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Asesinatos empañan esfuerzos por mejorar imagen del centro de Hartford

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“Un segundo crimen alrededor del bar Up Or On The Rocks se pudo haber evitado si se hubiesen tomado las medidas adecuadas después del primer asesinato acaecido el 4 de agosto ,” dijo Armand Casselly, dueño de un restaurante localizado cerca del parque Bushnell en el centro de la ciudad, y quien con otros comerciantes, ha deplorado el asesinato del joven Miguel Delgado de 23 años, en las afueras de este bar y night club localizado en el 50 de Unión Place, uno de los sitios que atrae a muchachos y muchachas que buscan distracción, pero donde el exceso de consumo de alcohol, puede empañar la dinámica del entretenimiento nocturno.

Eran alrededor de las 12:30 pasada la medianoche del viernes 30 de agosto, cuando se produjo un altercado verbal y posteriormente físico en el interior de este bar que es un popular punto de atracción de jóvenes, pero en el que se permiten fiestas para menores de 18 años en las denominadas ‘fiestas sanas” donde solamente se consume jugo y bebidas no alcohólicas.

La disputa provocada por lo que algunos testigos calificaron como frivolidades, continuó en las afueras del bar, y repentinamente el joven Delgado recibió un tiro en el pecho.  La victima que es primo de Roberto Cotto Jr. secretario de la Junta de Educación de Hartford, fue trasladada a la unidad de emergencia del Centro Médico del Hospital Saint Francis, donde falleció a las 2:15 de la madrugada producto de la herida a bala.

Otro incidente fatal había acecido el pasado domingo cuatro de agosto en el mismo bar y en el que otro altercado verbal subió de tono y se transformó en una pelea en la que Brian Simpe de 19 años de edad y residente en el pueblo de Manchester fue asesinado de un balazo disparado alegadamente por Mike Cruz de 23 años.

El propietario del establecimiento es Jerry Fornarelli y en Up Or On The Rock, se llevaban a cabo fiestas para jóvenes menores de 18 años en las que solo se les servían jugos y refrescos.  De acuerdo a los investigadores, “es absolutamente difícil, sino imposible evitar el traspaso de licor desde la sección de la barra, hacia estas fiestas para menores ya que amistades de más edad, vaciaban tragos fuertes en los vasos con jugo de los menores.”

Por su parte, el teniente Brian Foley declaró que es más difícil controlar una muchedumbre de jóvenes y jovencitas quienes bajo los efectos del alcohol, pueden desatar actos de violencia como los dos asesinatos acaecidos en ese bar.

Como estos actos criminales que han cobrado victimas fatales han impactado a la opinión publica, el alcalde Pedro Segarra una de cuyas metas de gobierno son mejorar la seguridad pública en el centro de Hartford, aumentar la presencia de visitantes a comercios, bares y restaurantes, y así provocar un progreso económico de la capital del Estado; dijo que pedirá que se exija la presencia de más policías en los bares, y cambiar la ley que en Connecticut permite fiestas de menores de dieciocho años en clubes en los que se vende alcohol.

“Este es un traspié para el gobierno del alcalde que ha intentado lidiar con la violencia y los asesinatos en Hartford para mejorar la imagen de la ciudad, e incentivar la presencia de visitantes que asistan a convenciones o eventos artísticos, aumentando así el movimiento económico de lugares de distracción, restaurantes y bares,” dijo Marc Sposito, líder de una organización cívica del sector.

Con el trágico fallecimiento del joven Miguel Delgado, los asesinatos en la ciudad ascienden a 18 en el año 2013, y dos en el mes de agosto.

El alcalde declaró a la prensa que funcionarios municipales recorrerán los night clubs y bares de la ciudad que promueven fiestas donde se sirve solamente jugos y refrescos, para recordarles la necesidad de que cumplan con los mandatos de la ley, y que deberán contratar policías de punto fijos en el interior de estos establecimientos donde se vende bebidas alcohólicas a la juventud.

Las autoridades han decidido el cierre temporero del nightclub Up Or On The Rocks y debido a este segundo asesinato acaecido en este establecimiento comercial con licencia para vender licor, podría éste ser cerrado permanentemente por violaciones a la ley. El reciente crimen preocupa a otros comerciantes y empresarios del centro de Hartford, entre ellos a Jerry Storo, administrador del Hotel Holiday Inn ubicado en la avenida Asylum, que ha dicho que ahora los huéspedes no desean salir del hotel por temor a las balaceras y peleas.

