Por Lisa Backus
Escritor de Health I-Team, Connecticut
Foto: Carl Jordan Castro

Jesús Manuel Gómez renunció a su trabajo de lava-platos en un restaurante, cuando constató como sus largas jornadas de trabajo afectaban en su hijo de 10 años, que tiene necesidades especiales.

Aunque su horario de trabajo era de 11 a.m. a 10 p.m., el trabajador hondureño dijo, a través de un intérprete, que normalmente terminaba entre la medianoche y la 1 a.m. y que cuando su hijo salía a la escuela a la mañana siguiente, aún estaba dormido.

“El niño toma medicamentos para poder concentrarse y recibe tratamiento en la escuela”, dijo Gómez hablando sobre su hijo. “Pero cuando vi lo que estaba sucediendo con mi horario, que estaba afectando su capacidad de concentración a pesar de que estaba recibiendo tratamiento, decidí dejar un trabajo en el que solo tenía un par de semanas”.

Más de una cuarta parte de los 885,000 trabajadores por hora del estado, que potencialmente enfrentan grandes cambios en los horarios de trabajo, son padres de niños menores de 18 años. Esta situación coloca a sus hijos en riesgo de problemas de conducta, estableció un informe recientemente publicado por el Washington Center for Equitable Growth (Centro para el Crecimiento Equitativo) de Washington.

Las mujeres y hombres de color son más propensos a no tener ninguna estabilidad en sus horarios. Igualmente, las personas de color, particularmente las mujeres negras y latinas, tienen más probabilidades de tener horarios de trabajo inestables, como turnos prolongados, turnos atribuidos a “última hora” y turnos cancelados después de haberse presentado al trabajo. Esto en comparación con sus homólogos blancos, según el informe, basado en datos del National Shift Project

La representante del Congreso Rosa DeLauro, del Distrito D-3rd, dijo que lus hijos de esas personas están pagando las consecuencias. “Es realmente increíble que las mujeres de color no participen en la atribución de sus horarios”, dijo DeLauro. “¿Cómo planificar así el cuidado infantil o la vida familiar? ¿Qué pasa si quieres ir a la escuela? Esto claramente afecta a los niños”.

La congresista DeLauro y la senadora Elizabeth Warren, Demócrata de Massachusetts, candidata presidencial de ese partido, están nuevamente presentando el proyecto de ley Schedules That Work Act (Ley de Horarios de Trabajo), cuyo objetivo es reducir las desigualdades en la programación de los horarios de trabajo y que exige a las empresas de la industria minorista, hotelera, de limpieza, restaurantes y almacenamiento, que proporcionen los horarios de trabajo con dos semanas de anticipación.

El proyecto de ley, que no logró ser aprobado cuando se presentó dos veces en los últimos años, incluye disposiciones para proteger a los trabajadores por hora que solicitan cambios de turno, protegerles de represalias y evitar que se vean obligados a trabajar un turno de cierre por la noche y un turno de apertura a la mañana siguiente, comúnmente llamado un “Clopen” (“cerrar y reabrir”), menos de 11 horas después.

 “¿Qué pasa si el hijo está enfermo?”, preguntó DeLauro. “Una situación como esa, tiene implicaciones muy serias para las familias. Y el problema afecta principalmente a mujeres. Esto es una falta de respeto y falta de dignidad para sus vidas o las vidas de sus familias “.

Suele ocurrir que trabajadores de bajos salarios, con horarios de última hora o “justo a tiempo”, se vean obligados a elegir entre pagar facturas o quedarse sin algo que necesiten, dijo Norma Martínez Hosang, Directora Organizadora de Make The Road, una organización sin fines de lucro, que defiende a inmigrantes y residentes de bajos ingresos en Bridgeport.

“Muchas personas no tienen un horario semana a semana, por lo que no pueden planificar”, dijo Martínez Hosang. “Ser despedido del trabajo es otro problema. Estas preparado para ir a trabajar y llegas allí y te devuelven desde la puerta. Y tú estabas contando con ese dinero. Hay que imaginarse lo que eso significa en términos de presupuesto. Las familias que trabajan por un salario mínimo ya tienen problemas de inestabilidad en sus presupuestos”.

Emelia Huerta y su hija Flor, en la sala de su casa de Bridgeport. Huerta trabajó a través de una agencia temporal como ama de llaves. Ella dijo que a menudo trabajaba más horas de las que originalmente tenía programadas. Esas horas extra nunca fueron pagadas. Ella renunció y ahora dirige su propio servicio de limpieza.

Pero el impacto de la desigualdad en los horarios de trabajo va mucho más allá de lo que significa un sueldo, dijeron los expertos. A nivel nacional, los padres de familia que trabajan en horarios inestables o experimentan cambios de turno de último minuto, tienen a sus hijos 15 días al año cuando están al cuidado de un hermano menor de 10 años o no tienen quien se ocupe de sus niños, en comparación con los padres de familia con mejores horarios de trabajo, que tienen un promedio de nueve días al año. sin cuidado infantil adecuado, determinó el estudio.

