jueves, 09 feb 2012

Última actualización:07:08:28 AM GMT

    

La Voz de Conneticut

jSharing - JA Teline III

¿A quién le importa el Kirguistán?

La República de Kirguisia o Kirguistán, es una parte del ramillete de naciones del centro de Asia, que en el pasado fueron parte de Rusia primero y de la Unión Soviética después. Curiosamente, algunos medios de prensa la califican de «pequeña república centroasiática» (casi 200 mil kmts cuadrados de extensión), quizás porque está al lado de China, que es un país mucho más grande. El caso es que bajo la URSS a los kirguises no les iba del todo mal. De hecho, el país alcanzó notables niveles de desarrollo y al separarse de Rusia, una vez que la URSS desapareció, no lo hizo «de mala manera». Es más, siguen hablando el ruso como su primer o segundo idioma.

En Kirguistán, donde la mayoría es musulmana, la Semana Santa ha resultado ser un período de gran efervescencia. El gobierno tuvo que «coger las de Villadiego», pese a que la policía «no se anduvo por las ramas» a la hora de enfrentar a las multitudes enardecidas. El resultado es que a una «revolución de seda», la que tuvieron en 2005 (no contra Rusia, sino contra otro gobierno), le ha sucedido un verdadero reperpero popular, con decenas de muertos y miles de heridos y el gobierno huyendo. Parecería como si cada cinco años, los kirguices se dedicaran a hacer revoluciones.

Pero la pregunta es ¿y a quién le importa mucho lo que pase en una territorio tan alejado de todo, a no ser a los especialistas interesados en el origen del linaje humano europeo (se acepta que de allí surgieron las tribus que dieron origen a los europeos)? Pues nada más y nada menos que a Rusia, Estados Unidos y tangencialmente a China. A los tres les interesa por que hay minerales (oro y uranio, entre otros) y nunca está de más para grandes potencias tener un pie dentro de otros países, sobre todo si con eso les crea preocupaciones a los competidores.

A rusos y norteamericanos porque se da la circunstancia que ese país es el único que tiene bases militares de ambos. Algo impensable durante la Guerra Fría y todavía no muy aceptado en el área, especialmente por los rusos. Es que de todas maneras, Kirguistán está en el vecindario de Rusia y a miles de kilómetros de territorio norteamericano. Claro, su base le sirve a Estados Unidos como punto de apoyo a su presencia militar en Afganistán.

Tan importante es para esos fines, que la diplomacia de Obama, esencialmente preocupada por los Talibanes y Al Qaida, «olvidó», (como es habitual cuando está de por medio la seguridad norteamericana bajo cualquier gobierno, incluido el de Obama), que en la república asiática había serios problemas de abusos y corrupción, al tiempo que existía una muy activa oposición, más o menos ignorada por los norteamericanos.

Pues bien, se cayó el gobierno de turno, con el que había hecho negocios Estados Unidos para mantener abierta su base, y la oposición que ahora está en el poder, ofendida por la falta de atención norteamericana probablemente le va a crear cierta situación de nerviosismo a Estados Unidos antes de ratificar el acuerdo sobre la base militar.

Rusia en cambio, que había mostrado una gran irritación cuando el ex gobierno aceptó más dinero norteamericano para mantenerles su base, en ningún momento dejo de ocuparse de lo suyo y permanentemente mantuvo el contacto con la oposición, le gustara o no al gobierno (los gobiernos del área no siempre se pueden dar el lujo de enojarse con Moscú) el que de todas maneras contaba con renovados e incrementados dólares norteamericanos.

Naturalmente, Rusia conoce esa región y todos sus vericuetos geográficos y políticos, mucho mejor que cualquier otro país, pues desde principios del siglo XIX, la Rusia zarista se apoderó de ese territorio, que incorporó al imperio en 1876. Los soviéticos mantuvieron el dominio del país durante los 70 años de bolchevismo. De manera que los rusos no son principiantes en ese terreno y en el conflicto entre el gobierno de Bakiev (el socio de los norteamericanos) y la oposición, «apostaron al caballo ganador».

Se dará ahora la circunstancia de que los norteamericanos tendrán que «hilar muy fino» para que el nuevo gobierno de Kirguistán no exagere a la hora de renegociar la base y, a lo mejor, hasta entenderse con los rusos para que no obstaculicen las negociaciones. Por supuesto, es de dudar que los kirguises se vayan a negar totalmente a negociar con Estados Unidos por muy ofendidos que se sientan. Es que de por medio está el asunto de la lucha contra el terrorismo, una de cuyas principales expresiones es la guerra en Afganistán.

Kirguistán es igualmente vulnerable al surgimiento posible de grupos integristas musulmanes que pongan en peligro su ahora más fragilizadas instituciones. La nueva presidente, una antigua canciller, es resultado de un compromiso entre grupos políticos establecidos y con reconocida influencia. A ella hasta se le reprocha que hable mejor el ruso (y el inglés, ya que fue embajadora en Estados Unidos y en Inglaterra) que el idioma kirguisio. Pero se duda que los políticos profesionales quieran correr riesgos siendo parte de un mosaico geográfico complicado. Además, tener las bases es un buen negocio para un país bastante pobre como Kirguistán.


blog comments powered by Disqus
Banner

Tu Supermercado Mexicano por el Internet

 
The Battle for America 2008

Invocación a los Regresos

JUAN DANIEL BRITO

Una colección de textos poéticos y narraciones en la que describe el efecto que tiene en la conciencia del escritor, el ser testigo de un momento en la historia del planeta en que todo parece concluir y cuando las palabras “definitivamente,” e “irreversible,” son rechazadas por las personas a través de múltiples mecanismos de negación; pero siguen presentes cada día a través de los intensos fenómenos sociales, espirituales, y ecológicos que sufre la humanidad.

blog comments powered by Disqus