¡Código de Convivencia! por Waldemar Gracia

0
384

En tiempos en que los valores y los principios morales atentan contra nuestras familias, creo que es muy importante que cada uno de nosotros hace un compromiso con nuestra cultura y tradiciones. Aquí te presento una lista de Consejos útiles que nos pueden ayudar a mantener y cultivar relaciones saludables los unos con los otros.

ALGUNOS CONSEJOS CON SABIDURIA:

1.- Nunca le lleves la contra a tu familia, si piensas diferente cállatelo y no se los hagas saber.

2.- Nunca confíes mucho en alguien. Te podría traicionar y entonces conocería tus puntos débiles.

3.- Miente lo menos posible, así evitaras meterte en tantos problemas.

4.- Aquel que te hostigue con tanta saña… destrúyelo.

5.- Nunca esperes nada de nadie, así evitaras muchas decepciones.

6.- No te enamores de una persona que no merezca tu amor.

7.- Saca provecho de toda situación, busca la forma en la que puedas beneficiarte de algo.

8.- No caigas en las patrañas de la iglesia, te ahorrara mucho dinero.

9.- La amistad es lo único valioso que tienes, no la destruyas por una estupidez.

10.- Siempre que te propongas algo, se el mejor en ello y cierra la boca de los incrédulos.

11.- La familia puede ser un arma de dos filos, nunca les cuentes tus secretos.

12.- Lo único que sobra en la vida es el tiempo, si hay algo por lo que valga la pena esperar, no dudes en hacerlo-

13.- Si hay algo que te moleste de una persona, hácelo saber.

14.- Nunca te quedes con la duda, siempre busca las respuestas.

15.- Nunca dudes en hacer lo que sea para conseguir lo que quieres.

Algunos de mis lectores me envían cuentos e historia que en muchas ocasiones me hacen reír, otras dan ganas de llorar. Hay algunas que no se pueden publicar. De todas ellas, y a petición de Don Carlos, Doña Josefa y Don Evaristo hoy les comparto algunos de estos cuentos que la gente cuenta.  


PRIMER CUENTO:

LOS SIETE EGOS

En la hora más silente de la noche, mientras estaba yo acostado y dormitando, mis siete egos se sentaron en rueda a conversar en susurros, en estos términos:

Primer Ego: -He vivido aquí, en este loco, todos estos años, y no he hecho otra cosa que renovar sus penas de día y reavivar su tristeza de noche. No puedo soportar más mi destino, y me rebelo.

Segundo Ego: -Hermano, es mejor tu destino que el mío, pues me ha tocado ser el ego alegre de este loco. Río cuando está alegre y canto sus horas de dicha, y con pies alados danzo sus más alegres pensamientos. Soy yo quien se rebela contra tan fatigante existencia.

Tercer Ego: – ¿Y de mi qué decís, el ego aguijoneado por el amor, la tea llameante de salvaje pasión y fantásticos deseos? Es el ego enfermo de amor el que debe rebelarse contra este loco.

Cuarto Ego: -El más miserable de todos vosotros soy yo, pues sólo me tocó en suerte el odio y las ansias destructivas. Yo, el ego tormentoso, el que nació en las negras cuevas del infierno, soy el que tiene más derecho a protestar por servir a este loco.

Quinto Ego: -No; yo soy, el ego pensante, el ego de la imaginación, el que sufre hambre y sed, el condenado a vagar sin descanso en busca de lo desconocido y de lo increado… soy yo, y no vosotros, quien tiene más derecho a rebelarse.

Sexto Ego: -Y yo, el ego que trabaja, el agobiado trabajador que con pacientes manos y ansiosa mirada va modelando los días en imágenes y va dando a los elementos sin forma contornos nuevos y eternos… Soy yo, el solitario, el que más motivos tiene para rebelarse contra este inquieto loco.

Séptimo Ego: – ¡Qué extraño que todos os rebeléis contra este hombre por tener a cada uno de vosotros una misión prescrita de antemano! ¡Ah! ¡Cómo quisiera ser uno de vosotros, un ego con un propósito y un destino marcado! Pero no; no tengo un propósito fijo: soy el ego que no hace nada; el que se sienta en el mudo y vacío espacio que no es espacio y en el tiempo que no es tiempo, mientras vosotros os afanáis recreándoos en la vida. Decidme, vecinos, ¿quién debe rebelarse: vosotros o yo?

Al terminar de hablar el Séptimo Ego, los otros seis lo miraron con lástima, pero no dijeron nada más; y al hacerse la noche más profunda, uno tras otro se fueron a dormir, llenos de una nueva y feliz resignación.

Sólo el Séptimo Ego permaneció despierto, mirando y enfocando su mirada hacia la Nada, que está detrás de todas las cosas.

SEGUNDO CUENTO:

Había una vez, en la lejana ciudad de Nunca Jamás, un rey que gobernaba a sus súbditos con tanto poder como sabiduría. Y le temían por su poder, y lo amaban por su sabiduría.

Había también un el corazón de esa ciudad un pozo de agua fresca y cristalina, del que bebían todos los habitantes; incluso el rey y sus cortesanos, pues era el único pozo de la ciudad.

Una noche, cuando todo estaba en calma, una bruja entró en la ciudad y vertió siete gotas de un misterioso líquido en el pozo, al tiempo que decía:

-Desde este momento, quien beba de esta agua se volverá loco.

A la mañana siguiente, todos los habitantes del reino, excepto el rey y su gran asistente, bebieron del pozo y enloquecieron, tal como había predicho la bruja.

Y aquel día, en las callejuelas y en el mercado, la gente no hacía sino cuchichear:

-El rey está loco. Nuestro rey y su gran chambelán perdieron la razón. No podemos permitir que nos gobierne un rey loco; debemos destronarlo.

Aquella noche, el rey ordenó que llenaran con agua del pozo una gran copa de oro. Y cuando se la llevaron, el soberano ávidamente bebió y pasó la copa a su gran chambelán, para que también bebiera.

Y hubo un gran regocijo en la lejana ciudad de Nunca Jamás, porque el rey y el gran asistente habían recobrado la razón.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí