos, una vez que impactaron a los transeúntes, los juveniles se bajaron del vehículo y escaparon.

Brian Foley, sub jefe de la policía dijo que dada la peligrosidad del área hay muchas cámaras grabando lo que sucede en la calle y esperan con la ayuda de los vecinos, identificar finalmente a los participantes en esta tragedia.

De acuerdo a las autoridades policiales, Hartford se ha convertido en el centro de almacenamiento de vehículos robados desde las áreas suburbanas, preferentemente West Hartford. El año pasado la cifra de vehículos robados ascendió a 308.

A menudo los coches se utilizan para llevar a cabo otros robos y en ocasiones chocan a otros vehículos cuando huyen de la policía a alta velocidad poniendo en riesgo la vida de los residentes y de otros conductores.El martes de la semana pasada se produjo una balacera y choque en la calle Adelaide, en el sur de la ciudad.En esa oportunidad un vehículo robado en el pueblo de Wethersfield chocó a un Toyota Camry pero no hubo víctimas ni se ha identificado a sospechosos.

La capital del estado de Connecticut actualmente en estado de crisis, requiere urgentemente más ayuda para controlar esta epidemia de asesinatos premeditados o accidentales como fue el caso de Worrell.El Departamento de la Policía ha estado llevando a cabo labores de inteligencia para identificar a los jefes de los grupos pandilleros que se disputan a balazos las esquinas o puntos de distribución; sin embargo esto no es suficiente.

El Jefe de la policía está llevando a cabo una estrategia que busca identificar a los cabecillas y acumular suficientes pruebas para cuando el caso llegue a los tribunales, existan evidencias contundentes que los fiscales pueden utilizar solicitando extensas penas de prisión para los hechores.

Sin embargo, los problemas con el presupuesto estatal y local, la eliminación de trabajos de verano y en casos la negligencia de los padres; son la fuente que provocan el surgimiento de una juventud agresiva a quienes los “bichotes” utilizan para disputar territorios, robar vehículos y asesinar impunemente.

 En lo que va de este año 2017, las víctimas de la violencia en Hartford ascienden a 15, las de Bridgeport son 10, y las de New Haven a 5.

Una estadística triste que pone en jaque a los vecindarios en los que salir a la calle, caminar, correr bicicleta o jugar exponen a adultos, jóvenes y niños a peligros mortales.

 “Mis hijos han pasado este verano encerrados ya que no me atrevo a dejarles salir del departamento,” dijo Donna Ortiz que también lamenta la reducción de horas de uso de las piscinas municipales, cuestión que hace crisis durante las actuales olas de calor.

Las vigilias ayudan a recordar y reflexionar acerca de las víctimas, pero se requiere una tarea de organización de los vecindarios para que sus residentes identifiquen a los que están cometiendo atrocidades.

Lamentablemente, el Norte de Hartford y el sector de Frog Hollow/Park Street están en la actualidad sitiadas por los antisociales que consiguen ilegalmente pistolas robadas en Nueva York o Boston.

Esla hora que haya una JORNADA de REFLEXION Y ACCION acerca de la violencia en nuestra ciudad y en la que participen líderes de la comunidad, clérigos, residentes, jueces y representantes de colegios universitarios, además de las autoridades.Propusimos esto bajo el gobierno municipal del ex alcalde Segarra; pero hasta ahora no se ha transformado en una iniciativa con fecha, hora y lugar.

 ¿Qué hacer cuando aún quedan meses de verano y la venta de marihuana, heroína y fentanyl que llevan a cabo las pandillas está en pleno apogeo?

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