En la calle Park, todo acerca del ají picante

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En la calle Park, todo acerca del ají picante

HARTFORD.- En plena calle Park y cerca del Mercado en el sector de Frog Hollow, se estaciona un experto en ají picante que ofrece sus productos a los puertorriqueños del sector, aunque también recibe las visitas de latinos e incluso estadounidenses de otros pueblos interesados en adquirir el producto no en su estado natural llamado ají, sino que preparado en una forma líquida que se añade a las comidas para darle sabor.

Alejandro Ríos nació en el Barrio Miraflores de Arecibo hace 84 años y es el hijo de dona Inocencia Colón, una respetada dama que tenía el título de curandera, conocedora de las propiedades medicinales de las yerbas naturales propias de un conocimiento transmitido de generación a generación.

“Hay ciertas recetas naturales que tienen más de 200 años, algunas traídas desde España y otras provenientes de las culturas africanas y Taína,” dice Alejandro que se autodenomina un profesional del ají y que a su edad, muestra un cutis lozano y una mente clara.  Es padre de 9 hijos e hijas aunque su fecundidad no se puede atribuir solamente al ají.

Con orgullo nos muestra decenas de botellas y recipientes de vidrio que contienen el pique cuya base de sabor son los ajíes que se distinguen flotando en un líquido que los clientes vuelcan en las sopas, el pernil, o el mismo arroz para darle el sabor típico que produce de inmediato una reacción alérgica en el paladar y la lengua.  Si este es el caso, ¿dónde reside el encanto y atractivo del ají?

Las crónicas informan que hace unos 20,000 años atrás los amerindios que llegaron a avecindarse en América seguramente desde Eurasia, descubrieron en las nuevas tierras una planta que “hacia daño,” pero que deciden “domesticar.”  Estas plantas eran los ajíes que contienen una substancia llamada capsaicina que es la base del picante.  De acuerdo a la escala Scoville, un pimiento verde tiene un 0% de sabor picante, pero el ají habanero se eleva a una cantidad de 100,000 a 300,000 de potencia.

“La capsaicina pura puede alcanzar el peligroso nivel de 16 millones y por supuesto es absolutamente dañina,” dicen científicos chinos que importaron el ají desde las Américas y lo incorporaron en sus comidas produciendo una revolución gastronómica.

Estudios del ají demuestran que en la antigüedad se utilizaba para aliviar el “dolor de los dientes” pero a esto se suma la propiedad de ser una substancia anti bacteria y antioxidante, contando además con vitamina A, hierro y potasio.  También se estudia en la actualidad la propiedad del ají para bajar de peso y destruir el llamado colesterol malo que se deposita peligrosamente en las arterias.

Por otra parte y en este sentido se recomienda precaución, el ají puede provocar irritaciones en el estómago por lo cual los médicos advierten a los pacientes con ulceras gástricas abstenerse del picante.

Es posible que el ají prolongue la vida en un 10%, según afirman científicos chinos y hay estudios en Perú y el Altiplano donde se ha notado un nivel de longevidad en ciertas áreas donde se consume el ají cacho de cabra, comparado con otras regiones donde su uso es más limitado.  Aunque esta información no ha sido refrendada completamente, se sabe de estudios en el sector de Pisco.

Con Alejandro la conversación gira hacia otros tópicos tales como el uso terapéutico de la manteca de ubre, del jugo de limón para prevenir el cáncer, los milagrosos teses de raíz de jengibre, y remedios para el asma y problemas bronquiales que tienen alivio con una poción que también vende consistente en miel de abeja, limón, sábila y agua, entre otros secretos.

Siguiendo la tradición familiar de ayudar al prójimo como lo hacía su mamá Inocencia Colón; uno de los hijos de Alejandro es un quiropráctico que en los campos de Indo América y el Caribe se llamaron antes de que se oficializara esta profesión, los “compositores” especialistas en lidiar con esguinces y luxaciones.  Ellos recomendaban cataplasmas y compresas de yerbas para reducir las hinchazones y picaduras.

Por otra parte, se recomienda el vapor y el aroma del eucalipto hervido para aliviar los problemas bronquiales, mientras que una pócima de pan quemado y cáscara de granada contrarresta las inconvenientes diarreas.         

Los efectos medicinales del ají, la cáscara hervida de granada, él te de jengibre, la ubre de vaca, el aceite de serpiente, entre otros, son temas de estudio en la escuelas de medicina de Cuba y en China; los estudiantes, como parte de su adiestramiento profesional, van a los campos a estudiar lo que los campesinos saben con respecto a la naturaleza.

“Deme un ají del que pica,” solicita una señora y Alejandro le entrega una botella de tamaño mediano, aunque también ofrece sus productos en recipientes de medio galón.

“La única precaución con el ají bien picante es que pueda picar dos veces,” dijo un señor que ha tenido experiencias dolorosas. JDB

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