Boca Juniors y River Plate una final soñada de la Libertadores, por John Jairo Bermúdez

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Dos equipos grandes, históricos, con prestigio, con títulos, con garra, con futbol y goles. Esos son los dos equipos que disputaran la final de la Copa Libertadores de América 2018. La final será entre dos grandes rivales del futbol argentino, ellos solo saben cómo se pelea, y se gana un título. Tienen los pergaminos, los hombres y la jerarquía para reversar un marcador en cualquier circunstancia.

A este también se le puede llamar “La Final del Super Clásico Argentino” de la Libertadores. En fin, no importa el título que se le dé a esta gran final, lo importante es enaltecer que este será un partido de fuerza, de velocidad, de picardía, de actitud y de dos equipos que lo dan todo en el terreno de juego.

En un partido con varios problemas arbitrales, el conjunto de la franja roja, le gano al Gremio de Brasil (2-1), en su propio estadio. Un penal que fue avalado por el famoso “VAR”, y sancionado por el controvertido árbitro uruguayo Andrés Cunha, quien con mucha personalidad revisó la jugada en su pantalla del VAR, y se dio cuenta de la mano de Bressan el área grande, y no vaciló en señalar el punto penal. Luego vino la reacción de los jugadores brasileños, quienes no entendían lo que había señalado el árbitro central, y que se convirtió en la mancha negra de este arduo partido. El cobro lo ejecutó en forma impecable Gonzalo Martínez, quien le dio la victoria, y, por ende, el paso a la gran final de la Copa Libertadores de América.

El colombiano, Rafael Santos Borre, hizo la primera anotación que le devolvió la fe, la esperanza y la fuerza necesaria para que los argentinos reaccionaran en el estadio Arena do Gremio, que estaba colmado con más de 50.000 aficionados.

Condeno, la tranquilidad, la pausa y el mal manejo que le dio el cuerpo técnico de Gremio a este partido. Se debió haber arrasado desde el primer minuto al conjunto argentino, y no dejarlo respirar. Se complicaron los mismos brasileños en el preciso momento en que dejaron a los argentinos tomar el balón, en cubrir los espacios y en saber manejar los tiempos. Para la segunda parte, el conjunto que dirigió Marcelo Gallardo desde su cabina, fue más agresivo, más insistente y con presión sobre la zona medular de los brasileños. Pese a que Gallardo no podía estar en el camerino, para darle a sus jugadores instrucciones, el argentino se la jugó, y le dio resultado su charla con los muchachos. Será sancionado una vez más, pero el objetivo se logró, y se pudo clasificar a la finalísima de la Copa Libertadores. Esta es la maña, la trampa, la burla, la magia y el atrevimiento con que los argentinos suman títulos en el mundo.

Otro hombre importante en este partido fue el arquero argentino Franco Armani, quien tuvo varias jugadas de peligro y las supo sortear, dándole mayor seguridad a todo su plantel.

El otro invitado de honor a la gran final de la Copa Libertadores de América, es el equipo xeneide, quien podría llegar a igualar al Independiente de Avellaneda (Argentina), que tiene en su haber siete títulos de la Libertadores. Para los dirigidos por Guillermo Barros Schelotto, esto será otro reto más, y la gran oportunidad de demostrar que sigue siendo uno de los mejores equipos del futbol argentino y del mundo.

El Boca Junior, que llegó al Allianz Parque de Sao Paulo, para enfrentar al Palmeiras, con la ilusión intacta, y con el único objetivo de lograr su clasificación a la final de este prestigioso torneo sudamericano, vio como en minutos su sueño se convertía en realidad. Un empate o derrota por 1-0, le daría la clasificación sin atenuantes. Pero los argentinos, llegaron a jugar de tú a tú, con los brasileños.  La necesidad la tenía el equipo de casa; ellos tenían que presionar, mantener el balón y ganar por lo menos con un 3-0, para poder pasar a la final.

Y así fue como empezaron las acciones, un Palmeiras entregado al ataque, y con la idea de cambiar el rumbo de un marcador adverso.  Su primera anotación al minuto nueve, fue anulada por un presunto fuera de lugar que fue señalada por el equipo de árbitros del VAR, y que tuvo que corregir el árbitro colombiano Roldán.

Pero la primera sorpresa la da el equipo de vista, y en jugada donde el colombiano Sebastián Villa, se escapa por el costado derecho y luego envía el centro al área de los 5:50, para que entre desde atrás y libre de marca Ramon Abila, y la envié con un toque suave al fondo de la red.

Pese a las continuas arremetidas de los locales, los argentinos mantuvieron la presión en todas sus líneas y así se fueron para el descanso, con el marcador en ventaja, y una clasificación más cercana.

La segunda mitad fue totalmente diferente, el Palmeiras, tenía que entregarlo todo y arrasar con su rival de turno. Y fue al minuto siete de la segunda parte que consigue la primera anotación y el empate para el equipo de casa. La afición rompe en gritos y alegría, porque minutos después en una falta dentro del área grande, el árbitro señala una pena máxima a favor de Palmeiras, que convierte Gustavo Gómez, y el marcador se iba 2-1, a favor de los brasileños. Volvía para ellos la esperanza de remontar el marcador y soñar con la final.

Pero llego la reacción de los argentinos, y es Nicolas Benedetto, que con un fuerte remate desde fuera del área vence a Weverton, y da la paridad del marcador. Con este gol, se perdieron todas las aspiraciones del Palmeiras, y su paso a pelear el título contra el River Plate, que ya estaba clasificado.

Boca-River, una final soñada, una final histórica y una nueva novela del futbol argentino. Solo falta saber las fechas y la hora, porque los escenarios ya los sabemos “La Bombonera vs El Monumental”, dos míticos estadios llenos de mucha historia, futbol, goles y títulos épicos.

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