Los EEUU cumplen el 4 de julio 233 años de ser una nación independiente y a través del transcurrir del tiempo ha demostrado tener uno de los sistemas de gobierno más cercanos al perfecto. Es importante hacer un recorrido retroactivo para entender la evolución de esta entidad gubernamental.
Origen histórico del Estado
Un tema muy debatido por filósofos, historiadores y sociólogos, es el del Estado. La teoría del Estado es el punto de partida para que todos los pensadores políticos, antiguos y modernos, desde Aristóteles y Platón, hasta Hegel y Marx.
A los griegos les preocupó, especialmente, la naturaleza y funciones del sistema estatal; a los filósofos medievales su origen y fines; a los investigadores modernos su origen histórico-social, su evolución y composición social a través de las diferentes etapas de la historia, su carácter de clase y, por supuesto, su permanencia histórica.
Platón en su obra «La República», expuso por primera vez una teoría del Estado. No trató de analizarlo tal como existía en su época, ni de reformarlo mejorarlo, sino que se ocupó de definir y trazar el esquema del Estado ideal. Platón se esforzó por comprender filosóficamente lo que debía ser el estado. Su fin era buscar la idea central que abarcara todos los hechos sociales y políticos del hombre bajo un sistema unitario.
Para Platón el Estado ideal es un Estado legal, basado en los principios de justicia y moralidad. Estos principios son contrarios del concepto del poder, base de los gobiernos, y por ello opone su concepción del Estado legal a la del Estado poder.
Del mismo modo como la razón debe ser guía suprema del individuo, igualmente tiene que ser del Estado, y así como el ser individual, el hombre debe crear su propio destino y no limitarse a aceptarlo pasivamente de los poderes míticos o de los dioses, igualmente el Estado ha de forjar sus propios fines, los cuales, por ser éticos por naturaleza, no pueden lograrse mediante la fuerza física. Solo cuando el Estado elige buenos fines morales, obtiene la verdadera satisfacción.
La felicidad del Estado, no consiste en aumentar su poder físico, pues si cediera a ese apetito de poder se hallaría en el principio del fin. El aumento del territorio, la supremacía sobre sus vecinos, su enriquecimiento apresuraran la ruina del Estado. La estabilidad y engrandecimiento del Estado solo se aseguran cuando está basado en principios morales, avalados por la conciencia de los ciudadanos.
En la época medieval, la teoría platónica del Estado ejerció gran influencia en el pensamiento de la Antigüedad y aun en los primeros siglos del Medievo. La teoría medieval del Estado tuvo su expositor principal en San Agustín, el cual se funda en dos postulados: la idea cristiana de la revelación y la concepción de los filósofos estoicos sobre la igualdad de los hombres.
San Agustín contradice a Platón y afirma que el Estado tiene origen divino. Teoría que fue aceptada en la Edad Media. Los padres de la iglesia afirmaron que el Estado y el gobierno se hicieron necesarios porque el hombre se apartó de Dios, y como consecuencia Este estableció el poder de unos hombres sobre los otros, creando el gobierno con las normas obligatorias que debían regir las relaciones humanas.
Tomás de Aquino modifica de manera importante la teoría teológica sobre el origen divino del Estado. Si Dios, es la causa primera y el fin último, el orden moral es un orden humano que sólo puede crearlo la libre cooperación de los hombres. El instinto social del hombre crea, primero, a la familia y a través de ésta llega a otras formas superiores de la comunidad que finalmente se plasman en el Estado.
En futuras entregas se mostrará esta evolución socio-política del Estado hasta la época actual.












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