La juventud exige un control más estricto en la venta de armas de fuego

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La Noticia y su Comentario


Miles de estudiantes de la escuelas públicas de Connecticut se unieron este pasado miércoles a las diez de la mañana al multitudinario movimiento de protesta que llevaron a cabo sus compañeros estudiantes de ciudades como Nueva York, Boston, Chicago, California, Columbine y Newtown para expresar su convicción de que los adultos de estas metrópolis y políticos deban establecer controles legales más efectivos y estrictos a la venta de armas en los Estados Unidos, protegiendo así a sus ciudadanos.

A diferencia de los cientos de jóvenes y jovencitas que el 14 de febrero pasado tuvieron que huir aterrorizados por los tiros que Nikolas Cruz de 19 años disparó a mansalva y sin compasión en el interior de la escuela superior Marjorie Stoneman Douglas de Parkland, Florida, causando la muerte de 17 jóvenes y dejando heridas a otras que probablemente verán sus vidas limitadas por las heridas; este pasado miércoles millones de jóvenes salieron ordenadamente de sus salones a lo largo y ancho de este país para gritar ¡BASTA de masacres en América!

Jóvenes y jovencitas de la escuela superior Bulkeley de Hartford se unieron a esta demostración de protesta pacífica y simbólica que contó en Hartford con la autorización de la Junta de Educación de la ciudad y de la superintendente Leslie Torres-Rodríguez. Lo mismo sucedió en otros sistemas de educación pública incluidas algunas escuelas católicas y privadas.

En la mayoría de las ciudades sus alcaldes y figuras políticas demócratas apoyaron el esfuerzo organizativo de miles de jóvenes líderes que a través de las redes sociales consiguieron montar un movimiento generalizado que no se había visto en las últimas décadas y que son una reminiscencia de las protestas estudiantes en contra del reclutamiento forzoso de jóvenes universitarios enviados a morir a la guerra de Vietnam, los causantes directos de estas masacres son los vendedores de armas que alimentan el “derecho” establecido en la Constitución de los Estados Unidos para que civiles cuenten con armamento y municiones.

Como bien dijo la jovencita Lurna Ortiz, la segunda enmienda constitucional al habla de un derecho legítimo de defensa de hogares, pero no de la venta indiscriminada de armas de combate, similares a las que usó Nikolas Cruz de Parkland en Florida, o las utilizadas por el alevoso criminal y convicto Stephen Craig Paddock que mató a 59 personas e hirió a otras 529 en un festival al aire libre llevado a cabo en las afueras del hotel Mandolay en las Vegas.Este sujeto buscado por las justicia, contaba con 40 rifles de combate y municiones.

Cruz ya no era un estudiante de la escuela superior Marjorie Stoneman Douglas de la ciudad de Parkland ya que había sido expulsado por actos de violencia física y agresividad.Tampoco era estudiante de ninguna escuela Adam Lanza que en la escuelita Sandy Hook de Newtown ultimó con un arma de guerra que poseía su madre, a veinte niñitos de esta escuela elemental y a seis adultos que intentaron protegerles.

Utilizando el derecho a expresión garantizado por la Constitución, los estudiantes pudieron en su gran mayoría negociar con los administradores escolares salir de sus salones a las diez de la mañana y encaminarse a las cafeterías, gimnasios o al exterior de los edificios y guardar minutos de silencio por la 17 recientes víctimas cuyos nombres aparecían en afiches.Sin embargo en ciudades como New Britain; jóvenes y jovencitas llevaron a cabo una ordenada caminata por el vecindario de la escuela portando pancartas con el número 17 simbolizando a los diez y siete caídos en Parkland.

