La fuerza demostrada por Rafael Nadal esta temporada, con la recuperación del número uno del mundo, sus tres títulos del Grand Slams, y el convencimiento general de que ya forma parte de la leyenda, contrasta con la inestabilidad del tenis latinoamericano, lastrado por las lesiones de sus tres figuras más importantes, los argentinos Juan Martín del Potro y David Nalbandian, y el chileno Fernando González.
A principios de este año pocos creían en la recuperación de Nadal caer en los cuartos de final del Abierto de Australia, contra el británico Andy Murray, retirándose por una lesión traicionera en la rodilla derecha. Pese a ello, el sueco Mats Wilander ejercía entonces de adivino y decía: "Nadal es de otro mundo, es extraterrestre, se recuperará y volverá. Estoy seguro de ello".
EN MONTECARLO ROMPE UNA SEQUÍA DE ONCE MESES.
La premonición de Wilander parecía condenada al fracaso cuando el zurdo balear descendió hasta el cuarto puesto de la clasificación mundial el 22 de marzo, pero los hechos le han dado la razón.
Nadal renació de sus cenizas y al final ha completado una temporada magistral. "Hay que tomar el sufrimiento de los malos momentos y buscar la superación", ha sido la frase-trampolín del número uno.
En Montecarlo rompió la sequía de 11 meses sin ganar un torneo, convirtiéndose en el Principado monegasco en el primero desde que comenzó la Era Open en ganar un torneo seis años consecutivos. Después llegaron los títulos de Roma y Madrid, y la guinda en Roland Garros, donde el año anterior había sufrido una amarga derrota ante Robin Soderling.
EL "GRAND SLAM DE TIERRA" Y LA RECUPERACIÓN DEL NÚMERO UNO DEL MUNDO.
Esta vez no falló y en la capital francesa también logró su quinta corona, igualando a Borg y firmando "El Grand Slam de tierra". Todo llegaba, y el siete de junio ya tenía de nuevo en sus manos el número uno del mundo. La explosión continuó luego con su segundo triunfo en Wimbledon.
Faltaba coronar el pastel en una cita maldita para los españoles, Flushing Meadows, el único grande que se echaba en falta en su palmarés. Pero para ello debía mejorar el servicio. Se puso a ello, y un cambio en la empuñadura, además de sesiones de vídeo contemplando como Murray ejecutaba el golpe dieron resultado y el de Manacor se convirtió en el séptimo jugador en la historia en ganar los cuatro grandes.
Ganador en Tokio, con el número uno del mundo asegurado hasta el final de año, faltaba el Masters de Londres, donde el año pasado no ganó un solo set. Pese a perder en la final contra Roger Federer, después de acabar exhausto en semifinales contra Murray, Nadal puso fin a la temporada algo triste, pero satisfecho.
"Creo que no he estropeado sus vacaciones después de esto, porque ha tenido un año increíble", dijo Federer para consolar a su amigo, "un año que cualquier jugador sueña tener", añadió.
NADAL ECHA EN FALTA A SUS AMIGOS DEL POTRO Y NALBANDIAN.
Con 12.450 puntos en lo alto de la clasificación y una ventaja de 3.305 con respecto al segundo del mundo, Federer, Nadal echa de menos a uno de sus grandes amigos en el circuito, el argentino Juan Martín del Potro, que tras coronarse campeón del Abierto de EE.UU. el pasado año, ha acabado la temporada en el puesto 259.
"Volverá a estar arriba, porque tiene un nivel altísimo, y se lo merece", aseguró Rafael sobre el tenista de Tandil, que el 22 de octubre anunciaba que daba por terminada su temporada de 2010 y que reaparecería en Sídney.
Una lesión en la muñeca derecha ha dejado a Del Potro estancado, cuando se suponía que era la mayor alternativa a Nadal, Federer, Djokovic y Murray en un futuro no muy lejano.
Su baja este año se ha dejado notar porque ha faltado la chispa latinoamericana en el circuito, al igual que la de su compatriota David Nalbandian y el chileno Fernando González, los dos últimos lastrados por sus lesiones de cadera.
LA CADERA CASTIGA A NALBADIAN Y A GONZÁLEZ.
Rival de Nadal en interminables partidas a la "play station", Nalbandian ha sufrido también la dureza del circuito. El de Unquillo regresó a las pistas el 16 de febrero en Buenos Aires tras nueve meses de ausencia debido a una operación en la cadera, pero se tuvo que retirar por un desgarro de tres milímetros en el muslo.
Pese a todo, su garra le hizo ser clave en las eliminatorias de Copa Davis contra Suecia y Rusia. No obstante, la mala suerte ha perseguido a David, que cuando parecía despegar, caía en una serie de nuevas lesiones.
Algo parecido le ha sucedido a Fernando González. También la cadera, de la que fue operado en octubre, ha privado al ex número cinco del mundo, ganador de 12 títulos del circuito, de compartir la gloria de Nadal. Y en su caso, la espera parece ser más larga.
Su última comparecencia fue en Toronto, donde tuvo que retirarse por una lesión en el gemelo. "Creo que para las primeras semanas de febrero (2011) podría estar pegándole a la pelota. Y en cinco o seis semanas podré estar corriendo", aventuró el "Bombardero de la Reina", resignado a su suerte.
No obstante, el parón deportivo ha servido a González para brindarse a su pueblo tras el terremoto que azotó el sur de su país. Así viajó a Chile rápidamente para apoyar en las zonas afectadas por el seísmo, y colaboró en Copa Davis contra Israel, dedicando esta victoria a las víctimas.
Luego, junto a Andy Roddick, Jim Courier y Gustavo Kuerten recaudó durante una exhibición en Miami 125.000 dólares para los afectados, convirtiéndose en el héroe de su país. Su trabajo humanitario prosiguió siguiendo de cerca el rescate de los 33 mineros atrapados en el yacimiento San José.
Miguel Luengo.
EFE REPORTAJES.








Celebridades que están de Madre
El sufrimiento de las familias
El inglés como instrumento político
Enluta la Cámara de Diputados la Cultura de Paz en México 

