Coronan a la Virgen de Guadalupe en honor a su investidura de Emperatriz de América

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Flores, mariachis, cánticos y aplausos para morenita mexicana


NORWALK. El P.Juan Gabriel Acosta, pastor de la iglesia Saint Ladislaus, dio una bendición especial para que Dios proteja a la comunidad, sobre todo aquella que es devota de la Virgen María, y de esa manera se dio por iniciado las fiestas en honor a la Guadalupana, Emperatriz de América, evento preparado con muchos meses de anticipación por el Grupo Guadalupano de Norwalk.

En las afueras del restaurante El Río, lugar en donde se cocinaron más de 500 raciones de comida para brindar a los feligreses que acudieron a las celebraciones marianas los devotos de la Virgen junto al sacerdote rezaron, cantaron y recibieron la bendición especial.

Luego, el domingo al mediodía, desde el restaurante Los Portales que está ubicado frente a la Estación de Policía de Norwalk salieron junto al mariachi Emperadores de Puebla en procesión. En el Trayecto iban cantando y a su vez gritando vítores en honor a la Guadalupana: “A la bio a la bao, a la bin bon, baum,  la Virgen de Guadalupe: ra, ra..” fue repetido por decenas de veces, mientras rezaban Dios te Salve María y cantaban al son del mariachi.

¡Qué viva al Virgen de Guadalupe!, ¡Qué viva Cristo Rey!. ¡Que Viva la Virgen de Guadalupe!.

Las fiestas a la Guadalupana marcan el inicio de los festejos de diciembre después de celebrar a la Inmaculada Concepción, patrona de los Estados Unidos. Después de la novena a la Guadalupana sus fieles colocan el pesebre y se dan cita a la celebración de la Navidad.

Un aplauso para el Mariachi que ha tocado en este frío a la Guadalupana”, se escuchaba muy constantemente en las cuadras que duró la procesión.

Y eso dio paso a que cantaran con constancia el himno popular mariano que se oye en la Basílica Nacional de la Virgen de Guadalupe: “La Guadalupana, la Guadalupana, a Juan Diego la Virgen le dijo: Este será el hijo, este será el hijo, este será el hijo para el Tepeyac”.

Después de la procesión y la misa en donde el P. Juan Gabriel volvió a darles una bendición especial, el público asistente a la fiesta se ubicó en el sótano de la iglesia y desde ahí fueron atendidos con un almuerzo típico mexicano, mientras el mariachi Emperadores de México cantaba una y otra vez temas del repertorio azteca.

Durante el evento, Alberto de la Rosa, coordinador y fundador del Grupo Guadalupano, agradeció al público el apoyo y les informó de la presencia del abogado de Inmigración Felipe Berns, quien indicó que vendrá a Saint Ladislaus cuántas veces sea necesario para darles información sobre las leyes y reglamentos acerca de Inmigración.

El P. Juan Gabriel, puesto un sombrero de mariachi cantó Mujeres Divinas y El Rey, lo que dio ocasión a que los presentes se animaran y empezaran cantar acompañados por el mariachi tal como lo hizo Marlon.

SERENATA, ROSARIO Y FLORES

El martes 11 de diciembre, vísperas de la fiesta de la Virgen, la iglesia se abrió a las nueve de la noche y desde ese momento los fieles empezaron a rezar el Santo Rosario. Enseguida el mariachi se colocó en el coro parroquial y empezaron a cantar interrumpido solamente a la hora en que el P. Juan Gabriel dio una bendición especial y con el apoyo de la niña XXXX , coronó a la Virgen de Guadalupe, declarándola nuevamente como la Emperatriz de América.

Mientras el mariachi Emperadores de Puebla entonaban el repertorio mariano básicamente, el Grupo Guadalupano de Norwalk, anfitrión de la fiesta, se encargaba de poner todo en punto de orden. Desde cómo colocar las flores hasta cómo entregar a los fieles los recuerdos marianos traídos desde México y de cómo ubicar al público dentro de las bancas de la iglesia para que puedan disfrutar en primera fila la música del mariachi.

En el sótano, en cambio, una cuadrilla de devotos guadalupanos comandados por Don Carmelo XXX, del restaurante El Río, preparaban las mesas, sillas y manteles para poder colocar las ollas gigantes de posole (sopa de pollo con maíz cocido) con bastante picante, atole, tamales, café y pan dulce.

Entre las once y pasada la medianoche los fieles abarrotaron el salón comunitario ubicado en el sótano para comer y beber la comida que el Grupo Guadalupano ofreció a la concurrencia.

Los mariachis, en tanto, pasaban las hojas del repertorio musical una y otra vez. El trompetista con una mano agarraba su instrumento musical y con la otra movía el micrófono o la consola de sonido monitoreando los audios y de vez en cuando gritaba emocionado: ¡Viva la Virgen de Guadalupe!, ¡Viva México!, ¡Viva la iglesia de Saint Ladislaus!,

El P. Juan Gabriel en forma disimulada se colocó en todos los lugares de su parroquia. A veces estaba en el sótano, en otro momento en el coro, otro rato con los fieles y hasta en el parqueo público se apareció para vigilar el tráfico y la seguridad de sus parroquianos.

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