Clásico del orgullo, América le agua la fiesta a Pumas

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América 2 – 2 Pumas

Por: Luis Manuel DE LA TEJA

Con dos hombres menos, América logró la hazaña en la agonía del partido. Roger Martínez sí soltó un golpe y no es necesario pegarle en la cara al rival; después Bruno Valdez hasta la calceta le rompió a Pablo Barrera y de milagro no lo lesionó.

Fue un partido de ida y vuelta en el marcador entre los rivales de la capital en el estadio Azteca. América no pierde ante Pumas desde el torneo Apertura 2015, cuando cayó 3-0.

El chileno Felipe Mora adelantó a los visitantes Pumas a los 17 segundos, Oribe Peralta niveló el encuentro a los 32 y el paraguayo Carlos González consiguió un gol a los 72 que parecía darle el triunfo a los universitarios. Pero Martín conectó un remate de cabeza a los 90 para decretar la igualdad.

Pumas, que arrastraba una falta de gol y de triunfos, ganaba bien el duelo, con un gol de vestidor de Felipe Mora en la alborada del partido. Para los pupilos de Miguel Herrera, recuperarse en la cancha del América, era lo ideal. David Patiño sabía que salir con los tres puntos del Azteca era una inyección anímica importantísima.

Si bien el empate del América en el Azteca fue heroico, hay muchas cosas que debe mejorar el equipo dirigido por Miguel Herrera, porque las expulsiones no fueron una exageración del árbitro.

Con ese par de rojas, las Águilas se complicaron terriblemente el partido, además de que permitieron un gol antes del minuto de juego, lo que habla de una desconcentración total y ni cómo echarle la culpa al silbante.

Así que los universitarios tenían que sacar esa garra que no se les vio contra Pachuca, Monterrey y Querétaro. Fueron tres partidos sin gol y dos derrotas muy dolorosas. Fue entonces que apareció la experiencia de un jugador como Oribe Peralta para conseguir el empate azulcrema.

 

Sin embargo, después de ese tanto, se le vino el mundo encima al América, que terminó el primer tiempo con diez jugadores, lo que complicaba el objetivo de ganar en casa para olvidar un poco lo sucedido en León.

 

Tras la expulsión de Roger Martínez y después Bruno Valdez. Cuatro minutos después de la segunda roja, Pumas marcó el 2-1. América parecía liquidado. Miguel Herrera tuvo que sacrificar a un defensa para meter a Henry Martin y no renunciar al ataque con nueve jugadores. Tal vez David Patiño, técnico universitario, olvidó que estaba ante un rival que nunca se da por vencido, que sabe de hazañas y que iba a luchar hasta el último minuto.

Pumas, inexplicablemente, renunció al ataque frente a nueve jugadores. Tenía que sentenciar el partido antes de querer manejarlo. América agradeció eso y en la última jugada empató milagrosamente el partido justo con un gol de Henry. Clásico del orgullo.

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