La semana que pasó, estimados lectores, recibí, como nunca, llamada tras llamada para preguntarme si el cara de pavo (véase la foto) que escribe en este semanario era yo; para hacerme saber que -mírenlo pues al famoso- ya descubrieron que proso semanalmente; que qué bien guardadito me lo tenía; que era todo un placer contar con un escritor entre sus respectivas amistades.
Y ya en confianza, y luego de franelearme parejo, entiéndase, después de felicitarme y llenarme de requiebros, venía el favorcito de rigor: casi todos me pidieron, medio en broma medio en serio, que los nombre, que los incluya en esta página, que sus nombres aparezcan en esta humilde pero bastante comentada columna.
Y como a la gente hay que darle lo que le gusta a la gente, esta semana, conmovido por el clamor popular, me veo en la obligación de hacer realidad el deseo de algunos (buenos) amigos, conocidos, allegados y figurettis, todos ávidos de notoriedad, y si hay alguno que no la busca y aquí es nombrado, que sonría y no se pique: justos pagan por pecadores.
El primero que me llamó fue mi cómplice desde la infancia, mi hermano elegido, mi buen amigo Coco, quien, contento -y medio picado también, porque Coco es un borracho de cuidado al que le da lo mismo un sábado por la noche que un martes en la tarde para bajarse un pisco o un vinito-, contento, decía, me llamó para felicitarme y hacerme saber que siempre creyó en mí y que no deje de escribir y que le mande saludos cuando escriba la próxima vez.
La divertísima Micaela me llamó y me dijo, de frente, muy a su estilo, que cuándo carajo voy a escribir un cuento en la que ella sea la protagonista.
Una amiga argentina muy traviesa me dice que se siente orgullosa de mí pero que nunca escriba sobre ella y si escribo sobre ella que al menos le cambie el nombre. Cat, puedes confiar en mí.
Fernando es un buen amigo que conocí en la última fábrica donde trabajé. Me cayó bien y entablamos amistad rápidamente. Está un poco loco el buen Fernando. Pero es un loco divertido y -me parece- un amigo leal. Eso sí, no hay que hacerlo enojar porque corres el riesgo de acabar a los golpes. Y a ver pues, Fernando, cuándo nos echamos ese whisky esquivo. Ahí de esa fábrica también tendría que mencionar al buen don Hernán, todo un tipazo. Y a la señora Ana, quien era la encargada del control de calidad, y quien entre ronda y ronda que daba revisando el trabajo siempre tuvo una anécdota, un chiste, un buen comentario para hacerme más llevadero el día. A Blanca, con la tranquilidad que la caracteriza, también mis saludos; y a doña Erlinda. A Bertha, a quien conocí a través de mi cuñado, la saludo con cariño también, a pesar de que, al ver esta foto en la que aparezco bien al terno y adecentado, diga que ya era hora de que me bañara. Todo se sabe, todo se sabe.
En Perú, mi hermana Elena y Magda, una amiga de la familia, no pierden oportunidad para hacerme saber que tengo (así, de forma perentoria) que escribir sobre ellas.
De más antiguo viene mi amistad con Carlos, un tocayo boricua que me reveló algunos secretos personales que sé guardar. Con él trabajé en otra fábrica, de donde recuerdo con aprecio a mi ex jefa Ela, una polaca de carácter militar. También a Judith, una loca pa´l carajo, quien me ayudó con la movilidad por meses. Y a Rainelda, boricua que vivía riéndose de la vida, nunca una pena con ella.
Mis agradecimientos para Víctor Castro, que, por lenguas externas, sé que me lee con frecuencia.
Marcos es un muchacho que apenas he conocido en mi nuevo trabajo y que también me sorprendió preguntándome si yo era yo. Me dijo que se enteró que escribía a través de Lalo, y aunque no conozco a Lalo desde aquí las gracias a él también por leerme.
A toda la gente del Sport Inka, pujante equipo de fútbol sala donde juegan, o al menos eso dicen, mi hermano Alfredo y mi sobrino José Luis, y que dirige estratégicamente Martín "Guss Hiddink" Rodríguez, mis deseos de victoria y ¡a triunfar!
También mis saludos -con su mentada de madre más- a Francisco León, quien hace mucho me pagó mucho menos de lo que debía y que, según me enteré por ahí, anda con paradero desconocido debido a algunas estafas y malas jugadas efectuadas. Sospecho que el destino se encargará de cobrarte lo que debes, cabrón.
Servidos, señores. Ya tienen comidilla para el fin de semana. Mis agradecimientos para todas las personas que me leen con gusto y para los que se aburren también. Es difícil hacer una lista y recordarlos a todos. Sepan perdonar cualquier omisión.
Y tú, el de la competencia, no me copies.
jueves, 09 feb 2012
Última actualización:07:08:28 AM GMT









Si lo vi, lo escuche o lo pude leer... te lo voy a contar pero que esto quede acá entre nos.
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