STAMFORD. Un gran contingente de feligreses de la Diócesis de Bridgeport asistió a la Marcha por la vida de este año, celebrada en Washington DC el pasado 25 de enero, uniéndose a los 500 mil feligreses de todo el país.

Previo a la marcha, cientos de feligreses se unieron al Obispo de la Diócesis Frank Caggiano, para una Misa por la Vida en la Catedral de San Agustín de Bridgeport para unirse a los peregrinos en la Marcha por la Vida en solidaridad y oración.

Este evento anual, cuyo lema fue “Love Saves Lives” (El amor salva vidas), fue histórica por varias razones, entre ellas porque marcó el 45 aniversario de la marcha y porque contó por primera vez con la participación en vivo de un Presidente de Estados Unidos.

“¡Qué día tan histórico!”, dijo el presidente Donald Trump, palabras que fueron catalogadas como inspiradoras en la Marcha por la vida bajo el lema: ¡Juntos, continuaremos construyendo una cultura de vida!, en la conmemoración de los 47 años que se conmemora el ejecútese de la ley sobre el aborto.

Una nutrida delegación de jóvenes acompañados de varios feligreses de la Diócesis de Bridgeport se juntaron para participar en la Marcha de la Vida, luego de 47 años de entrar en vigencia la ley sobre el derecho al aborto.

“Es un profundo honor para mí ser el primer Presidente en asistir a La Marcha por La Vida”, dijo Trump, simplemente por una sencilla razón: “Para hacer valer el derecho de cada niño nacido y no nacido de completar el potencial que Dios les dio. Desde mi primer día en la presidencia he tomado acciones históricas para proteger a las familias y a los no nacidos”.

“Quiero agradecer a cada persona aquí presente hoy, que trabaja con gran corazón para asegurarse que los padres tengan el cuidado y apoyo que necesitan para elegir la vida”, dijo el Presidente Donald Trump a la multitud desde la Casa Blanca, a través de una señal satelital.

En el evento, algunas personas compartieron sus testimonios personales de superación en momentos y embarazos difíciles. El impactante testimonio del sacerdote Martino Choi, cuya madre cuando estaba embarazada de él recibió el diagnóstico de que el bebé no se estaba desarrollando de forma adecuada y moriría a más tardar un año después de nacido. Los médicos le dijeron que el aborto la libraría de un sufrimiento innecesario, sin embargo optó por la vida.

Estos testimonios resonaron en el corazón de los participantes de la marcha provenientes de distintas partes del país, como Kelly Lambers, una estudiante de secundaria de la Arquidiócesis de Cincinnati. “Fue realmente increíble”, dijo la joven a CNA -agencia en inglés del Grupo ACI-: “su madre no lo abandonó a pesar de que sabía que no tenía tanto tiempo para vivir, pero ahora míralo, ¡Es  sacerdote!”.

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