Entre anécdotas y nostalgias riobambeñas inicia el Mes de la Herencia Hispana

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“Empezamos con pie derecho”, dijo Luis Ayala, director de Asuntos Hispanos de la Biblioteca, luego del lanzamiento internacional del libro “La Riobambeñidad”, del periodista ecuatoriano, Marcelo Jijón Paredes, oportunidad que ayudó a que entre en efervescencia el apoyo a los jóvenes indocumentados (Soñadores), luego de que el Presidente Trump les quitara de raíz el programa DACA.

NORWALK. La presentación del libro La Riobambeñidad del escritor ecuatoriano Marcelo Jijón Paredes, cumplida en la Biblioteca Pública de Norwalk, permitió hablar de la identidad ecuatoriana y riobambeña; vistas desde su autor, un periodista de gran trayectoria en los medios nacionales; además desde sus protagonistas, riobambeños residentes en los Estados Unidos, que fueron parte de una  serie de entrevistas que ayudó al comunicador social a reconstruir la historia de su ciudad, aun en la distancia.

Luis Ayala, responsables de Asuntos Hispanos de la Biblioteca Principal, saludó a los presentes y dio la bienvenida al evento que consta en la agenda del mes de la Herencia Hispana que se cumple en este centro cultural, destacando la importancia de vincular textos en español en la cotidianidad de la comunidad.

“Gracias por permitirme estar aquí con ustedes, para mi significa mucho que este viaje llamado Riobambeñidad me permita darme un abrazo con los riobambeños y ecuatorianos que migraron y que desde acá recuerdan con nostalgia sus costumbres, tradiciones y afectos”, dijo el escritor al saludar al auditorio que abarrotó el salón de uso múltiple de la Biblioteca

Luego, en un dinámico diálogo a manera del habitual show de televisión, el reconocido periodista entrevistó a tres de sus paisanos que son parte de la memoria colectiva de La Riobambeñidad, pero que viven en la diáspora y desde ahí siguen colaborando con su ciudad en forma directa.

Sus invitados: Jaime Coronel, Enma Ruíz y Juan Pazmiño, contaron la ciudad que vivieron y recuerdan con nostalgia. Jaime, con un sentido del humor, propio de los riobambeños, contó cómo jugaba bolas en la plaza de San Alfonso y cómo logró llegar a los juegos Bolivarianos en calidad de deportistas. “Eran las épocas de don Asaad Bucaram (personaje emblemático de la política ecuatoriana), era la época en donde los “guambras” (chicos) jugábamos en la calle y nos pasábamos de una casa a otra sin ninguna malicia”, dijo Coronel.

Enma Ruiz, nacida en la Clínica Santa Cecilia, considerada un lujo de la época, es la actual directora de Asuntos Sociales y Culturales de la Fundación Chimborazo, y ella contó las largas jornadas de juegos en la Estación del Ferrocarril y la relación que tuvo su familia desde un restaurant clásico en Riobamba el recordado 7 / 9 que atendía las 24 horas del día.

Juan Pazmiño, validó el proceso de pertenencia de las nuevas generaciones y destacó ese extrañar a los amigos y la comida de la ciudad, su retorno incluye visitar el barrio Villa María para comer el tradicional ceviche de chochos. “Juanito” como es conocido en la comunidad educativa de Stamford, dijo sentirse riobambeño pero también apto para mezclarse entre guatemaltecos, entre peruanos, entre hondureños o entre caucásicos porque se siente parte de la comunidad hispana extendida.

“La familia es tu soporte y tu apoyo, te da un espacio para vivir y comer, para que te preocupes de estudiar y superarte, ellos están allí para levantarte ese respaldo es fundamental” dice Pazmiño, mientras analiza otro aspecto del apoyo de la familia durante el proceso de adaptación a un nuevo idioma, nuevas costumbres, nuevos amigos, nueva escuela.  “La familia te pide que no te rendidas que luches que sigas adeante”, indico. Y refiere a la clave de todo esto está en ayudar como un tema de consecuencia.

El auditorio también participaba, recordando un lugar, esa costumbre o referencia que valía la pena incluirla en el relato, las risas y suspiros fueron parte de un evento que les narró por unos minutos la ciudad que dejó detrás. La de calles polvorientas o empedradas, de barrios donde todos se conocían y fiestas donde participaban, pudieron recomendar las mejores “huecas” para comer delicioso y referir a hornado de la ciudad, a las tortillas de La Merced o el jugo de sal, a las palanquetas de la Vieneza y la mortadela de la Ibérica.

Pero la cita fue más allá, permitió validar el aporte de nuestra identidad en el desarrollo social, el periodista recordó la importancia de la memoria colectiva para poder construir historias, tanto como la necesidad de contar a las generaciones venideras el origen de muchas cosas que nos hacen como somos latinos con muchos rasgos y referencias particulares.

“Somos la fiesta, la conversación en la esquina, la alegría y el brindis por cualquier pretexto, el jugar Carnaval y regalar pan y colada morada en finados, tener devoción al Niño Jesús y participar en los pases, el ecuatoriano en general disfruta de su variada comida y la cotidianidad, es parte de la herencia hispana que se cuenta en el lugar que estemos” reflexiona Marcelo Jijón.

La Fundación Chimborazo INC entregó una condecoración a Marcelo Jijón, por su aporte con la ciudad, desde su proyecto La Riobambeñidad, en un trabajo metódico ha logrado ensamblar varias historias y referencias de Riobamba, con testigos que vivieron esos momentos especiales de la ciudad del siglo pasado. La entrega del reconocimiento lo hizo Luis Arias, vicepresidente de la Fundación Chimborazo INC.

Al final se departió un momento especial con golosinas,  rompe muelas, chocolatines y pastillas de dulce se sirvieron los presentes entre aromas y nostalgias. que trajeron desde la Sultana de los Andes, mote que tiene Riobamba, ciudad andina central del Ecuador;

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