Liverpool y Tottenham vencieron a los favoritos de la Liga de Campeones

0
333
Publicidad

Como en un sueño de hadas, o tal vez como una misión imposible, o como una fantasía, mejor dicho, como quiera llamarle, así fue esta semifinal de la Liga de Campeones. Allí donde los débiles se volvieron grandes, y los sueños realidades.

Que partidazos hemos visto entre martes y miércoles. Mejor banquete que ese, nunca más la volveremos a repetir. Por eso, es que el futbol es el mejor espectáculo del mundo. Dos partidos épicos, para recordarlos por siglos y para llevarse de lección que no hay nada imposible en esta vida y como dice ese afamado refrán: “sí se puede, sí se puede”, y Liverpool y Tottenham, si pudieron, contra la adversidad y los pronósticos.

La primera faena, se celebró en el Camp Nou, allí donde Messi es el “Rey”, y su equipo el imbatible. El invitado fue el Liverpool de Inglaterra, que llego con temor, pero con ganas de hacer las cosas bien. Todo se daba para el partido perfecto de Valverde y sus muchachos…Algunos catalanes decían: “Vamos tíos, que este partido en nuestro”.

Y, así fue. Una tarde brillante para Messi, donde dejo escrito que es uno de los mejores jugadores del mundo. Para su colección y el de los aficionados, dejó una pincelada, ante un cobre de tiro libre, que paso por encima de la barrera, y se acomodó al ángulo derecho del arquero Allison Becker, que voló hasta el mismo vértice para tratar de contener el disparo, y el balón ya había sobre pasado y se anidaba en el fondo de la red. Con eso gol, y el tres a cero en los noventa minutos, se despedía el Liverpool del mítico Camp Nou, aunque el técnico alemán Jurgen Klopp, aseguraba que no era un templo del futbol.

En el partido de vuelta, los pronósticos apuntaban hacia una sola dirección, y era que daban como asegurada, la clasificación del equipo cule, a la finalísima de la Liga de Campeones. Solo faltaba jugarse los últimos noventa minutos, para cerrar esta fase.

El equipo de casa (Liverpool), jugaba con la presión de ganar, aunque fuera por la mínima diferencia. Se le tenía respeto al equipo español, se pensaba en una victoria, mas no en triunfo épico. Y así, con paciencia, con sencillez, con tranquilidad y un futbol fácil, los “Rojos”, comenzaron a demoler al poderoso Barza con Messi en el terreno de juego. Se termino la primera parte con un (1-0), pero con la frente en alto, para la segunda parte.

Y en esos últimos 45 minutos, los pronósticos se convirtieron en catastróficos, nadie podía creer, ni entender que le pasaba a Messi, y a sus compañeros de equipo. El Barza no tenían reacción, no había colectividad, pidieron la posesión del balón, y para continuar con la pesadilla, en una jugada de barrio o de niños, elaborada por los “Rojos” desde el tiro de esquina, que aprovecharon la lentitud y la desatención de los cules, para concretar la cuarta anotación y el paso a la final de la champions.

Locura total en el estadio, que grito y lloro, ante una tarde inolvidable y apoteósica.

Liverpool venció al poderoso Barcelona, en una tarde con pronósticos errados.

El segundo partido corrió la misma suerte en cuanto a los pronósticos se refieren. El Ajax de Holanda, que había ganado en su visita al estadio del Tottenham, por la mínima diferencia, y con un futbol brillante, se robaba todos los titulares de los medios de comunicación. Un equipo de toque sutil, sin protagonismo, con jugadores jóvenes y desequilibrantes y una afición que los acompañaba con pasión y furor.

Se suponía que el partido en casa seria menos complicado y se podría aumentar hasta la cuota goleadora. Todo esto eran suposiciones y que la lógica lo avalaba por los resultados y por lo que se había visto del joven equipo holandés.

Pero una vez más, la realidad y los pronósticos, golpearon los aficionados en el Johan Cruyff Arena. Un equipo que ganaba cómodamente en casa, veía como los ingleses, con más ganas y pudor, cambiaban la historia de este partido. Lukas Moura, el hombre que con sacrificio, entrega y goles, le dio la clasificación a su equipo. Un marcador final de (3-2), que dejaba por fuera a los holandeses en su propio estadio. Nadie lo podía creer. Una tarde noche trágica para el futbol holandés, que tenía puesta todas las esperanzas en esta nueva camada de jóvenes. Pero el destino les dará la revancha de encontrarse una vez más en este torneo.

Por ahora contra todos los pronósticos y lo imposible el Liverpool y el Tottenham Hotspur, disputaran la final el sábado 1 de julio en el Santiago Bernabéu en Madrid.

Suerte para ambos.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí