Después de una campaña muy prolongada, muy costosa, muy agria y muy alborotada se ha logrado aprobar, por fin, la ley que reforma el cuidado de salud y es ahora la ley de la nación. Este logro representa un trabajo arduo. Esta ley afecta casi todos los aspectos de la salud y el cuidado médico en Los Estados Unidos. Es por eso que es muy importante aclarar la densa neblina de la arrogancia e ignorancia que rodeó la extendida discusión y enfocar el meollo del asunto, es decir, lo que la ley en síntesis obliga a cumplir, solamente la pura verdad. Y estos son los hechos:
a- No es un mandato para que el gobierno tome las riendas del sistema del cuidado de salud de la nación. Virtualmente todos los 160 millones de estadounidenses que gozan de seguro de salud costeados por sus empleadores tendrán derecho a conservarlo. Los 15 millones de auto-asegurados y los 32 millones de personas que no cuentan con seguro tendrán la oportunidad de tener un seguro privado.
b- Esta no es una ley arruina-presupuestos; por el contrario, está proyectada a recortar futuros gastos por encima de 1 trillón de dólares para el año 2029. Esta no es una ley que provea, consejería a «jurados de muerte» del gobierno, debe tenerse en cuenta que expandirá el beneficio del Medicare incluyendo, además, chequeos preventivos anuales. Esta medida significa que las compañías aseguradoras no podrán negar cobertura por casos de enfermedades graves o por ser condiciones pre-existentes como son asma o diabetes. Tampoco podrán cancelar cobertura porque uno llega a enfermarse.
c- Esta ley, significa que 32 millones de personas no-aseguradas ahora podrán conseguir seguro. Quiere decir que el terrible «Hueco doughnut» del plan de medicinas del Medicare se cancelará en diez años, que el plan del Medicare será revitalizado y fortalecido y su vida fiscal será aumentada a por lo menos en nueve años. Quiere decir que se están tomando medidas drásticas para disminuir el costo del cuidado de la salud, el cual si se deja sin control, continuará dejando en la bancarrota a familias, seguirá castigando a las compañías norteamericanas amenazando, además, con acabar con las carreras de sus empleados. Y esto es sólo una pequeña muestra.
La vergüenza más grande ha sido la falta de voluntad de los Republicanos y demócratas de encontrar una afinidad común, a pesar de la gran importancia del asunto. La gran ironía es que este plan aprobado sin ningún apoyo republicano es tan similar a planes propuestos por símbolos republicanos como Richard Nixon y Ronald Reagan. No se imaginan ustedes, con todo el bullicio ocurrido, que esta ley contiene muchos beneficios para el pueblo.
El tiempo que es el mejor juez ubicará en el lugar que le corresponde al gobierno del Presidente Barak Obama, quien desde el día de su inauguración presidencial el 20 de enero de 2009, prometió «elevar el nivel del cuidado de la salud y disminuir sus costos.» Misión cumplida.












Si lo vi, lo escuche o lo pude leer... te lo voy a contar pero que esto quede acá entre nos.
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