Hoy somos más de siete mil millones de habitantes en la tierra. Algunos dicen que nuestro planeta está demasiado poblado. Sería mejor afirmar que hoy tenemos la fuerza de siete mil millones de personas con algo que dar y algo que ganar si trabajamos juntos. Entonces, unámonos con la fuerza que nos da ser siete mil millones de personas, en nombre del bien común.
“Del fanatismo a la barbarie sólo media un paso, y los migrantes tienen todas las papeletas para divertimento de los poderosos. Así de claro”.
Víctor Corcoba Herrero.
Sin embargo, la situación de la economía mundial sigue siendo preocupante, especialmente para los más de 214 millones de migrantes internacionales que hay en el mundo. El aumento del desempleo sigue quemando a todos con su verbo y ha encendido la discriminación. Las políticas de polarización están en alza. Ser migrante en el mundo de hoy, donde hay una onza de justicia y toneladas de poder, es un serio inconveniente. De muy poco sirve entonces que la ONU haya establecido un día internacional del migrante… para qué?, para recordarnos el calvario al que nos reducen y humillan.
En el Ecuador, los recientes cambios –venidos desde el poder- de quienes conducirán la política migratoria en el exterior, fue un encuentro lleno de sorpresas como suelen decir los analistas. Todo es vertical, desde arriba hacia abajo, cuando debe ser horizontal, que implique respeto e inclusión mutua. Esperamos que en un horizonte muy cercano, su conocimiento de los elementos del entramado de la migración servirá para empujar con vigor políticas eficaces, reconociendo que cada emigrante tiene una historia y abandona el país siguiendo principalmente las fuerzas del mercado o respondiendo a la llamada del corazón en busca de oportunidades y ayuda. En ocasiones, da la sensación que los gobiernos aceptan que la migración no es cuestión humana, que no es una persona la que decide cambiar de lugar. Precisa por lo tanto ejercer una gestión pública efectiva y de más cercanía con la ciudadanía y las comunidades.
El compromiso continúa y uno de los múltiples objetivos es fortalecer y allanar las relaciones con todas las autoridades locales, cimentando enlaces en la búsqueda imperante de la convivencia pacífica y receptividad mutua; establecer alianzas de colaboración que pongan la migración al servicio del desarrollo. Hay que alentar a los países de destino a que promuevan el éxito de los migrantes, tanto en sus hogares originales como en los de adopción. Los días pasan y el volumen de odio desde los círculos etéreos del poder sigue descargando inseguridad y restricciones a la libertad de todos los inmigrantes. Estamos por lo tanto llamados a avanzar juntos con valentía, con el mismo espíritu audaz que los intrépidos migrantes demuestran en todo el mundo.
No olvidemos, que durante décadas, la vehemencia y determinación de los migrantes solitarios han ayudado a sacar de la pobreza a familias y comunidades enteras. Sus envíos de remesas han modificado la faz de sus ciudades de origen: construyendo casas, equipando escuelas y emprendiendo empresas. Los migrantes han interconectado el mundo transmitiendo ideas y conocimientos de un país a otro, han constituido un eslabón humano dinámico entre culturas, sociedades y economías.
Como colofón queda decir que la migración es un sufrimiento intolerable que no puede esconderse en la fría indiferencia. Y no sólo tiene que ver con la riqueza y la pobreza; está también vinculada con el tipo el tipo de sociedad en la que queremos vivir. Tienen ustedes, por lo tanto una oportunidad singular e histórica, para contribuir dándole forma, en beneficio de las generaciones venideras. “Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado”. Friedrich Nietzsche.








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