Sia Goel, una de las estudiantes, fue más allá en sus expresiones diciendo que “los adultos en nuestra política nos han fallado y ha llegado nuestro tiempo para cambiarla.” Camilo Suarez dijo por su parte que el movimiento era de solidaridad con sus compañeros de la escuela Marjorie Stoneman Douglas de Florida, pero también de protesta airada frente a la amenaza permanente de que cualquier sujeto con dinero pueda adquirir armas de combate y rifles de guerra para ultimar a inocentes desarmados.“Las armas te la envían a tu hogar a través del sistema UPS o el correo,” dijo el joven refiriéndose a las que vende a tienda WalMart o las armerías de Connecticut.

A pesar de las estrictas normas de comportamiento que exigieron los administradores de la escuela superior de Farmington prohibiéndoles hablar de las estrategias y pólizas del movimiento nacional de protesta y la prohibición de salir del terreno escolar; los jóvenes y jovencitas salieron y se dirigieron al municipio alentados por los gritos “El sistema ya no sirve.”

Lo mismo sucedió en otras ciudades de Connecticut y de los Estados Unidos donde los jóvenes y jovencitas buscaron la vía publica como escenario de su protesta desconociéndose hasta ahora si serán o no “castigados” por sus administradores escolares, mientras que otros principales se sentaron con los estudiantes, les escucharon y solicitaron solamente disciplina y cautela.

En la escuela Trinity College Academy de Hartford, 17 estudiantes se alinearon llevando en afiches los nombres e incluso fotos de los jóvenes y jovencitas asesinados el 14 de febrero, pero en este caso estuvo entre ellos el Gobernador Dan Malloy y el alcalde Hartford Luke Bronin quienes repitieron sus mensajes acerca del uso y abuso de armas de fuego, y una verdadera reforma legal del control del armamento por parte de civiles.

Tanto los senadores Richard Blumenthal y Chris Murphy, al igual que el gobernador y el alcalde Bronin, han dirigido sus críticas a los débiles controles para la adquisición de armas de fuego ya que las compañías manufactureras que ganan billones de dólares cada año a través de su aparato de distribución, facilitan con el apoyo de la Organización Nacional del Rifle (NRA) la venta de cualquier tipo de armas y municiones a civiles que esgrimiendo la segunda enmienda, se están armando como preparándose para una guerra civil.

Más de mil estudiantes del sistema escolar de New Britain recorrieron calles y vecindarios con afiches entre los que se destacaba uno que rezaba, “Ya no seremos el FUTURO de América, Somos ahora el PRESENTE.”

Curiosamente y es bueno tenerlo en cuenta en los análisis de este movimiento casi espontáneo de protesta en contra de la venta de armas y las consecuentes masacres de inocentes en los Estados Unidos; el 22 de marzo de 1968, un grupo de estudiantes de Nanterre en Francia, iniciaron un modesto movimiento de protesta que solicitaba reformas en la educación.

Poco a poco, la resistencia de las autoridades del gobierno Charles De Gaulle a escucharles, provocó una movilización generalizada que la policía intentó aplacar brutalmente produciendo en cambio un aumento de las demostraciones y la solidaridad de parte de trabajadores de fábrica e intelectuales en lo que se denominó “la revuelta de Mayo en Paris,” que se expandió a toda Francia y a países vecinos produciendo finalmente cambios en la educación y la política.

Cincuenta años más tarde y ahora en los Estados Unidos, la acción de la Asociación Nacional del Rifle que aboga por la venta de armas de combate y municiones de guerra, apoyó con 30 millones de dólares la campaña presidencial del actual presidente Donald Trump quien a cambio defiende públicamente a la NRA diciendo que son personas decentes y buenas.

La Asociación Nacional del Rifle bajo el liderazgo de Wayne La Pierre y de su portavoz Dana Loesh continúan sobornando con sus cabilderos a congresistas y senadores en el Congreso de los Estados Unidos para que guarden silencio o mitiguen los controles legales y los clamores de una mayoría de personas que se oponen a estos actos de corrupción y a la violencia.

Este proceso de crasa corrupción es el que está llevando a la juventud y a las mujeres, a EXIGIR y no mendigar el fin de corrupción gubernamental, el soborno, y la mantención de un sistema que muestra como en Francia del año 1968 señales de quiebre.

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