Gabriela Mistral (seudónimo literario de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga) nació en Vicuña, en medio del fértil valle del Elqui, Coquimbo, Chile el 7 de abril de 1889. Fue mestiza de origen vasco, español e india. Sus padres fueron Juan Jerónimo Godoy Villanueva y Petronila Alcayaga Rojas Gabriela Mistral fue una mujer excepcional. Campesina, mestiza, franca e inteligente, estableció un universo poético demasiado adelantado para su género y para su época.
Es admirable que Gabriela Mistral a pesar de ser autodidacta, a los quince años ya fue nombrada maestra de escuela, llegando a ser más luego profesora de universidad. A lo largo de su vida además de ser escritora y educadora fue ministro de justicia y diplomática. Sus cargos diplomáticos los ejerció en Madrid, Lisboa, Génova y Niza.
Su reputación como poeta se estableció en 1914 cuando residiendo en Coquimbito, escribió la mayoría de los poemas que formaron parte de su libro Desolación. Obra que la proyectó como poeta de importancia internacional. El 22 de diciembre de ese año obtuvo la más alta distinción en los juegos florales (concurso literario) organizados por la Sociedad de Artistas y Compositores de Chile. Sus escritos los presentó con el nombre con que es conocida desde entonces, el cual es una combinación de los nombres de sus dos poetas favoritos, Gabriele D’Annunzio y Frédéric Mistral.
“Tan pequeña me veo, que temo no ser advertida y quedar olvidada como la espiga en que no reparó, pasando el segador,” escribió la que haría vibrar un día, a toda América al obtener el Premio Nobel de Literatura. Galardón que le fue entregado en Suecia en 1945 en mérito a su obra poética que se internó en los sentimientos humanos... A la fecha es la única mujer de habla española que ha recibido el máximo galardón literario.
Hay hechos que dejarán profunda huella en Gabriela Mistral, y que le causarán dolores y gemidos que conmueven su ser más íntimo. A los veinte años se enamoró de un empleado de ferrocarril quien la traicionó y luego indudablemente por sentimientos de culpa se suicidó. Su libro Desolación incluye el poema Dolor, en ella detalla las consecuencias de sus amores que terminan con el suicidio de su amante, hecho que influiría para que nunca llegara a casarse. La poetisa tenía presentimientos de la inmensa pena que le iba causar ese amor: “!Pero yo tal vez por siempre/ tendré mi cara de lágrimas!”.
Gabriela Mistral murió en Nueva York, el 10 de enero de 1957, víctima de cáncer. Las crónicas narran que el féretro fue llevado hasta la catedral de San Patricio. Y después repatriado a su país. El ataúd de la poeta fue velado durante treinta y nueve horas en la Universidad de Chile.
El legado inmortal de Gabriela Mistral es el uso del idioma castellano clásico. Ella emplea los arcaísmos de un modo muy vital, sus términos son un aporte importante porque enriquece el idioma a través de una escritura sensible y apasionada, con calor humano y fuerza emocional.
Gabriela Mistral fue una escritora de vanguardia, le tocó abrirse espacio como escritora, como poeta y como educadora en una época difícil para su sexo, cuando a éste no se le reconocía aún el derecho a voto. Fue comprometida con la acción cívica y luchó por darles voz a las mujeres, por los problemas agrarios, indigenistas, sociales y educacionales.
Las obras que conforman el legado poético de Gabriela Mistral son: Sonetos de la muerte (1914), Desolación (1922), Lecturas para mujeres (1923), Ternura (1924), La lengua de Martí (1934), Tala (1938), Lagar (1954), Recados contando a Chile (1957), y el libró póstumo Poema de Chile (1967), y además, Prosas Completas.












Si lo vi, lo escuche o lo pude leer... te lo voy a contar pero que esto quede acá entre nos.
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