“Mi clientes que en su mayoría asisten a convenciones o eventos en Hartford ya no se atreven a salir a la calle, o caminar por el parque Bushnell debido a que ya se han enterado de estas peleas y muertes en los bares del sector, añadió Storo a un reportero del periódico Hartford Courant.

Sin embargo el problema de la capital del estado se esta repitiendo en pueblos como West Hartford, un sector de los suburbios históricamente sinónimo de tranquilidad, pero en el que en los recientes año, se ha visto un acelerado progreso en el llamado “centro,” donde hay más de treinta restaurantes con comida internacional, pero también bares y nightclubs cuya actividad nocturna se ha incrementado.

Alrededor de la avenida Farmington hay establecimientos comerciales como The Couvee, el night-club situado al lado del restaurante Elbow Room, Barcelona, y una barra irlandesa, en las que se venden bebidas alcohólicas.  El lugar atrae a estudiantes de colegios de la región y a algunos menores que se embriagan debido al tráfico clandestino de alcohol por parte de amistades que tienen la edad para beber.

“Hace dos semanas atrás se produjo un altercado verbal en el interior del área de baile del restaurante Elbow, y uno de los clientes claramente embriagados, salió del lugar empujando con fuerza la puerta y golpeando a un cliente que cenaba tranquilamente con su esposa.  Se produjo un altercado verbal y los guardias de seguridad que hablaban palabras en idioma ruso, no fueron capaces de controlar el incidente,” dijo Christian Morales que también cenaba con una amiga y que decidió abandonar el lugar y la cena por temor a una pelea.

En el caso de Hartford, Michael Zaleski, director de Hartford Business Improvement, dijo que definitivamente los asesinatos acaecidos en el bar Up Or On The Rocks, están afectando la buena imagen del centro de una ciudad que intenta progresar y atraer a visitantes, hombres de negocios y residentes.

“He solicitado al alcalde Segarra el cierre definitivo de ese bar y nightclub para que sirva como lección a otros establecimientos comerciales de la misma índole donde no se cumplen los reglamentos y se vende alcohol a menores de edad,” dijo Zaleski.

Este problema es común en ciudades importantes de Connecticut que han desarrollado áreas de entretenimiento, pero en las que la venta indiscriminada de alcohol, están produciendo tragedias y la pérdida de vidas humanas.

Por otra parte Walter Carmosino, residente de West Hartford, ha dicho que le preocupa el aumento de clientes jóvenes en barras localizadas en la Avenida Farmington.

“Aunque los colegios y universidades promueven que sus estudiantes utilicen taxis para evitar conducir, el consumo excesivo del alcohol desarrolla peligrosos hábitos en jóvenes que en vez de estudiar, están dedicados a frecuentar estos bares donde la consigna es vender la mayor cantidad de vino, vodka y martinis,” dijo este residente que ya ha hecho llegar a la municipalidad su preocupación por estos excesos que transforman la avenida Farmington del centro de West Hartford en un lugar peligroso.

Al cierre de esta edición, las autoridades de la uniformada local informaban que Ángel Morales de 21 años, se entregó a la policía por la muerte del joven Miguel Delgado, y se le impuso una fianza de 1 millón de dólares, debiendo comparecer a los tribunales el próximo miércoles.  Se le impusieron cargos de asesinato y posesión de armas de fuego.

Por otra parte, este pasado martes se llevó a cabo una vigilia frente al bar Up ir On the Rocks a la que asistieron decenas de amigos y familiares de la victima, además de integrantes del grupo Madres en Contra de la Violencia que dirige el reverendo Brown.

El joven asesinado había decidido rehacer su vida, trabajaba en el restaurante Boston Market, y tenia planes de lograr su diploma de escuela superior.  Delgado había sido criado por su tía Norma Colón y su esposo Reymond Matos desde que el joven tenía tres años de edad.

“Dentro de lo triste de estas situación que afecta a familias latinas de Connecticut, vemos una toma de conciencia por parte de lideres de la comunidad acerca de cierta actitud complaciente hacia dueños de bares que no cumplen con la ley, pero también la tendencia a pensar más en el desarrollo económico que en el futuro de una juventud expuesta a excesos,” dijo el reverendo Martin Soto que asistió a la demostración frente al restaurante donde perdió la vida la victima.


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