Baleado, paralizado y no se rinde

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Jayden Ortiz, en la clínica de rehabilitación: “Quiero inspirar y seguir presionando”.

Por Thomas Breen

NEW HAVEN INDEPENDENT.- Jayden Ortiz pasó una mañana esta semana practicando multiplicación y redondeando decimales con su tutor de matemáticas. Además, con su fisioterapeuta, practicando para poder moverse de su cama a su silla de ruedas, a su escritorio.

El joven de 12 años, nativo de Hill, no pasa sus días en la Roberto Clemente Leadership Academy, ni sus noches en la casa de su familia, como lo hizo el año pasado. En cambio, ha pasado los últimos tres meses en un centro de rehabilitación, recuperándose después de ser alcanzado por una bala perdida en el pecho, mientras estaba de vacaciones en Puerto Rico.

Aunque sea temporalmente, el nuevo hogar de Jayden,  desde finales de julio, ha sido el Hospital for Special Care, de New Britain.

Su padre, Carlos, lo visita todas las tardes y por las noches después de su trabajo en Waterbury y el regreso a la casa de la familia.

El 24 de julio pasado, mientras estaba de vacaciones en Coamo, Puerto Rico con sus abuelos y tres primos, Jayden quedó atrapado en un inesperado y violento tiroteo.

Carlos estaba en New Haven en ese momento, pero ha podido reconstruir la historia de lo sucedido al hablar con su hijo, sus padres y los detectives en Puerto Rico asignados al caso.

Carlos Ortiz: “Solo quiero ver a mi hijo en casa”.

Ellos dicen que Jayden estaba ayudando a su abuelo a llenar el tanque de gasolina de su automóvil, cuando personas desde un automóvil estacionado a su lado, comenzaron a disparar contra un grupo que estaba en otro automóvil.

Jayden recibió un balazo en el pecho, sufrió una lesión en la columna y ahora está paralizado desde el pecho hacia abajo.

Jayden dijo que pasa la mayoría de las mañanas haciendo fisioterapia durante una hora, practicando levantarse de la cama, poniéndose cómodo en su nueva silla de ruedas. Luego pasa una hora en la escuela, trabajando con tutores en material que de otro modo estaría aprendiendo en sexto grado en la escuela Roberto Clemente.

Su padre, Carlos, dijo que espera tener a su hijo en casa para el 20 de diciembre, unos días antes de Navidad. Carlos y Jayden ya han recaudado más de $ 5,600 a través de una campaña de GoFundMe que el padre estableció poco después del tiroteo. Tanto el padre como el hijo agradecieron a la comunidad de Hill por su solidaridad, por donar dinero y rezar con ellos, especialmente después de que WTNH informara sobre el tiroteo a fines de julio.

“Lo perdí”

Sentado en el sofá de sus padres, con la mano derecha temblando de nervios, frente a un alféizar cubierto con brillantes decoraciones naranjas de Halloween, Carlos contó lo que sucedió y cómo le dispararon a Jayden.

Jayden Ortiz (extremo derecho) con sus abuelos y primos en camino a Puerto Rico este verano.

Su hijo viajó a Coamo, Puerto Rico, con sus abuelos  y primos, a principios de julio, para estar de vuelta el 4 de agosto, como parte de unas vacaciones anuales a la isla donde nació Carlos.

 “Siempre dudaba de si dejarlo ir”, dijo. La madre de Jayden ha estado encarcelada en la Institución Correccional de York, durante la mayor parte de la vida de Jayden, dijo, y él y su hijo son muy cercanos.

Pero esta vez, el padre acepto el viaje, optando por quedarse en New Haven, para mantener su trabajo regular.

Jayden y sus abuelos y primos se fueron a Puerto Rico a principios de julio y tenían previsto regresar a casa el 4 de agosto, dijo Carlos.

Esa misma noche, Jayden y sus primos y abuelos fueron a una estación de servicio para llenar el tanque de su automóvil y recoger combustible de repuesto.

Al llegar a la estación de servicio en Coamo, Jayden salió del auto para ayudar a su abuelo con la bomba de gasolina. Mientras los dos llenaban el tanque, un auto se detuvo al lado dl de su abuelo. Un segundo automóvil se detuvo justo detrás del primero.

“Quienes estaban en el carro de atrás, comenzó a la gente que estaba en el primer carro”, dijo Carlos.


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Ortiz, en la sala de su casa de Howard Avenue.

Dijo que todavía no sabe si alguna de las personas involucradas en el tiroteo ha sido detenida.

En medio del tiroteo, Jayden fue alcanzado en el pecho. Carlos dijo que la bala salió diagonalmente a través de la espalda de su hijo, hiriendo su columna vertebral.

Lo vivido en las siguientes horas y días, dijo Carlos, todavía lo afectan.

Desesperados, sus padres llamaron frenéticamente a su teléfono celular desde Puerto Rico, pero él estaba dormido en ese momento y su teléfono estaba solo en vibrador.

Se despertó solo cuando su hermano golpeó la puerta de la casa de Howard Avenue y le dijo que le habían disparado a Jayden.

“Dije, ‘¿Cuál Jayden?’”, Recordó Ortiz, reviviendo su incredulidad inicial. Cuando finalmente digirió la noticia, exclamó, “¡lo perdí!”, dijo. “”¡lo acabo de perder!”.

A la mañana siguiente, salió en un vuelo a Puerto Rico. Fue directamente al hospital de Coamo para visitar a su hijo y quedó angustiado al observar que allí no había capacidad suficiente para tratar una lesión tan grave. “Tenía que sacar a mi hijo de allí”, dijo.

Afortunadamente, dijo Carlos, su seguro medico, obtenido a través del trabajo, cubrió el costo de traerlos, a él y a su hijo, de regreso a Connecticut al día siguiente, para que su hijo pudiera ser tratado en el Hospital Yale New Haven.

El lunes siguiente al trágico hecho, de que le dispararon a Jayden, fue sometido a una cirugía. “Lo estabilizaron y le pusieron tornillos y barras”.

Jayden (a caballo) en Puerto Rico, varios días antes de que le dispararan.

“Cada día que pasa, mi hijo mejora y mejora”, dijo Carlos.

Ahora, los dos están recuperando sus vidas. Carlos ha configurado una página llamada GoFundMe. Carlos dijo que una vecina en Sea Street donará la rampa para sillas de ruedas a la familia. Y amigos y familiares han seguido mostrando apoyo a través de donaciones y oraciones.

Los padres de Carlos se sienten culpables y constantemente, antes de irse a la cama, le piden que les perdone. Él les insiste que no fue su culpa. Que le dispararan a Jayden fue un caso trágico y totalmente fortuito, resultado de una disputa completamente ajena a su familia.

Por su parte, Jayden dijo que, cuando regrese a la casa, quiere seguir contando su historia a cualquiera que la escuche. Quiere explicar cómo se niega a dejar que esta tragedia afecte demasiado su vida.

Cuenta que hizo dos amigos en el centro de rehabilitación, uno llamado Al y otro llamado Dave, que habían pasado por situaciones similares. Les dispararon y quedaron paralíticos, y pasaron años en la clínica. “Están en sus casas ahora”, dijo. “Creo que es increíble por lo que pasaron”.

“Quiero devolver el favor que me hicieron, continuó, “y quiero compartir mi historia con otras personas y así poder  servir de inspiración”.

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