Fiero debate por sanción en contra del profesor afroamericano Johnny Eric Williams

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La Noticia y su comentario


En un contexto nacional de tensiones raciales promovidas por el gobierno de Donald Trump, un asunto reciente que acaeció en el colegio universitario Trinity de nuestra ciudad, está provocando un severo debate acerca de la libertad académica y los derechos constitucionales a una libre expresión.

El profesor de sociología Johnny Eric Williams, ha sido colocado en un “permiso” involuntario de sus labores habituales al publicar la semana pasada a través del sistema on-line una monografía de otro autor que expresa que “nada debiera hacerse para salvar a los blancos del partido republicano recientemente tiroteados durante una práctica de béisbol donde se enfrentarían de un modo amistoso congresistas republicanos y demócratas.”

Como es de dominio público el atentado hirió gravemente a uno de los congresistas y dejó a otros heridos, desatando una polémica y reflexión acerca del actual clima de odio racial en los Estados Unidos.

Williams fue de inmediato acusado por otra publicación on-line del colegio y de índole conservadora que le acusó de “estar promoviendo la violencia en contra de la gente blanca ya que al publicar la monografía, el catedrático estaría de acuerdo con las ideas expresadas en el ensayo.”

La denuncia de “Campus Reform,” la publicación on-line que criticó a Williams; tuvo eco inmediato en otros medios de comunicación supremacistas que enviaron de inmediato amenazas de muerte en contra del profesor, y anuncios de posibles actos de violencia dentro del recinto del colegio Trinity.Esto obligó al cierre temporal del campo universitario por motivos de seguridad de su personal y estudiantes que asisten al programa de verano.

El catedrático declaró que solamente deseaba expresar su opinión acerca de una tendencia a nivel nacional de imponer a la raza blanca por sobre otros grupos étnicos creando una creciente ola de racismo.

“En ningún caso hice un llamado para efectuar actos de violencia en contra de otra raza,” dijo el profesor.

La reacción inmediata de la Joanne Berger-Sweeny, presidenta de la institución académica fue enviar a Williams a un periodo indefinido de alejamiento involuntario de sus labores docentes al que se denomina con el eufemismo de “permiso.”

Esta decisión provocó que un foro de sesenta profesores apoyara la resolución de pedir a la presidenta revocar la sanción en contra del catedrático en un documento que plantea lo siguiente.

“En vista de la naturaleza arbitrariade la decisión de colocar al profesor Johnny Williams en un permiso involuntario y mandatorio y dado el hecho que esta decisión viola las reglamentaciones del manual destinado a disciplinar a los profesores, demandamos que la administración de colegio suspenda de inmediato la decisión que afecta a nuestro colega.”

Por otra parte, ex estudiantes del colegio tales como Jane Swift, ex gobernadora republicana de Massachusetts, y James Harper aplaudieron la decisión de la presidenta de Trinity al suspender a Williams. Otros a través de las redes sociales se han quejado de que no se le haya despedido.

Con la contratación del abogado Todd Steigman en defensa de Williams, el debate ha llegado a términos legales más profundos cuando éste afirma que la medida de la presidenta del colegio violó los derechos constitucionales de libre expresión del catedrático castigado con la suspensión de sus labores; y que se habría pasado a llevar el “proceso legal debido” mandatorio en cuestiones referentes a contratos.

El abogado exige una disculpa del colegio hacia Williams mientras que la Asociación Americana de Profesores Universitarios con sede en la ciudad de Washington D.C. está cuestionando la legalidad de la suspensión del catedrático ya que no se utilizó el proceso debido.

“Tememos que la acción tomada por la presidenta del Colegio Trinity esté violando el derecho a libertad académica del profesor Williams,” manifestaron refiriéndose a la decisión de Berger-Sweeney.

Las tensiones raciales al interior del colegio Trinity, institución privada, no constituyen un problema nuevo.Por décadas esta institución académica fundada hace 192 años en una ciudad muy distinta a la actual; ha ido confrontando ciertos problemas debido a su ubicación geográfica y al origen étnico de su estudiantado.

Los primeros conflictos se produjeron a partir de la década de los setenta cuando el Colegio Trinity desplazó a cientos de residentes latinos y afroamericanos de sus hogares por motivos de la acelerada expansión de esta institución académica.Demoliciones y cierres de edificios irritaron a organización puertorriqueñas tales Como Vecinos Unidos y H.A.R.T.

La realidad y coexistencia del colegio universitario situado en medio de una comunidad de diversidad latina, caribeña y afroamericana no ha sido fácil, sobre todo con una matrícula de estudiantes mayoritariamente blancos cuyos padres pueden pagar los altos costos y residencia de sus hijos.

Es cierto que el Colegio provee becas a estudiantes minoritarios y que muchos jóvenes y jovencitas blancas hacen trabajo voluntario en escuelas y agencias del sector sur de Hartford, uno de los más afectados por la criminalidad y la pobreza.

Sin embargo ha existido desde hace décadas un llamado a contar con catedráticos de grupos minoritarios y la contratación de Williams representaba cambios y mejoras en las pólizas del colegio.La actual suspensión de sus labores del profesor de sociología revive conflictos que siempre están bajo la superficie.

Por ahora la presidenta del colegio reconoce la complejidad de este tipo de asuntos y ha dicho estar dispuesta a que el tema se converse para el bienestar del profesor y la situación pública del Colegio.

Como hay un periódico de vacaciones, los debates y amenazas se llevan a cabo por ahora de un modo virtual, pero el asunto no deja de ser delicado y muchos creen que la reacción de la presidenta fue prematura y mereció más reflexión.

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