“Mi novio me provoca ahora cierta repulsión, ajjj”, por La Tia Julia

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Querida Tía Julita:

Soy una muchachita más tranquila que una foto, al punto que mi hermano Pichón me ha dicho parezco una gata de yeso de burdel.Usualmente nada me conmueve y aunque soy trabajadora, no me meto en la vida de nadie, no frecuento los peligrosos clubes y en mi vida sentimental siempre he usado la consigna del ermitaño, “más vale sola que mal acompañada a pesar de la depresión”

Gracias a Dios, he llegado sin problemas a las 28 pepas, aunque tengo una maravillosa hijita de siete años, producto de un desliz en Bayamón, la tierra del chicharrón.“Nadie es perfecta” como dice Melania Trump.

Resulta tía que un domingo de julio pasado cuando estaba más caliente que guatero de diablo, después de la misa que había oficiado un sacerdote bien viejito (ya no quedan muchos), me llamó la atención un muchacho que me miraba y me hacia cucas monas como candidato durante las campañas electorales: son todo sonrisas y después, si te he visto no me acuerdo.

Me pareció bien, a pesar de que tenía los ojos medios achinaditos, pero una cara graciosa.No pasaron muchos domingos hasta cuando mi amiga Yalotisha me lo presentó y así comenzamos a salir los tres, pues a pesar de mi hija, soy una muchacha seria.

 El tipo se llama Truman y trabaja como guardia de seguridad de estos camiones blindados donde recogen el dinero en Wal-Mart. Nos comentó acerca de su revolver Colt .45 cargado y diariamente con sus compañeros, entran y saca las bolsas con el billete y las monedas.

Por el paso inexorable del tiempo llega octubre, y un día en que fuimos a Piolín aquí en la New Britain y esperábamos a Yalotisha mi amiga, Washington me declaró su amor diciendo lo de siempre, “tú eres la muchacha ideal por mi deseada con ansias desde hace mucho tiempo. Me sales en los sueños hasta cuando me quedo dormido dentro del camión blindado apoyado en la ametralladora de servicio para casos de emergencias. Cuando te veía comulgando en la misa, el corazón me caminaba mas rápido.” Eso me dijo.

Como me caía bien por su forma de hablar, acepté fuésemos novios, pero con ciertas condiciones entre ellas no hubiese entre nosotros intimidad y no me diera abrazos muy apretados porque soy muy quisquillosa y no me gustan los apretujones con presión exagerada.

Un día lo llevé a mi casa a conocer a mis papás, mi hijita Celia, a mi hermano Silvio a quien le decimos cariñosamente Mogote, y a mi gatito Chimboro, un animalito muy lindo de la raza angora y; ¡oh casualidad! tiene los ojos parecidos a Truman.

Todo estuvo bien, mis padres hablaron con el muchacho y Mogote también.Mientras tanto observé a Truman, aunque a él gusta que le digan Trumy.El tipo no le quitaba los ojos de encima a mi gatito, observándolo con una mirada extraña y sus ojos brillando de una manera sobrecogedora.

Durante la comida en la que mi mamá hizo pernil con arroz y gandules, mi hermano le preguntó a mi enamorado si en su país comían cuyes, a lo que éste respondió que si y que eran deliciosos si se combinaban con papas a la huaicaina y arroz verde.Yo inocentemente le pregunte que eran los cuyes, y mi hermano que tuvo una enamorada peruana, riéndose me dijo que eran unas ratitas que crían en la sierra.

Tía, tuve que pararme para ir al baño y eso me dio mucho asco.Cuando regresé a la mesa, Mogote y Jeffy estaban hablando acerca de la carne de gato. Mi enamorado dijo con naturalidad y sin arrugarse, haberla probado varias veces agregando que en su tierra era una comida muy solicitada de gourmet.

En seguida me levanté de la mesa y me fui a buscar a mi gatito.Ya en la sala, le dije a Trumy que me sentía mal y se fue con mi hermano a darse unas cervezas al Aquí me Quedo.Cuando Mogote llegó, me dijo riéndose por qué mi enamorado tenía los ojos achinaditos. ¡Tía, su mamá le preparaba estofados de estos felinos!

Desde ese día no he querido saber más de este muchacho porque a mí me parece un criminal pues si come carne de gato, también saboreará la de perro, la del caballo, y la de las ratitas.En el fondo Trumy me agrada, pero me niego a tener relaciones con un come gatos.

Mi papá dice “son detalles y que aproveche ahora pues me está dejando el tren,” pero mi mamá entiende mis sentimientos pues soy una protectora de los animalitos.

Gracias de antemano por sus consejos.

Amalia

Respuesta


Querida Amalia:

Estamos lidiando con una cuestión cultural y te digo esto para colocar las cosas en un contexto racional, exento de emociones y sentimientos encontrados.Sinceramente jamás he comido cuyes, carne de caballo, ni de gatos, pero en nuestra cultura es increíble como nos agrada el lechón, al que en otros países y culturas le dicen cochinos, marranos y puercos. Si alguna vez has observado a estos animalitos que nos alegran las Navidades, les encanta el barro y comen cualquier tipo de basuras y aun se dice que son carnívoros como sus primos los jabalíes.

La cultura judaica no acepta que se coma el lechón porque lo consideran un animal inmundo y por lo tanto no gustan del chicharrón, los cochifritos, ni menos de las morcillas.Sin embargo, se deleitan con la carne de cabritos y de ovejas. Para que veas como se bate el cobre, n Japón les encanta el cerebro de los monos y según me dijo un caballero que viajó a ese país, en ciertos lugares comen lagartos y arañas.¡Vaya a saber una que les sirven a los turistas cobrándoles un ojo de la face!Por otro lado, en la India, no prueban la carne de vaca por razones religiosas que tienen que ver con la reencarnación.

El punto es Amalia que no debemos ser tan duras para calificar lo que comen en otros países y que el hecho de que saboreen los cuyes o gatos, no les debiera descalificar como personas decentes.Por lo que sé, los ojitos achinados no tienen nada que ver con lo que comen en esta región del planeta donde se inventó el pisco; sino son los rasgos asiáticos de nuestros ancestros.

Ahora estamos en los Estados Unidos donde comemos cosas sintéticas y nos deleitamos con productos que tienen una alta cantidad de contaminantes y tóxicos.

Para que hablar de la comida china cuya carne de pollo es cuestionable. ¿Es de gato?

Yo te recomendaría hables acerca de este punto con tu enamorado y le aclares acerca de cómo te sientes con eso de los gatos y los cuyes y la repulsión que te provoca utilizar estos animalitos en guisos cotidianos en circunstancias de tu preferencia por el mondongo

Si el muchacho te quiere, te asegurará que tu gato angora no corre peligro y no te obligará a comer ni cocinar felinos domésticos ni especies, primas cercanas de las ratas.

Te deseo suerte, y cuando vayas a Piolín, me saludas a los muchachos.

Espero las cosas culinarias se aclaren y averigua más en el Internet acerca de los cuyes.


Comentarios a los Consejos de la Tía Julia.

A las muchachas rotuladas como “jamonas,” yo les diría “mas vale tarde que nunca,” tengan paciencia y no recojan a cualquier títere desconocido de esos llamados cometas que se desplazan en los clubes con la historia de estar divorciados.

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