Cambiar la tierra batida de París por el asfalto de la Gran Manzana, es lo que baja a los dioses del Olimpo de la raqueta al mundano escenario de los mortales. Esto es lo que han hecho el número uno del mundo, Roger Federer, Rafael Nadal y Serena Williams, antes del US Open que comienza el 31 de agosto, de la mano del veterano John McEnroe.
El calor del asfalto de la Avenida Brodway de Nueva York no impidió que el español de Mallorca compartiera sus mañas con la raqueta con sesenta niños de tres escuelas de Nueva York. El evento organizado por Nike, que vistió a tres grandes tenistas en activo, incluyó la donación de 15.000 dólares a cada una de las tres escuelas.
Con un nuevo atuendo, Nadal se enfrentó al mítico John McEnroe bajo la atenta mirada de Serena Williams que hacía las veces de juez. El legendario tenista americano no dudó en emular sus sonadas e increpantes protestas que le hicieron famoso durante sus más de veinte años de carrera profesional, a todas ellas Serena contestó animada y en tono de sorna con un“no pienso tolerarle esa actitud”.
Después, Williams, una de las mejores tenistas se batió en duelo contra el número tres (por detrás de Roger Federer, y de Andy Murray) de los tenistas masculinos. Tan sólo disputaron un servicio que resultó muy reñido a escasa separación de la red, todo un espectáculo.
Sin embargo, hubo más muestras de la humanidad y cercanía por parte de los participantes. Serena, de 27 años, reconoció “que le encanta la moda” y comentó que quería lucir algo especial porque hace diez años que ganó su primer Gran Slam. ¿Hay algo más terrenal que la coquetería?.
Rafa Nadal, vestido de amarillo y negro, en honor a los taxis de Manhattan, ignoró las supersticiones y dijo que el amarillo sería su color de la suerte.
ROGER FEDERER.
No es necesario hablar de la condición de humano de Roger Federer, a pesar de que sus resultados sean históricos y gloriosos, sus lágrimas tras perder contra el español en la final del Open de Australia, lo situaron más cerca del público y de sus seguidores, en febrero de este año.
En ese momento el abarrotado Melbourne Park se volcó con el suizo al escuchar “esto me está matando”, y tras comprobar que las lágrimas y balbuceos no le permitían articular palabra.
El rey de la hierba, había sido vencido en el torneo de Wimbledon por Nadal en 2008, que ya lo había superado en la tierra roja de Roland Garros. Federer no era invencible y ser batido por el español comenzaba a ser una constante. En ese momento mostró su lado más frustrado y herido.
Hace poco acaba de estrenarse como padre de gemelos, vuelve a ser el número uno de la ATP y ha vuelto a subir por la escalera que lo lleva directo al cielo de los elegidos.
RAFA NADAL, JUVENTUD PARA DAR GUERRA.
El joven jugador español de 23 años, parecía tener asegurada una plaza en el edén y su cara era esculpida en el arco del triunfo del tenis, no obstante su maltrecha rodilla lo bajó a los infiernos de las lesiones.
Tras ganar cuatro veces Roland Garros, destronar a Federer en la hierba inglesa, colgarse el oro de las Olimpíadas, y encabezar la lista de la ATP, tuvo que ausentarse dos meses de la competición, el agotamiento y la rodilla, le pasaban la factura de tanto éxito merecido.
Aunque Roger nunca se fue, la sombra del español a penas dejaba ver la brillantez que ahora, ha vuelto a relucir.
No obstante, el joven Nadal tiene aún mucho camino por delante, sus expectativas son buenas, confía en que llega “mucho mejor preparado de lo que esperaba” y la ciudad de Nueva York puede ser testigo de su resurgir. ¿Tendrá miedo el suizo?.
SERENA WILLIAMS, EL TENIS EN FAMILIA.
Serena construyó para ella y su hermana, la también tenista Venus Williams, un paraíso de ébano a juego con su piel y gracias a la fuerza de sus golpes.
Se ha adjudicado ocho títulos de Gran Slam y ha conseguido el premio de “mejor deportista en el mundo”. Fuera de la cancha, Serena está comprometida con las causas filantrópicas.
Colabora con terapias basadas en el tenis para jóvenes en riesgo por la mala situación social o familiar.
Con su participación en la asociación “The Owl Foundation” otorga a los niños que fracasan en el ámbito escolar, una segunda oportunidad con programas que abordan sus problemas de aprendizaje.
Abandona el mundo del deporte, siempre eventualmente, para participar en otros mundos que le apasionan, el de la televisión y la moda, y cuenta con su propia marca de ropa.
En el trofeo de US Open, veremos quién se coloca el laurel alrededor de la sien, será una pugna dura entre un Federer en pleno auge y un Nadal recuperando el ritmo, pero ya lo decía Aristóteles “se ama más lo que se ha conquistado con fatiga”.












