«Que yo no tengo la culpa, que la culpa es de la tierra y de este olor que te sale de los pechos y las trenzas».
Bodas de sangre.
Federico García Lorca poeta y dramaturgo español, tal vez el más difundido de la llamada generación vanguardista, nació en Puente Vaqueros, cerca de Granada el 5 de junio de 1898, Sus estudios superiores los hizo en la Universidad de Granada; se matriculó en filosofía y letras graduándose en derecho . En la universidad entabló amistad con Manuel de Falla, quien le influenció, transmitiéndole su amor por el folklore y lo popular. En 1919 residió en Madrid, donde conoció a Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado y Rafael Alberti y trabó amistad con poetas de su generación y artistas como Luis Buñuel y Salvador Dalí.
En 1927 el éxito literario y el reconocimiento le llegaron con la publicación de Canciones y sobre todo por las presentaciones del drama patriótico Mariana Pineda. En 1928 publicó Romancero gitano, su mayor éxito, muestra los rasgos más sobresalientes de su poesía, la inspiración andalucista, el dramatismo de las situaciones y un lenguaje que sorprende por su audacia. En 1929 viajó a los Estados Unidos y escribió su obra más innovadora Poeta en Nueva York, publicado en 1940. En 1934 escribió el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, una de las más bellas elegías de la poesía contemporánea.
Como dramaturgo, revolucionó el panorama teatral con obras como El público, escrito en 1930 y la trilogía trágica conformada por Bodas de sangre (1933), Yerma (1934) y La casa de Bernarda Alba (1936).
García Lorca vuelve a España. Donde, comprometido con la guerra civil española fue fusilado en Granada por los insurrectos el 20 de agosto de 1936.
Bodas de sangre
Esta obra consta de tres actos y siete cuadros. El argumento es como sigue: La Madre, mujer fuerte y honrada, decidida y dominante; el Novio, buen labrador, hombre confiado e ingenuo; la Novia, mujer de 22 años, muy hermosa y trabajadora; Leonardo, excelente jinete, joven y fuerte, son los personajes principales; los tres primeros no tienen nombre, como si sugiriesen una aventura eterna en la que sólo cambian los elementos accesorios.
En un tiempo, Leonardo ha amado a la Novia y ha sido correspondido, pero, rechazado por el padre, debido a la dudosa moralidad de su familia, se ha casado con otra mujer. La Novia, desde hace años se siente asediada por el deseo de Leonardo y espera la boda como una liberación. La Madre y el Novio conversan sobre el futuro matrimonio de éste. Surge entonces el recuerdo del marido y del otro hijo muerto violentamente a manos de los Félix, en un antagonismo familiar que perduró de generación en generación. La Madre irá, hasta los secanos (tierra árida), a pedir la mano de la Novia, quien vive allí con su padre. El Novio se marcha al campo y la Madre dialoga con una vecina, quien le informa que su futura nuera había estado de novia con Leonardo, uno de los Félix.
Realizados los preparativos para la boda en casa de la Novia, que se muestra, en último momento, descontenta y angustiada. El primero que llega entre los invitados es Leonardo, quien le recrimina el paso que va a dar recordándole que la pasión que los uniera sigue latente, a pesar de haberse él casado. Los invitados entonan cánticos alusivos a la boda y se inicia la fiesta. Todo parece desarrollarse normalmente hasta que la mujer de Leonardo anuncia con desesperación que la Novia y su marido han huido. El Novio, incitado por la madre, sale en busca de los amantes, los alcanza y, en un duelo con el raptor, le quita la vida a la vez que pierde la suya. La Novia vuelve desecha a buscar el perdón de la Madre, pero ésta la rechaza: «Ella no tiene la culpa; ¡ni yo! ¿Quién la tiene pues? Floja, delicada, mujer de mal dormir, es quien tira una corona de azahar para buscar un pedazo de cama, calentado por otra mujer». Mientras la Novia protesta su honradez, de que «ningún hombre se ha mirado en la blancura de mis pechos», la Madre llora a su hijo descon¬soladamente: ¿Qué me importa a mi tu honradez? ¿Qué me importa tu muerte? ¿Qué me importa a mi nada de nada? Benditos sean los trigos, porque mis hijos están debajo de ellos; bendita sea la lluvia, porque moja la cara de los muertos».
Después de una ausencia, García Lorca vuelve a España. Donde, comprometido con la guerra civil española fue fusilado en Granada por los insurrectos el 20 de agosto de 1936.












Si lo vi, lo escuche o lo pude leer... te lo voy a contar pero que esto quede acá entre nos.
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