Son los protagonistas del momento. Mariscales estelares. Ben Roethlisberger (Pittsburgh) y Aaron Rodgers (Green Bay) persiguen el sueño. Sólo uno conquistará la Super Bowl.
La figura del mariscal de campo ya tiene aseguro un protagonismo único en la cuadragésima quinta edición del Super Bowl de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) cuando al césped artificial del Cowboys Stadium salten Ben Roethlisberger, que busca la consagración, y Aaron Rodgers, que se olviden de Brett Favre.
Tan sólo tienen 28 y 26 años, respectivamente, pero serán los líderes que dirijan el próximo 6 de febrero el juego de los Steelers de Pittsburgh y los Packers de Green Bay que tendrán que decidir al nuevo campeón del Super Bowl.
Los dos han sido claves en los triunfos de sus respectivos equipos durante la temporada regular y especialmente en la fase final, pero sus trayectorias profesionales han seguido caminos muy diferentes.
Mientras Roethlisberger ya posee dos títulos de Super Bowl (2006 y 2009) y aspira a un tercero con los Steelers en las últimas seis temporadas, Rodgers llega a su primera experiencia en el partido por el campeonato de la NFL con la sombra de que su antecesor y maestro -Favre- fue el último que le dio un título a los Packers (1997).
ROETHLISBERGER, SINÓNIMO DE SUPER BOWL.
Por lo tanto, hablar de Roethlisberger es sinónimo de Super Bowl como su equipo de los Steelers, que han ganado seis títulos y van a disputar la octava final de la NFL en su historia.
Los triunfos y el protagonismo Roethlisberger le hacen ser un mariscal de campo joven, pero a la vez, con muchísima experiencia, dentro y fuera del campo del emparrillado, donde su trayectoria no ha sido tan exitosa como cuando tiene el ovoide entre sus manos para pasarlo o entregárselo a los compañeros de equipo.
Roethlisberger es sin discusión la gran figura en la Conferencia Americana (AFC), con su potente brazo, destreza para improvisar, gran personalidad y capacidad de superación en su regreso a la competición tras verse envuelto en problemas legales.
Todas esas cualidades fueron las que le permitieron ayudar a los Steelers a ganar el octavo título de la AFC en 15 finales y a tener la opción de conseguir a nivel individual su tercer anillo de campeón del Super Bowl, en apenas siete temporadas en la NFL.
"Sé que probablemente nunca ganaré el premio al Jugador Más Valioso (MVP) de la liga o un título de (yardas) por aire", comentó. "No juego para eso. Trato de ganar partidos y campeonatos como lo hicimos ante los Jets de Nueva York (24-19)".
Sin embargo, Roethlisberger también estuvo a punto de desperdiciar su talento al ser suspendido cuatro partidos al comienzo de la temporada de 2010 tras ser acusado por una estudiante universitaria de agresión sexual. Las autoridades finalmente no presentaron cargos.
La experiencia negativa parece haber cambiado la vida de Roethlisberger, que incluso recibió un reconocimiento por su cooperación con la prensa y cuando concluyó el partido de la final de la AFC contra los Jets reconoció que era algo muy especial que iba a disfrutar de la misma manera.
Cuando se le preguntó como había podido darle un giro completo a su realidad personal y en parte profesional, Roethlisberger fue muy directo cuando dijo actuar de la manera que el mismo se sentía.
"Sólo siendo yo mismo", destacó Roethlisberger. "Es algo maravilloso estar con estos compañeros y jugar el deporte que me encanta, y es fabuloso tener éxito como equipo. Somos una familia y este es un grupo muy apegado como ha sucedido ante los Jets".
Ahora, un tercer anillo para Roethlisberger lo colocaría en la compañía de miembros del Salón de la Fama como los legendarios Joe Montana, Troy Aikman y Terry Bradshaw, además de Tom Brady, que sigue activo con los Patriots de Nueva Inglaterra.
Nadie cuestiona dentro de los Steelers que con Roethlisberger en el emparrillado siempre tienen la oportunidad de ganar y por eso sienten que en el Cowboys Stadium van a hacer de nuevo historia como equipo, además de la ver la consagración individual de su compañero.
RODGERS, POR SU PRIMERA SUPER BOWL.
Pero si Roethlisberger es la estrella a punto de alcanzar otra gran meta como profesional, Rodgers tiene la gran ilusión de disputar por primera vez el partido de Super Bowl y ganarlo para ver cumplido su gran sueño como deportista.
Ninguno está jugando mejor que Rodgers, quien no sólo tomó las riendas de su equipo del legendario Favre, sino que ya comienza a forjar su propia leyenda en Green Bay con la llegada al Super Bowl después del gran triunfo ante los Bear de Chicago con el título de la NFC en juego.
"En las tres últimas semanas, he jugado de la forma que se necesita para ganar en los playoffs", comentó Rodgers al concluir el partido ante los Bears. "Es un sueño hecho realidad, me he quedado sin palabras para expresar lo que siento".
A diferencia de Roethlisberger, Rodgers fue un aprendiz a la antigua en la NFL, al estar en la banca como suplente de Favre durante tres temporadas.
"Creo que sin duda se convirtió en el mariscal de campo que todos esperábamos que fuera", declaró el entrenador de los Packers, Mike McCarthy, que siempre confió en él y se opuso a la vuelta de Favre cuando cambió de opinión después de haber anunciado su primera retirada de la NFL.
Precisamente su mayor hazaña deportiva hasta ahora, al margen de haber conseguido llegar al Super Bowl, ha sido evitar que los seguidores de los Packers añoren la ausencia de Favre y tras el partido en el Soldier Field, de Chicago, ya forma parte de la historia.
Rodgers admite que todavía le queda un largo camino que recorrer como profesional, pero que ahora ya si tiene algo importante que aportar como es haber llegado a su primera Super Bowl.
Por Rubén Mantilla.
EFE REPORTAJES.








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