Los niños de padres con horarios inestables, tienen más probabilidades de tener múltiples personas que se ocupan de ellos, lo que agrega estrés y hace que sea menos probable que esos niños hagan buenas relaciones con cada una de esas personas cuidadoras. Los hijos de esos trabajadores con horarios inestables, también son más propensos a experimentar tristeza, preocupación y enojo, exhibidos a través de discusiones, berrinches y desobediencia, según el informe del centro.

Mis hijos me lo arrojan a la cara”, dijo Emelia Huerta, una residente de habla hispana de Bridgeport de 45 años, que habló mientras Martínez Hosang interpretaba. “Me dicen:” Nunca comes con nosotros, nunca estás aquí para nosotros, papá nos lleva a comprar helado, pero nunca estás aquí”.


“Esto tiene implicaciones muy serias para las familias. Tratamos principalmente con mujeres. Esto es una falta de respeto y falta de dignidad para sus vidas o las vidas de sus familias”.

– Congresista de los EE.UU. Rosa DeLauro


Al igual que Gómez, la cantidad de trabajo que le asignaron a Huerta en su trabajo de limpieza comercial noche tras noche, nunca le permitía terminar a tiempo. Renunció después de seis o siete años y ahora se dedica a hacer limpieza por su cuenta, gracias a lo cual tiene un horario más flexible. “Es cierto que necesitábamos el dinero, pero también me faltaba tiempo para estar con mis hijos”, dijo.

La inestabilidad laboral prohíbe a los trabajadores turnos imprevistos o por hora, ir a la escuela para mejorar sus condiciones, tener un segundo trabajo, planificar su presupuesto para los gastos mensuales y poder ascender en la escala laboral, dijo Carlos Moreno, director de comunicaciones del Connecticut Working Families Party (Partido de las Familias Trabajadoras), que está apoyando un proyecto de ley estatal que también endurecería las leyes relativas a los horarios para los trabajadores por hora.

“Estás viviendo una vida en alerta e inestable”, dijo Moreno. La gente a menudo debe tomar múltiples trabajos para mantener la vivienda y otras necesidades, lo cual es un desafío si un empleador les pide continuamente a los trabajadores en el último minuto, que comiencen a trabajar, dijo.

También es un difícil reto cuando un trabajador por hora, debe pagar el cuidado de los niños y luego se le dice que se vaya a casa porque su trabajo es lento, dijo Moreno. “Estás contratando a una niñera y luego estás sin empleo”, dijo. “Es una situación insostenible. Es como si estuvieras sumergido en arena movediza sin saber cómo poder salir “.

DeLauro no se hace ilusiones de que su proyecto de ley tenga reales posibilidades de ser aprobado bajo la administración actual. Depende de cada estado, individualmente asumir esa causa y presionar por cambios en el comportamiento corporativo, dijo.

“Hemos cambiado a una economía basada en el trabajo a tiempo parcial”, dijo la senadora estatal Julie Kushner, Demócrata de Danbury, quien se propone respaldar un proyecto justo de ley con su copresidenta del Labor and Public Employee Committee (Comité de Trabajo y Empleados Públicos), la representante Robyn Porter, Demócrata de New Haven, en la próxima sesión legislativa estatal. Las empresas se benefician al tener una fuerza laboral que puede adaptarse al flujo y reflujo de los clientes, dijo.

“Pero la forma en que esto afecta a familias e individuos es increíble”, dijo Kushner. “Se le puede llamar a trabajar en cualquier momento. Así es muy complicado poder planificar el cuidado de los niños, sin hablar ya de las consecuencias presupuestarias. Tiene que haber algunos controles en el sistema. El empleador debería compartir el costo de esa situación”.

El proyecto de ley probablemente incluirá disposiciones que exijan que los empleadores notifiquen con 72 horas de anticipación los turnos y paguen a los empleados por al menos unas pocas horas si se cancela un turno programado.

Algunos proyectos de ley similares, no lograron pasar más allá del comité correspondiente en las últimas dos sesiones legislativas estatales. Durante una audiencia pública legislativa, casi todas las asociaciones comerciales que representan a las industrias de restaurantes, hoteles y minoristas en el estado, se pronunciaron en contra de tales propuestas.

Pocos trabajadores de turno o por hora, tienen un sindicato que pueda negociar por ellos, razón por la cual el estado necesita de un espacio para esos fines más nivelado, dijo Kushner. “Esto sería la diferencia”, dijo. “No solo para los trabajadores, sino también para la calidad de vida en Connecticut”.


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También lo pueden leer en inglés en la web: www.c-hit.org/2019/12/17/parents-erratic-work-schedules-put-children-at-risk/

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